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viernes, 2 de septiembre de 2016

Soy divorciado/a... ¿puedo casarme de nuevo?

Soy divorciado. De acuerdo con la Biblia ¿puedo casarme de nuevo?

los divorciados pueden volver a casarse segun la biblia?

Muchos hombres y mujeres cristianos se preguntan: “Soy divorciado por tal y tal razón. ¿Puedo casarme nuevamente?” – o – “Me he divorciado dos veces – la primera por adulterio de mi esposo y la segunda por incompatibilidad. Estoy saliendo con un hombre que ha estado divorciado tres veces – la primera por incompatibilidad, la segunda por adulterio de su parte, la tercera por adulterio de parte de su esposa. ¿Podemos casarnos uno con otro?” Preguntas como estas son muy difíciles de contestar, porque la Biblia no entra en grandes detalles en consideración a las razones para que una persona pueda o no volver a casarse después de un divorcio.

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sábado, 19 de diciembre de 2015

7 maneras de luchar por tu matrimonio

Piensa en tu matrimonio. Llevan ya un tiempo, quizás años compartiendo la vida desde el día de la boda. Hubo tiempos felices, y otros no tanto. Están de acuerdo en muchas cosas, pero no en todo. Se llevan bien, pero a veces discuten. Pero hay algo que seguramente es igual en ambos, si han llegado juntos hasta aquí: los dos están dispuestos a no renunciar.

como luchar por el bien de tu matrimonio

¿Crees que vale la pena proteger el matrimonio? ¿Es realmente tan valioso?

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domingo, 29 de marzo de 2015

3 Claves para resolver la ira en tu matrimonio

Consejos para matrimonios
Cómo proteger a tu matrimonio de la ira
Para tener una verdadera intimidad en nuestro matrimonio, es necesario desarmar los problemas que la dificultan. Uno de ellos es la ira, que puede ser letal en un matrimonio.

La ira es inevitable. Es una respuesta normal. Nunca serás tan espiritual como para no enojarte. Hasta Jesús se enojó alguna vez. Los matrimonios más firmes que conoces, tienen enojos.
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miércoles, 28 de enero de 2015

¿Qué buscan los hombres de una mujer?

Qué buscan los hombres de una mujer
MIRA EL VIDEO ABAJO
¿Qué buscan los hombres en una mujer? De acuerdo a nuestra sociedad y cultura, la respuesta sería "sexo". Pero este es un video dedicado a los hombres verdaderos que se toman las cosas en serio, no los niños que se pueden rasurar, sino los que buscan dejar el legado, que buscan tomar responsabilidad y no tienen miedo al sacrificio y compromiso a una sola mujer, los que ponen por prioridad cuidar el corazón de una mujer antes de satisfacer sus propios deseos egoístas. Son los que no andan con jueguitos de la escuela media. Los que cuando se equivocan se arrepienten y deciden cambiar y hacer las cosas como un verdadero hombre.
Mira todo lo que esta clase de hombres busca de una mujer.




Mira todos sus videos aqui

 ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥

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miércoles, 1 de octubre de 2014

El amor es un pacto - Día 40 de El Desafío del amor

El amor es un pacto - Día 40 de El Desafío del amor
Adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. (Rut 1:16)

Felicitaciones. Has llegado al final del desafío de este libro. Sin embargo, la experiencia y el reto de amar a tu cónyuge nunca terminan. Siguen durante el resto de tu vida.

Este libro podrá terminar en el día 40. ¿Pero quién dice que tu desafío tiene que terminar? Y a partir de este momento, te desafiamos a que consideres tu relación matrimonial como un pacto en lugar de un contrato. Estas dos palabras parecen tener significado y propósito similares, pero en realidad, son sumamente diferentes. Ver al matrimonio como un contrato es como decirle a tu cónyuge: “Te tomo
para mí y veremos si funciona”. Sin embargo, verlo como un pacto hace que digas: “Me entrego a ti y me comprometo a este matrimonio para toda la vida”.

Hay varias diferencias entre los pactos y los contratos. En general, un contrato es un acuerdo escrito con un fundamento de desconfianza, que enumera las condiciones y las consecuencias que habrá si se rompe. Un pacto es un compromiso verbal que tiene su fundamento en la confianza, y le asegura a otra persona que tu promesa es incondicional y para toda la vida. Se realiza ante Dios por amor a otro.

Un contrato es interesado y tiene una responsabilidad limitada. Establece un marco de tiempo para que se cumplan y se logren ciertas prestaciones. Un pacto es para beneficio de los demás y tiene una responsabilidad ilimitada. No tiene fecha de vencimiento. Es “hasta que la muerte nos separe”. Un contrato puede romperse de común acuerdo. Un pacto está hecho para que sea inquebrantable.

La Biblia contiene varios grandes pactos que forman parte del desarrollo de la historia del pueblo de Dios. Este hizo un pacto con Noé y le prometió que
nunca destruiría a toda carne con un diluvio (Génesis 9:12-17). Hizo un pacto con Abraham y le prometió que toda una nación de descendientes surgiría de su familia (Génesis 17:1-8). Hizo un pacto con Moisés y declaró que el pueblo de Israel sería la posesión de Dios para siempre (Éxodo 19:3-6). Hizo un pacto con David y le prometió que siempre habría un soberano en su trono (2 Samuel 77-16). Finalmente, hizo un “nuevo pacto” por medio de la sangre de Cristo, y estableció un legado eterno e inalterable de perdón de pecados y vida eterna para los que crean en Él (Hebreos 9:15). Dios nunca ha roto ninguno de estos pactos.

Además, está el matrimonio: el pacto más fuerte sobre la tierra entre dos personas; la promesa de un hombre y una mujer de establecer un amor incondicional y que dura toda la vida. En el matrimonio, tu anillo de bodas representa los votos de tu pacto: no solo compromisos que esperabas poder cumplir sino promesas premeditadas, dichas en público con otras personas como testigos.

Como has leído muchas veces en estas páginas, no puedes cumplir este pacto con tus propias fuerzas. Hay una buena razón por la cual Dios fue el que inició los pactos con su pueblo. Es el único que puede cumplir las exigencias de sus propias promesas. Es el único que puede perdonar a los que reciben su pacto cuando no cumplen con su parte del acuerdo; pero el Espíritu de Dios está dentro de ti por medio de tu fe en su Hijo y de la gracia que recibiste con la salvación. Esto significa que ahora sí puedes ejercer tu función de cumplir el pacto, sin importar lo que pueda surgir que desafíe tu fidelidad a él.

En especial, si tu cónyuge no quiere recibir tu amor en este momento, cumplir el pacto puede ser más desalentador cada día. Sin embargo, el matrimonio no es un contrato con cláusulas de escape y términos de excepción. El matrimonio es un pacto hecho para quitar todas las vías de retirada o abandono. No hay nada en el mundo que pueda separar lo que Dios unió. Tu amor está fundamentado en un pacto.

Cientos de años después de que el profeta Malaquías registró estas palabras, la gente aún se pregunta por qué a veces Dios retiene su bendición de los hogares y los matrimonios. “Y vosotros decís: “¿Por qué?” Porque el Señor ha sido testigo entre tú y la mujer de tu juventud, contra la cual has obrado deslealmente, aunque ella es tu compañera y la mujer de tu pacto [...] Porque yo detesto el divorcio -dice el Señor, Dios de Israel- y al que cubre de iniquidad su vestidura -dice el Señor de los ejércitos-. Prestad atención, pues, a vuestro espíritu y no seáis desleales” (Malaquías 2:14,16).

Todo matrimonio es llamado a ser una imagen terrenal del pacto celestial de Dios con la iglesia. Debe revelarle al mundo la gloria y la belleza del amor incondicional de Dios por nosotros. Jesús dijo: “Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor” (Juan 15:9 NVI). Deja que sus palabras te inspiren a ser un canal del amor de Dios para tu cónyuge.

Ahora es el momento, para renovar tu pacto de amor con toda sinceridad y entrega. El amor es un tesoro demasiado santo como para intercambiarlo por otro, y un vínculo demasiado poderoso como para romper sin que haya consecuencias nefastas. Vuelve a concentrar tu amor en esta persona que el Señor te ha dado para apreciar, valorar y honrar. Tienen por delante una vida juntos. Atrévete a tomarla y no soltarla jamás.

Acepta el desafío del amor.

ESCRIBE UNA RENOVACIÓN DE TUS VOTOS Y COLÓCALA EN TU HOGAR. QUIZÁ, SI CORRESPONDE, PODRÍAS PLANEAR UNA RENOVACIÓN FORMAL DE TUS VOTOS MATRIMONIALES ANTE UN PASTOR, CON LA FAMILIA PRESENTE. QUE SEA UNA AFIRMACIÓN VIVA DEL VALOR DEL MATRIMONIO A LOS OJOS DE DIOS Y DEL ALTO HONOR DE SER UNO CON TU CÓNYUGE.

¿Qué te ha revelado Dios durante estos 40 días? ¿Cómo ha cambiado tu visión del matrimonio? ¿Cuán comprometido estás con Dios y con tu cónyuge? ¿A quiénes puedes contarles de este compromiso como testimonio?

Para siempre se ha acordado de su pacto. Salmo 105:8 ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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martes, 30 de septiembre de 2014

El amor perdura - Día 39 de El Desafio del amor

El amor perdura - Día 39 de El Desafio del amor
Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros. (2 Corintios 9:8)
De todas las cosas que el amor se atreve a hacer, esta es la mayor de todas. Aunque se ve amenazado, sigue adelante. Aunque se ve desafiado, sigue avanzando. Aunque lo maltratan y lo rechazan, se niega a darse por vencido.

El amor nunca deja de ser.

Muchas veces, cuando un matrimonio está en crisis, el cónyuge que intenta lograr que las cosas funcionen
le dice al otro con toda claridad que sin importar lo que haya sucedido en el pasado, está comprometido con su matrimonio. Puedes estar seguro de que su amor perdurará. Lo promete. No obstante, como el otro cónyuge todavía no quiere escucharlo, mantiene su postura distante. Aun quiere separarse. No cree que este matrimonio dure mucho tiempo. Ya ni siquiera quiere que dure.

El cónyuge que acaba de jugarse el corazón, tendiendo la mano en son de paz, no puede manejar el rechazo. Así que retira lo dicho. “Bueno. Si así lo quieres, así será”.

Sin embargo, si el amor es en verdad amor, no cambia de opinión cuando no lo reciben como quiere. Si al amo
r se le puede decir que deje de amar, en realidad no es amor. El amor que viene de Dios es interminable, imparable. Si el objeto de su afecto elije no recibirlo, no deja de dar.

El amor nunca deja de ser.

Nunca.

Así es el amor de Jesús. Sus discípulos eran verdaderamente impredecibles. Luego de su última comida de Pascuas juntos, cuando Jesús les dijo que todos lo abandonarían antes de que terminara la noche, Pedro declaró: “Aunque todos se aparten por causa de ti, yo nunca me apartaré [...] Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré”(Mateo 26:33,35). Los demás discípulos se hicieron eco de la misma promesa.

Sin embargo, más tarde esa noche, el círculo íntimo de seguidores de Jesús (Pedro, Santiago y Juan) dormiría mientras Jesús agonizaba en el huerto. Camino a la crucifixión de Cristo, Pedro lo negaría tres veces en el patio; pero en ese preciso momento, la Biblia dice que Jesús “se volvió y miró a Pedro” (Lucas 22:61). Sus hombres le habían fallado (otra vez) horas después de sus promesas. Aun así, nunca dejó de amarlos, porque Él es “el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8), y su amor también.

Cuando hayas hecho todo lo que puedes para obedecer a Dios, tu cónyuge quizá te abandone y se vaya… así como los discípulos de Jesús hicieron con Él; pero si tu matrimonio fracasa, si tu cónyuge se va, que no sea porque te diste por vencido o dejaste de amarlo.

El amor nunca deja de ser.

De las nueve características del “fruto del Espíritu” que se enumeran en Gálatas 5, la primera de todas es el amor. Y como el inalterable Espíritu Santo es la fuente (el mismo Espíritu Santo que habita en el corazón de todos los creyentes), entonces el amor que Él crea en ti también es inalterable. Tiene su fundamento en la voluntad de Dios, en el llamado de Dios y en la Palabra de Dios: todas cosas inalterables. La Biblia las declara “irrevocables” (Romanos 11:29). “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán” (Lucas 21:33).

Hace tan solo unos días, recibiste el desafío de construir tu matrimonio sobre la Palabra de Dios; porque cuando todo lo demás fracasa, la verdad de Dios seguirá en pie. A lo largo del camino, también te atreviste a ser paciente, a ser generoso, a sacrificarte por las necesidades de tu cónyuge.

No se trata solo de ideas lindas, que existen en forma aislada. Cada característica del amor que se esboza en este libro está basada en el amor de Dios, el cual vemos contenido y expresado en la Palabra de Dios-, en la Palabra inalterable de Dios. Ningún desafío ni circunstancia pueden colocarle una fecha de vencimiento a Él ni a su amor. Por lo tanto, tu amor (hecho de la misma sustancia) tiene las mismas características inalterables.

El amor nunca deja de ser.

Así que el desafío de hoy es expresar tu amor inquebrantable con las palabras más poderosas y personales que puedas. Es tu oportunidad de declarar que sin importar las imperfecciones que existan (tanto en ti como en tu cónyuge) tu amor es aun más grande. Sin importar lo que tu cónyuge haya hecho o cuan a menudo lo haya hecho, decides amarlo de todas maneras. Aunque con el correr de los años no has sido para nada constante en tu manera de tratarlo, tus días de inconstancia en el amor han terminado. Acepta a esta persona como el regalo especial de Dios para ti y promete amarla hasta la muerte.

Lo que le comunicas a tu cónyuge es: “Aun si no te gusta lo que ves, aun si no te gusto yo, elijo amarte de todas maneras. Para siempre”.

Porque el amor nunca deja de ser.

PASA TIEMPO ORANDO SOLO. LUEGO, ESCRÍBELE UNA CARTA DE COMPROMISO Y DECISIÓN A TU CÓNYUGE. INCLUYE LA RAZÓN POR LA CUAL TE COMPROMETES CON ESTE MATRIMONIO HASTA LA MUERTE, Y EXPRÉSALE QUE TE HAS PROPUESTO AMARLO SIN IMPORTAR LO QUE SUCEDA. DEJA LA CARTA EN UN LUGAR DONDE TU PAREJA LA PUEDA ENCONTRAR.

¿Qué dudas tenías al escribir esta carta? ¿Cómo esperas que tu cónyuge responda? ¿Cómo te ayudó Dios a escribirla y qué te enseñó sobre ti mismo este proceso?

[Él] se complace en la misericordia. Miqueas 7:18 ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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lunes, 29 de septiembre de 2014

El amor cumple sueños - Día 38 de El Desafío del amor

Pon tu delicia en el Señor, y Él te dará las peticiones de tu corazón. (Salmo 37:4)

¿Qué le gustaría de verdad a tu cónyuge? ¿Cuán a menudo te haces esa pregunta?

El sentido común nos dice que no podemos darle a nuestro cónyuge todo lo que quiere. Nuestro presupuesto y nuestra cuenta bancaria nos dicen que es probable que no podamos costearlo. Aun si pudiéramos, tal vez no sería bueno para nosotros… ni para él.

Quizá hayas dejado que el “no” se transforme en una respuesta demasiado rápida.
Tal vez hayas permitido que esta opción negativa por defecto se vuelva demasiado racional, demasiado automática. ¿Qué sucedería si en lugar de desestimar la idea, hicieras todo lo posible por cumplirla? ¿Qué sucedería si lo que tu pareja dice que jamás harías por ella se transformara en lo próximo que hicieras?

A veces, el amor debe ser extravagante. Necesita hacer lo imposible. A veces, necesita dejar de lado los detalles y bendecir sólo porque quiere hacerlo.

¿Acaso se parece demasiado a la forma de pensar de un adolescente? ¿Un amor así ya no está en el menú luego de tantos años de matrimonio? Después de todo, como quizá estén las cosas en tu matrimonio en este momento, ¿no sería poco genuino consentir a tu cónyuge si no lo haces de corazón?

Lo bueno sería que sí lo hicieras de corazón. ¿Qué me dices de adoptar un nuevo nivel de amor que quiera cumplir todos los sueños y los deseos que pueda?

¿Acaso el amor de Dios no satisfizo necesidades de tu corazón que alguna vez parecían imposibles? Vivías con una carga tan grande de pecado y reproche que pensabas que nunca volverías a ganarte la gracia de Dios. Sin embargo, te miró con amor y dijo que no era necesario. Anhelaba que regresaras. Quería que te dieras cuenta de tu necesidad de Él, y que luego de arrepentirte y acudir a Él, te amaría y te perdonaría. “Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo” (Efesios 2:4-5).

Pensaste que la vida se había terminado cuando cierto contratiempo te derribó. Te quebraste y clamaste a Él. Oraste como nunca antes lo habías hecho. Y aunque no fue fácil volver a levantarte y seguir caminando, de alguna manera sobreviviste. Él te recibió con su paz “que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7), tal como prometió, y te mantuvo de pie.

Dios no eligió derramar su amor sobre ti cuando te comportabas como un ángel. No te ofreció su gracia porque la merecieras. “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Él es tu modelo a seguir. Su amor está diseñado para que lo imites. Aunque no eras un candidato probable para recibir su amor, Él te lo dio de todas formas. Pagó el precio.

No todo lo que tu cónyuge quiere es demasiado costoso. No todo lo que desea puede comprarse con dinero. Quizá, tu esposa anhele tu tiempo; tal vez, tu atención. Quizá desee que la trates como a una dama, saber que su esposo la considera su mayor tesoro. Tal vez anhele ver en tus ojos un amor que decida estar presente sin importar qué suceda.

Quizá, tu esposo anhele tu respeto; tal vez desee que lo reconozcas como la cabeza del hogar frente a tus hijos. Quizá anhele que le eches los brazos alrededor del cuello sin razón aparente, que lo sorprendas con un largo beso o una nota de amor cuando no haya un cumpleaños ni un aniversario para justificarlo. Tal vez desee saber que todavía piensas que es fuerte y atractivo, como antes.

Los sueños y los deseos vienen en todas las formas y los tamaños; pero el amor se fija bien en cada uno.

* El amor te llama a escuchar lo que dice y espera tu cónyuge.

* El amor te llama a recordar las cosas que son únicas en tu relación, los placeres y deleites que hacen que el otro sonría.

* El amor te llama a dar cuando sería mucho más conveniente esperar.

* Y el amor te llama a soñar despierto con estas oportunidades, tan a menudo, que sus deseos se transformen en los tuyos también.

Te desafiamos a pensar cómo abrumar a tu cónyuge con amor; a sorprenderlo sobrepasando todas sus expectativas con tu amabilidad. Puede o no significar un sacrificio financiero, pero es necesario que refleje un corazón que está dispuesto a expresarse con extravagancia.

¿Qué le gustaría de verdad a tu cónyuge? Es hora de que comiences a vivir la respuesta a esa pregunta.

PIENSA QUÉ LE GUSTARÍA A TU CÓNYUGE, SI FUERA POSIBLE. PONLO EN ORACIÓN Y COMIENZA A TRAZAR UN PLAN PARA CUMPLIR ALGUNOS DE SUS DESEOS (SINO TODOS), HASTA DONDE PUEDAS.

En el pasado, ¿qué sucedió para que no quieras cumplir los deseos de tu cónyuge? ¿Cómo cambiaría la relación si supiera que sus sueños son una prioridad para ti? ¿Qué deseos estás intentando cumplir?

El amor nunca deja de ser. 1 Corintios 13:8 ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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viernes, 19 de septiembre de 2014

Diez pasos sencillos para reconciliarse y evitar que las peleas crezcan en la pareja

"No se ponga el sol sobre vuestro enojo" nos enseña la Biblia. Compartimos 10 pasos prácticos para reconciliarte en tu matrimonio.

1. Asegurarse de que la pelea se terminó
Luego de una pelea, se hace muy difícil el sentir el deseo de reconciliarse si aun se siente que hay más cosas por discutir o resolver. Solo cuando te sientes en paz con el tema, sentirás esa necesidad de reconciliarte, de lo contrario, lo más probable es que la pelea vuelva a comenzar por algún reproche.
2. Acercarse físicamente a la pareja
Lo primero
que cambia en la rutina de una pareja cuando hay una pelea, es el distanciamiento físico. Una vez se le preguntó a una pareja que estaba casada por más de 60 años, cuál era el secreto del triunfo de su matrimonio. Robert, el esposo, contestó: “cuando recién nos casamos, mi esposa y yo pusimos la regla de que no importaba cuan enfadados estábamos el uno con el otro, siempre mantendríamos el contacto físico, aun durante las discusiones. Verán que difícil es pelear con alguien que se sienta a tu lado y te tiene abrazado”.
Dos personas que pelean, se alejan físicamente, alzan la vos para comunicarse y la pelea crece. La idea de Robert es una de las mejores estrategias para evitar que la pelea escale a niveles mayores.
3. Mantener el lenguaje corporal abierto
Los brazos cruzados y las manos cerradas, indican que no quieres mantener un dialogo. El tratar de mantener una postura abierta y mantener el contacto visual con la otra persona, genera un sentimiento de calma en la pareja. Ese sentimiento de guerra y la necesidad de defenderse por la impresión de sentirse atacado, desaparece o disminuye en gran medida.
4. Sanar las heridas del corazón
Es muy importante, el poder dedicar un tiempo a sanar esas heridas que a veces quedan luego de las peleas. Cuando uno pelea, dice cosas que pueden resultar hirientes y la mayoría de las veces las decimos sin pensar. Tratar de encontrar ese tiempo para hablar de ello es muy importante, evitando las interrupciones para que ese tiempo sirva para borrar lo que se dijo sin intención.
5. Pedir perdón
El momento de pedir disculpas, muchas veces, es el momento más difícil. Pero cuando mas rápido lo hagas, mas rápido sentirás el alivio. Muchas veces, se cree que el pedir perdón es una acción que afecta directamente a la otra persona, pero está comprobado que el que pide perdón es el que se beneficia de mayor manera. El pedir perdón, no significa el haber perdido una batalla, significa, entre otras cosas, que la otra persona te importa más de lo que te importa tu orgullo.
6. Aceptar sus disculpas
Aunque te parezca increíble, a veces, aceptar las disculpas del otro, cuesta más que pedir perdón. Cuando aceptas las disculpas de alguien, la pelea llega a su fin, y a veces, sentimos esa necesidad de seguir discutiendo sobre el mismo tema y no perdonamos. La grandeza de una persona reside en la capacidad de perdonar y olvidar. Cuando más rápido se hace este paso, mas rápido puedes seguir con tu vida.
7. Dar y recibir afecto físico
Todas las parejas, tienen una forma de comunicarse verbalmente y una forma de comunicación físicamente. Cuando hay peleas, ambas formas de comunicación se ven alteradas. Es muy importante el poder restablecer la comunicación física con la pareja luego de una pelea. Esto les permite, volverse a sentir cerca luego de esta separación y tención que las discusiones agregan.
8. Celebrar la reconciliación
Encontrar ocasiones para celebrar en pareja es importante, pero es imprescindible el manejar esto con cuidado. Hay que evitar el entrar en la rutina de pelear para poder disfrutar de la reconciliación. Aunque el sentimiento de reconciliarse con alguien es muy lindo, ya que le da a la pareja la sensación de comenzar de nuevo, las peleas frecuentes dañan los cimientos de la pareja. Evitar las peleas en el matrimonio o en cualquier tipo de relación, es mucho mejor que reconciliarse a cada rato.
9. Volver a encontrarse
Dentro de este marco de reencuentro, un gran ejercicio que va a beneficiar a ambas partes, es el de rescatar esas cualidades que te volvieron loco cuando conociste a esa persona. Recuerda que la esencia de una persona, nunca se va. Es como un frasco de perfume vacío, aunque ya no tenga nada adentro y el tiempo haya pasado, si abres la botella, la esencia de esa fragancia sique intacta.
10. Usar la pelea como motivo para reflexionar
Luego de que la “tormenta” haya pasado, es indispensable el reflexionar acerca de lo ocurrido, tratando de pensar que es lo que produjo la situación. El encontrar la raíz del problema, les dará la oportunidad de buscar soluciones y alternativas mas saludables que pelear.

Mariel Reimann


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domingo, 14 de septiembre de 2014

3 principios para evitar problemas en tu matrimonio

Siempre nos enfrentamos a pequeños o grandes problemas, cuando menos lo pensamos, ahí están, esperando con paciencia el mejor o, por qué no, el peor momento de nuestra vida para saltar a escena. Son parte casi cotidiana de nuestra vida como cónyuges. ¿Qué esposos no discuten alguna vez por sus diferencias? ¿Qué esposo, padre de familia, no tiene preocupaciones del trabajo? ¿Qué esposa, madre de familia, no se afana con las labores de la casa o con un hijo enfermo? ¿Qué hijo no pasa por diferentes etapas en su desarrollo que si no sabe cómo enfrentarlos se pueden volver un caos?

Piensa, entonces, ¿qué harás para que te vaya bien en tu matrimonio en medio de tus problemas? ¿Cómo puedes mantener la armonía en tu familia a pesar de las circunstancias adversas? Tal vez tengas una estrategia, quizás no. Tal vez nunca lo has pensado, o quizás sí. Tal vez sientas que todo está bajo control, o quizás sientes que ya todo está descontrolado. Cualquiera que sea tu perspectiva, la Biblia nos marca tres principios a tener en cuenta y practicar para salir victoriosos de esos momentos nada agradables. Si meditas en cada uno de ellos te darás cuenta de que no son tan difíciles de llevar a la práctica; también descubrirás que pueden traerte resultados diferentes y gratos a los que hasta ahora tal vez has obtenido.
1. Aprende a ver a Dios aún en los momentos más difíciles

. El salmista David decía: “Veía yo al Señor siempre delante de mí, porque Él está a mi derecha para que no caiga” (Hechos 2:25). David fue un personaje con muchos problemas, como cualquiera de nosotros, pero salió adelante a pesar de ellos, porque sabía que Dios siempre está ahí, está cerca de ti y de mí. Eres tú el que no se da cuenta al dejarte abrumar por los problemas. Tener siempre presente a Dios te hará mantener la fe por encima de todas esas cosas que hacen que tu corazón se quebrante y que tu alma se agobie. Por supuesto que la fe no hace que las cosas difíciles se vuelvan más fáciles; más bien, la fe hace que las cosas difíciles se vuelvan posibles.

2. Aprende a estar contento y a pensar en todo lo bueno

. Un proverbio muy sabio dice: “Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos” (Proverbios 17:22). Y Filipenses 4:8 también dice: “Consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio”. El tipo de pensamientos que tienes determina lo que dices y lo que haces. Si tus problemas te agobian y dejas que te colmen de pensamientos negativos, no verás su solución aunque esté frente a ti y sean sencillos de resolver; te ensordecen y te ciegan y si los dejas progresar te hundirán en la desesperación y la ruina. Por el contrario, los pensamientos positivos reducen la frustración y el desánimo. Tus sentimientos alineados con estos pensamientos positivos producen un corazón contento, aunque las circunstancias lo quieran afligir y robarle la paz. Un corazón contento te hace ver los problemas más pequeños y más sencillos de resolver, y son como trampolines para superar obstáculos y alcanzar más pronto tus objetivos.
3. Aprende a despojarte de todo afán y a ponerlo en las manos de Dios

. “No se inquieten con nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias” (Filipenses 4:6), le dijo el apóstol Pablo a un pueblo afligido. Hay cosas que no puedes entender y que se salen de tus manos en algún momento, tanto en el trabajo como en el hogar, o en la relación con tu pareja o con tus hijos. Todos podemos sentir afán en algún momento, y no está mal, pero también podemos tener la paz que Dios nos da, y descansar en Él. Lo que tienes que hacer es disponer de un momento del día para meditar y descargar tu afán por los problemas delante de su presencia. Entonces te sentirás mejor y más confiado para hallar una solución eficaz.

Para finalizar, aprende que cada problema, si peleas limpio y de la manera correcta, es una oportunidad para ser mejor, para crecer, para madurar, para jactarte de que nada te puede vencer. No le temas a los problemas, enfréntalos siguiendo estos principios.

Arelly Vela

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viernes, 5 de septiembre de 2014

5 Maneras de mejorar instantáneamente tu matrimonio

5 Maneras de mejorar instantáneamente tu matrimonio
5 Maneras de mejorar instantáneamente tu matrimonio

1. Oren Juntos
2. Escucha Más de lo que Hables
3. Reserva tus Gritos para el Dormitorio ☺
4. No mantengan ningún secreto el uno del otro
5. Apaguen el teléfono celular cuando estén juntos.

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lunes, 1 de septiembre de 2014

El amor valora - Día 11 de El Desafío del amor


Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. Efesios 5:28

Considera estas dos situaciones.

Un hombre posee un auto viejo que comienza a tener problemas serios, así que lo lleva al mecánico. Luego de una evaluación, le dicen que necesitará una puesta a punto completa, lo cual es demasiado para su presupuesto limitado. Debido a las costosas reparaciones, el hombre decide deshacerse del auto y gastar su dinero en un nuevo vehículo. Parece razonable, ¿no es así?

Otro hombre, un ingeniero, tiene un accidente y una máquina le aplasta la mano. Corre al hospital, le sacan una radiografía y descubre que se le han roto varios huesos. Aunque se siente frustrado y dolorido, usa de buena gana sus ahorros para que lo traten, le coloquen un yeso y luego, con esmero cuida la mano durante los meses siguientes hasta que se restaura. Es probable que esto también te parezca razonable.

El problema en nuestra cultura es que al matrimonio a menudo se lo trata como en la primera situación. Cuando hay problemas de relación, te animan a cambiar a tu cónyuge por un “modelo más nuevo”. Sin embargo, los que tienen esta visión no comprenden el lazo importante que existe entre el esposo y la esposa.
La verdad es que el matrimonio se parece más a la segunda situación. Forman parte el uno del otro. Si te lastimaras la mano, nunca te la cortarías, sino que pagarías todo lo que estuviera a tu alcance para obtener el mejor tratamiento médico posible porque tu mano es invaluable para ti. Es parte de ti.

Tu pareja también. El matrimonio es un misterio hermoso creado por Dios, en el que se unen dos vidas en una. No sólo sucede a nivel físico sino también a nivel espiritual y emocional. Comienzan compartiendo la misma casa, la misma cama y el mismo apellido. Su identidad como individuos se une. Cuando tu cónyuge atraviesa una tragedia, los dos la sienten. Cuando tienes éxito en tu trabajo, los dos se alegran; pero en algún momento del camino, te desilusionas y se instala la realidad aleccionadora de que te casaste con una persona imperfecta.

Sin embargo, tu cónyuge sigue formando parte de ti y esto no cambia. Efesios 5:28-29 dice: “Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida”.

Este versículo les habla a los esposos, pero fíjate cómo se describe a cada miembro. Se considera a los dos como la misma carne. Debes tratar a tu cónyuge con el mismo cuidado y amor con el que te tratas a ti mismo. Cuando le demuestras amor a tu cónyuge, también te demuestras amor a ti mismo.

Sin embargo, esta moneda tiene dos caras. Cuando maltratas a tu pareja, también te maltratas a ti mismo. Piénsalo. Ahora, sus vidas están entretejidas. Tu cónyuge no puede experimentar alegría o dolor, bendición o maldición sin que también te afecte. Así que cuando atacas a tu pareja, es como atacar a tu propio cuerpo.

Es hora de permitir que el amor cambie tu forma de pensar. Es hora de entender que tu cónyuge forma parte de ti de la misma manera que tu mano, tu ojo o tu corazón. Tu esposa también necesita que la amen y la valoren. Y si hay algo que le cause dolor o frustración, deberías preocuparte por estas cosas con el mismo amor y cuidado con el que tratarías una herida del cuerpo. Si tu esposo tiene alguna herida, deberías considerarte un instrumento que ayude a traer sanidad a su vida.

Con esta perspectiva, reflexiona en cómo tratas el cuerpo físico de tu cónyuge. ¿Lo valoras como el tuyo? ¿Lo tratas con respeto y ternura? ,¿Te deleitas en tu cónyuge tal cual es? ¿O acaso lo haces sentir tonto y avergonzado? De la misma manera en la que atesoras tus ojos, tus manos y tus pies, deberías atesorar a tu cónyuge como un regalo invalorable.

No dejes que la cultura que te rodea determine el valor de tu matrimonio. Compararlo con algo que puede descartarse o reemplazarse es deshonrar el propósito de Dios para el matrimonio. Sería como amputarse un miembro. En cambio, debería ser una imagen de amor entre dos personas imperfectas que eligen amarse mutuamente sin importar lo que suceda.

Cada vez que un hombre mira a su esposa a los ojos, debería recordar que el que ama a su esposa se ama a sí mismo. Y la mujer debería recordar que cuando ama a su esposo, también se da amor y honra a sí misma.

Cuando miras a tu cónyuge, lo que ves es parte de ti. Así que trátalo bien. Habla bien de él. Aprecia y valora al amor de tu vida.

El desafío de Hoy:

¿Qué necesidad de tu cónyuge podrías satisfacer hoy? ¿Puedes hacer un recado? ¿Quizá darle un masaje en la espalda o en los pies? ¿Podrías ayudar con las tareas de la casa? Elige un gesto que diga: «Te Valoro» y hazlo con una sonrisa.

Escribe en tu libreta-diario:

¿Qué elegiste para demostrar que valoras a tu pareja? ¿Qué aprendiste de esta experiencia?



Y dirigiéndose a él, Jesús le dijo: ¿Qué deseas que haga por ti? (Marcos 10:51)




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domingo, 24 de agosto de 2014

7 Anhelos de todo esposo temeroso de Dios


7 anhelos de todo esposo temeroso de Dios
Esposas, no pueden dejar de leer este mensaje!
  1. Perdona y olvida el pasado. El fundamento para iniciar la restauración de cualquier matrimonio comienza con el perdón genuino. Mateo 6:12 “Perdónanos, como nosotros también hemos perdonado.”
  2. El esposo desea respeto y admiración. Ellos anhelan ser motivados a cumplir cada responsabilidad que tienen con su hogar a través de las palabras y actitudes de la esposa. Tu debes ser su admiradora numero 1. Efesios 5:22 “Que las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor.
  3. Asegúrate que tu hogar sea un lugar donde tu esposo nunca quiera salir de ahí, ni por un momento. Génesis 24:67 “Isaac hizo entrar a Rebeca en la tienda que había sido de Sara, su madre. Tomó a Rebeca por esposa y con su amor se consoló de la muerte de su madre.”
  4. El esposo desea una esposa honesta, sincera. Se que Dios te dará la sabiduría para poder comunicar lo que hay en tu corazón. Proverbios 14:1 “La mujer sabia edifica su casa.”
  5. El esposo desea una mujer que se cuide en todas las áreas de su vida. Ester 2:12-17 “A cada una de las doncellas le tocaba su turno para presentarse ante el rey Asuero. Esto era después de haberse sometido a un embellecimiento de doce meses, según era la costumbre para ellas: seis meses eran tratadas con aceite de mirra, y otros seis meses con perfumes y cosméticos femeninos. Sólo entonces, y después de pedir todo lo necesario para presentarse debidamente ataviada, podía la doncella salir de la casa de las mujeres al palacio real para presentarse ante el rey. Ester fue llevada a la casa real en el mes décimo, que es el mes de Tebet. Era el año séptimo del reinado de Asuero cuando ella se presentó ante él. Ester se ganó el favor y la benevolencia del rey por encima de las otras doncellas, y éste amó a Ester más que a todas ellas, así que puso en su cabeza la corona real y la proclamó reina en lugar de Vasti.”
  6. Todo esposo desea una esposa con la que pueda divertirse libremente. Cantares 6:3 “yo soy de mi amado, y mi amado es mío.”
  7. Un hombre desea una ayuda idónea. Génesis 2:18 “No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él.”
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jueves, 21 de agosto de 2014

El amor no se irrita - Día 6 de El Desafío del amor


El amor no se irrita
Mejor es el lento para la ira que el poderoso y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad. Proverbios 16:32

El amor es tardo para ofenderse y rápido para perdonar. ¿Con cuánta facilidad te irritas y te ofendes? Algunas personas tienen el siguiente lema: “Nunca dejes pasar una oportunidad para enojarte con tu cónyuge”. Cuando algo va mal, aprovechan la situación con rapidez y expresan lo heridos o frustrados que se encuentran. Sin embargo, esta reacción es opuesta al amor.

Ser irritable significa “estar cerca de la punta de un cuchillo”. Es fácil pincharse. Las personas que son irritables están listas para reaccionar en forma exagerada.

Cuando se encuentra bajo presión, el amor no se pone agrio. Los problemas menores no producen grandes reacciones. El amor no se enoja ni se siente herido a menos que haya una razón legítima y justa a los ojos de Dios. Un esposo amoroso permanecerá tranquilo y paciente, demostrará misericordia y controlará su carácter. Una esposa amorosa no es demasiado sensible ni malhumorada

sino que ejerce el dominio propio en el ámbito emocional. Elige ser la flor entre las espinas y responder bien en situaciones difíciles.

Si caminas bajo la influencia del amor, serás una fuente de gozo en lugar de molestia. Hazte esta pregunta: ¿Soy una brisa tranquilizadora o una tormenta inminente?

¿Por qué las personas se vuelven irritables? Hay al menos dos razones clave que contribuyen:

El estrés. El estrés te agobia, agota tu energía, debilita tu salud y te invita a estar de mal humor. Puede producirse por causas relacionales: las discusiones, la división y la amargura. Hay causas por exceso: trabajar demasiado, exagerar y gastar demasiado. Además hay deficiencias: no obtener suficiente descanso, nutrición o ejercicio. A menudo nosotros mismos nos clavamos estos puñales y nos predisponen a estar irritables.

La vida es un maratón, no una carrera corta. Debes equilibrar, priorizar y controlarte. Muy a menudo, echamos la precaución por la borda y avanzamos a toda velocidad, según nos parece bien en el momento. Al poco tiempo, estamos jadeando, tensos y a punto de estallar. La presión creciente puede desgastar nuestra paciencia y nuestra relación.

La Biblia puede ayudarte a evitar el estrés poco saludable. Te enseña a dejar que el amor guíe rus relaciones para que no tengas discusiones innecesarias (Colosenses 3:12-14). Te enseña a orar en medio de la ansiedad en lugar de resolver las cosas a tu manera (Filipenses 4:6-7). Te enseña a delegar cuando estás agotado (Éxodo 18:17-23). Te enseña a evitar los abusos (Proverbios 25'16).

Además, te exhorta a que tomes un día sabático de reposo todas las semanas para adorar y descansar. Esto tiene la ventaja de darte tiempo para recargarte, volver a concentrarte y le añade un respiro o un margen a tu agenda semanal. Será como colocar almohadones entre tú y las presiones que te rodean, reduciendo el estrés que hace que estés con los pelos de punta cerca de tu pareja. Sin embargo, hay una razón más profunda por la cual puedes volverte irritable:

El egoísmo. Cuando estás irritable, el principal problema se encuentra en el corazón. Jesús dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34, RVR1995). Algunas personas son como los limones: cuando la vida los exprime, su respuesta es ácida. Y otras se parecen más a los duraznos: cuando hay presión, el resultado aún es dulce.

Enojarse con facilidad indica que hay un área escondida de egoísmo o inseguridad en donde se supone que debería reinar el amor. Además, el egoísmo se coloca muchas otras máscaras:

La lujuria, por ejemplo, es resultado de ser desagradecido por lo que tienes y elegir codiciar algo prohibido o arder de pasión con ello. Cuando tu corazón es lujurioso, se frustrará y enojará con facilidad (Santiago 4:1-3). La amargura se arraiga cuando respondes de manera sentenciosa y te rehúsas a resolver tu enojo. El enojo sin resolver de una persona amargada se filtra cuando se la provoca (Efesios 4:31). La codicia de más dinero y posesiones hará que te frustres con deseos sin cumplir (1 Timoteo 6:9-10). Estos anhelos intensos, junto con la insatisfacción, te llevan a arremeter contra cualquiera que se interponga en tu camino. El orgullo hace que actúes con dureza para proteger tu ego y tu reputación.

Estas motivaciones nunca pueden satisfacerse, pero cuando el amor entra a tu corazón, te tranquiliza y te inspira a dejar de concentrarte en ti mismo, y a despojarte de las cosas innecesarias.

El amor te llevará a perdonar en lugar de guardar rencor, a ser agradecido en lugar de codicioso, a conformarte en lugar de meterte en más deudas. El amor te alienta a ser feliz cuando otra persona tiene éxito en lugar de no poder dormir de la envidia. El amor dice “comparte la herencia” en lugar de “pelea con tus parientes”. Te recuerda que le des prioridad a la familia en vez de sacrificarlos por un ascenso en el trabajo. En última instancia, el amor disminuye tu estrés en cada decisión y te ayuda a despedir el veneno que puede generarse en el interior. Luego, te prepara el corazón para responder frente a tu cónyuge con paciencia y aliento en lugar de enojo y exasperación.

El desafío de Hoy:

Frente a las circunstancias difíciles en tu matrimonio decide reaccionar con amor en lugar de irritación. En primer lugar, realiza más abajo una lista de las en las que necesites añadir un margen en tu agenda. Luego, enumera cualquier motivación equivocada que debas eliminar de tu vida.

Escribe en tu libreta-diario:

¿En dónde necesitas añadir un margen en tu vida? ¿Cuándo reaccionaste en forma exagerada últimamente? ¿Cuál fue tu verdadera motivación subyacente? ¿Qué decisiones tomaste hoy?

Me esfuerzo por conservar siempre una conciencia irreprensible delante e Dios y delante de los hombres. (Hechos 24:16)

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miércoles, 20 de agosto de 2014

5 consejos para mejorar la convivencia en el matrimonio

Cómo mantener el gozo del noviazgo después del matrimonio? Algunas parejas sienten esto como un gran desafío debido a la falta de tiempo, a las exigencias del trabajo, a la atención que deben compartir entre cónyuges e hijos, las tareas del hogar y las responsabilidades en la comunidad
donde residen y de variada índole. Sin embargo, es posible “vivir felices para siempre” en un ambiente armonioso si ambos cónyuges se esfuerzan por cooperar mutuamente y crear tiempo para hallar la felicidad plena en sus familias. A continuación describiré cinco ideas para mantener el gozo que perdura:

1. Continuar las citas luego del matrimonio: cada pareja de novios es experta (podríamos afirmar) en hacer tiempo para salir en citas durante el cortejo. Eso puede mantenerse luego del matrimonio también y el establecer un día (que puede ser flexible) para salir como matrimonio para hacer algo juntos puede fortalecer los vínculos afectivos
y ayudar a que la pareja pueda dialogar, divertirse y renovar sus energías para apreciar el tiempo que pasan con sus hijos. Tales actividades podrían incluir: asistir a un concierto, ver una película en el cine, salir a un parque, dar una caminata, salir a cenar o visitar amigos.

2. Participar en actividades hogareñas: existen muchas actividades en las cuales los cónyuges pueden fortalecer su amistad al participar juntos, tales como limpiar la casa, lavar el auto, regar las plantas en el jardín, recolectar hojas, caminar, o aún limpiar otros objetos mediante los cuales pueden continuar el diálogo y demostrar aprecio uno por el otro.

3. Tomar decisiones juntos: la felicidad que dura para siempre también está relacionada con tomar decisiones de importancia en conjunto, dado que los matrimonios tienen mayor posibilidad de tomar decisiones acertadas al tomar en cuenta ambas perspectivas.

4. Dejar notas en lugares estratégicos: toda persona se siente feliz cuando le demuestran aprecio. Los cónyuges podrían dejar notas de agradecimiento y/o de aprecio por diferentes motivos debajo de la almohada, en el refrigerador, en el bolsillo de una camisa, blusa o pantalón, donde la otra persona lo pueda encontrar en el momento menos esperado. Escribir una nota no lleva mucho tiempo y es tan valioso para el que lo lee y/o recibe.

5. Apartar un día especial para hacer algo tradicional juntos: este “día especial” puede ser uno en que la pareja podría hacer algo que se convierta en un hábito válido para continuar.

Cualquiera sea la tradición que deseen establecer juntos, valdrá la pena, porque el hacer tiempo para llevarlo a cabo es recompensado por una amistad perdurable en el matrimonio. Mi esposo y yo también lo hemos extendido a nuestros hijos al explicarles que esa cita o determinada salida juntos es necesaria y que ellos van a quedar con una persona que les cuidará pero que pronto nos volverán a ver. Eso les ha ayudado a tener una actitud positiva hacia nuestra salida y hasta colaboran en su comportamiento y nos alientan a salir porque saben que cuando regresamos, lo hacemos de manera feliz y fortalecidos, además del hecho que nos apreciamos aún más. Es recomendable establecer esto lo antes posible para empezar a disfrutar la realidad de la frase “vivir juntos para siempre”



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martes, 19 de agosto de 2014

El amor no es grosero - Día 5 de El desafío del amor

El amor no es grosero
Al que muy de mañana bendice a su amigo en alta voz, le será contado como una maldición. Proverbios 27:14
Nada irrita más rápido a los demás como la mala educación. Ser grosero significa decir o hacer algo innecesario que le haga pasar un mal momento a la persona que esté cerca. Ser grosero es actuar en forma indecorosa, vergonzosa o irritante. En el matrimonio, podría tratarse de tener una boca sucia, malos modales en la mesa o el hábito de hacer bromas sarcásticas. Desde cualquier punto de vista, a nadie le gusta estar cerca de una persona grosera. La conducta grosera puede parecerle insignificante a quien la práctica, pero es desagradable para los que están cerca.

Como siempre, el amor tiene algo para decir al respecto. Cuando un hombre es impulsado por el amor, se comporta en forma intencional de una manera que a la esposa le resulte más agradable. Si ella desea amarlo, resuelve evitar lo que lo frustra
En esencia, el amor genuino cuida sus modales.

Adoptar este concepto podría traer aire fresco a tu matrimonio. Los buenos modales le expresan a tu esposa o esposo: “Te valoro lo suficiente como para ejercer algo de dominio propio cerca de ti. Quiero ser una persona con la que sea un placer estar”. Cuando permites que el amor cambie tu conducta (aunque sea de la manera más insignificante) restauras una atmósfera de honor en la relación. Por lo general, las personas que practican una buena etiqueta aumentan el nivel de respeto en el ambiente donde están.

Casi siempre, la etiqueta que usas en tu casa es totalmente distinta a la que usas con tus amigos, o incluso con extraños. En tu casa, puedes gritar o poner mala cara, pero si suena el timbre, abres con una gran sonrisa y lleno de amabilidad. Sin embargo, si te atreves a amar, también querrás dar lo mejor de ti mismo a los tuyos. Si no dejas que el amor te motive a realizar los cambios necesarios en tu conducta, la calidad de tu relación matrimonial sufrirá.

Las mujeres suelen ser mucho mejores que los hombres con ciertos
modales, aunque pueden ser groseras de otras maneras. El rey Salomón dijo: “Más vale habitar en un rincón de la azotea que compartir el techo con mujer pendenciera” (Proverbios 25:24 NVI). Son los hombres en especial quienes necesitan aprender esta importante lección. La Biblia dice: “Bien le va al hombre que se apiada” (Salmo 112:5). El hombre discreto averiguará qué es apropiado y ajustará su conducta en consecuencia.

Hay dos razones principales por las que la gente es grosera; la ignorancia y el egoísmo. Por supuesto, ninguna de las dos cosas es buena. Los niños nacen sin saber nada sobre los buenos modales, y necesitan mucha ayuda y enseñanza. Sin embargo, los adultos demuestran su ignorancia de otra manera. Conoces las reglas, pero puedes no darte cuenta de cómo las rompes o ser demasiado egoísta como para que te importe. De hecho, quizá no te des cuenta de lo desagradable que puede ser vivir contigo.

Ponte a prueba con las siguientes preguntas:

· ¿Qué piensa tu cónyuge de la manera en que hablas y actúas cuando estás cerca de él?

· ¿Qué efecto tiene tu conducta en la valía y la autoestima de tu pareja?

· ¿Tu cónyuge diría que eres una bendición o que eres condescendiente y lo avergüenzas?

Si piensas que tu cónyuge (y no tú) es el que tiene que hacer cambios en esta área es probable que sufras de un caso grave de ignorancia, con efectos secundarios de egoísmo. Recuerda que el amor no es grosero sino que te lleva a obrar con principios superiores.

¿Te gustaría que tu cónyuge dejara de hacer todo eso que te molesta? Entonces, es hora de dejar de hacer todo eso que le molesta. ¿Serás lo suficientemente considerado y amoroso como para descubrir y evitar la conducta que hace que la vida le resulte desagradable a tu pareja? ¿Te atreverás a ser encantador?

Aquí tienes tres principios orientadores que se refieren a practicar los buenos modales en tu matrimonio:

1. Respeta la regla de oro. Trata a tu pareja de la misma manera en la que quieres que te trate (ver Lucas 6:31)

2. Nada de distintos criterios. Ten la misma consideración con tu cónyuge que con los extraños y con los compañeros de trabajo

3. Cumple las peticiones. Considera lo que tu esposo o esposa ya te ha pedido que hagas o que no hagas. Si tienes dudas, pregunta.

El desafío de Hoy:

Pídele a tu cónyuge que te diga tres cuestiones que le incomodan o le irritan de ti. Debes hacerlo sin atacar ni justificar tu conducta. Su perspectiva es la importante en este caso.

Escribe en tu libreta-diario:

¿Qué cosas señaló tu cónyuge sobre ti que necesitan tu atención? ¿Cómo actuaste al escucharlas? ¿Qué planeas hacer para mejorar esas áreas?

Llenas de gracia son 1as palabras de la boca del sabio. (Eclesiastés 10:12)

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lunes, 18 de agosto de 2014

El amor es reflexivo y considerado - Día 4 de El Desafío del amor

¡Cuán preciosos también son para mí [ ... ] tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! Si los contara, serían más que la arena. Salmo 139:17-18
El amor piensa. No es un sentimiento mecánico que fluye en oleadas de sentimientos y se duerme mentalmente. Mantiene la mente ocupada al saber que los pensamientos amorosos anteceden a las acciones amorosas.
Cuando apenas te enamoraste, te resultaba bastante natural ser reflexivo. Pasabas horas soñando con tu ser amado, te preguntabas qué estaría haciendo, ensayabas cosas admirables para decir y luego disfrutabas los dulces recuerdos de los momentos que pasaban juntos. Confesabas con sinceridad: «No puedo dejar de pensar en ti».

En la mayoría de las parejas, las cosas comienzan a cambiar luego de casarse. La esposa al fin tiene a su hombre; el esposo tiene su trofeo. Las chispas del romance se consumen hasta transformarse en brasas grisáceas, y la motivación para la reflexión se enfría. Poco a poco, tu atención se vuelca a tu trabajo, a tus amigos, a tus problemas, a tus deseos personales, a ti mismo. Luego
de un tiempo, comienzas a ignorar las necesidades de tu pareja sin darte cuenta.

El matrimonio ha añadido otra persona a tu universo. Si no aprendes a ser reflexivo, al final lamentas las oportunidades que pierdes de demostrar amor. La falta de consideración es un enemigo silencioso para una relación amorosa.

Seamos sinceros. Los hombres luchan con la consideración más que las mujeres. Un hombre puede concentrarse como un láser en una cosa y olvidarse del resto del mundo. Aunque esto puede ser beneficioso por un lado, también puede hacer que pase por alto otras cuestiones que necesitan su atención.

Por otro lado, la mujer puede prestar atención a varios asuntos y estar pendiente en forma increíble de distintos factores a la vez. Puede hablar por teléfono, cocinar, saber en dónde se encuentran los hijos en la casa y preguntarse por qué su esposo no la ayuda... todo al mismo tiempo. Además, es consciente de todas las personas conectadas con esa tarea.

Estas dos tendencias son ejemplos de cómo Dios diseñó a la mujer para que completara al hombre. Dijo Dios en la creación: «No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea» (Génesis 2:18). Sin embargo, estas diferencias también crean oportunidades para los malentendidos.

Por ejemplo, los hombres tienden a pensar en forma de titulares y a decir exactamente lo que quieren decir. No se necesita demasiado para comprender el mensaje. Sus palabras son más literales y no habría que analizarlas demasiado; pero las mujeres piensan y hablan entre líneas. Tienden a insinuar. A menudo, los hombres deben escuchar lo que está implícito para comprender todo el mensaje.

Si una pareja no entiende estas diferencias, las consecuencias pueden ser desacuerdos interminables. Él se siente frustrado y se pregunta por qué su esposa habla con acertijos en vez de decir algo en forma directa. Ella se siente frustrada y se pregunta por qué su esposo es tan desconsiderado y no ata cabos para comprender las cosas.

La mujer anhela profundamente que su esposo sea considerado y reflexivo. Esto es clave para ayudarla a que se sienta amada. Cuando ella habla, el hombre sabio escuchará como un detective para descubrir las necesidades y los deseos tácitos que insinúan sus palabras. Sin embargo, si ella siempre tiene que decirle cómo son las cosas, se pierde la oportunidad de que el esposo demuestre que la ama.

Esto también explica por qué las mujeres se enojan con sus esposos sin decirles por qué. Ella piensa: “No debería tener que explicarle todo. Tendría que poder mirar la situación y darse cuenta de lo que sucede”. Al mismo tiempo, él sufre porque no puede leerle la mente a su esposa y se pregunta por qué se lo castiga por un crimen que ignoraba haber cometido.

El amor exige consideración (de las dos partes); la clase de consideración que construye puentes con la combinación constructiva de la paciencia, la amabilidad y el desinterés. El amor te enseña a llegar a un acuerdo, a respetar y valorar la manera única en la que piensa tu cónyuge.

El esposo debería escuchar a su esposa y aprender a considerar sus mensajes tácitos. La esposa debería aprender a comunicarse con sinceridad y no decir una cosa cuando en realidad quiere decir otra.

Sin embargo, muchas veces te enojas y te frustras, y sigues el patrón destructivo de “Preparen, apunten, ¡fuego!”. En el momento, hablas con dureza; y más tarde, decides si deberías haberlo dicho. Por el contrario, la naturaleza reflexiva del amor, te enseña a usar la mente antes de usar la boca. El amor piensa antes de hablar. Filtra las palabras a través de una rejilla de verdad y bondad.

¿Cuándo fue la última vez que pasaste algunos minutos pensando sobre cómo podrías comprender mejor a tu cónyuge y demostrarle amor? ¿Qué necesidad inmediata podrías satisfacer? ¿Para qué acontecimiento próximo (aniversario, cumpleaños, día festivo) podrías prepararte? Los grandes matrimonios surgen de la reflexión profunda.

El desafío de Hoy:

Ponte en contacto en algún momento del día. Sin ninguna otra intención, pregúntale cómo está y si puedes hacer algo por él.

Escribe en tu libreta-diario:

¿Qué aprendiste de ti mismo o de tu cónyuge al hacer esto hoy? ¿Cómo podría transformarse en una parte más natural, rutinaria y sumamente útil de tu estilo de vida?

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros. (Filipenses 1:3)


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¿Es importante el humor en el matrimonio?

¿Es importante el humor dentro de una pareja? ¿Cómo lo valoramos en nuestras relaciones?

Uno de los mayores expertos en terapia y relaciones de pareja, el psicólogo neoyorkino John Gottman, quien dice ser capaz de predecir con un alto porcentaje de éxito -sólo escuchando sus conversaciones- si una pareja continuará unida en los próximos seis años, muestra en sus estudios la importancia que tiene el humor dentro de una relación sentimental.

Según cuenta Eduardo Jáuregui, profesor de la Universidad de Saint Louis (en su campus de Madrid) y cofundador de Humor Positivo, Gottman pedía a las parejas en uno de sus estudios que hablasen sobre los conflictos que tenían. Durante estas conversaciones,
Gottman anotaba una serie de elementos que él valoraba como positivos (incluido el sentido del humor) y negativos. "Si una pareja utiliza el humor cuando debate y dialoga sobre sus conflictos, tendrá una probabilidad mayor de solucionar esos problemas y de disfrutar de una relación más satisfactoria", indica Jáuregui.

REÍRSE DE LAS MISMAS COSAS

En una relación, a largo plazo, es muy importante estar con alguien "con quien te lo pases bien, que comparta tus mismas risas, que se ría de lo mismo que tú, es decir, que os riais y os hagan gracia las mismas cosas", expone el psicólogo.

No se trata de que la otra persona sea muy graciosa, o tenga un determinado sentido del humor, sino de que el humor sea parecido, que congenien, que ambas personas disfruten con las mismas cosas. Que se rían juntas. Este elemento, mantienen firmemente los expertos, es crucial para el devenir del amor.

Aunque parezca obvio, mantiene este especialista, una de las claves para la felicidad de una pareja es que ambos miembros dediquen un tiempo a hacer algo que a los dos les guste. No es fácil. El trabajo, los hijos o el ocio de cada uno ocupa mucho tiempo, pero es muy importante, aconseja, que se dedique tiempo a hacer alguna actividad común que divierta a ambos. Que hagan cosas novedosas. Y aquí, el humor y la risa tienen un papel fundamental.

Tal como se ha podido comprobar en diferentes estudios, "dos desconocidos se sienten más cercanos y atraídos mutuamente después de participar juntos en una actividad divertida", muestra este especialista. Y del mismo modo, "los casados valoran su matrimonio como más satisfactorio tras compartir una actividad divertida".

LA RISA COMPARTIDA Y EL ORGASMO
Cada vez más expertos tienen claro que el humor es un elemento crucial. Ana Sierra, psicóloga y terapeuta de pareja, trabaja con ello. "La respuesta orgásmica es similar a la de una carcajada", explica. Es decir, para que se produzcan, ambos tienen que tener estímulos generadores de deseo y motivación, que acumulen tensión o excitación y se interprete como algo agradable.

"Al liberarse, tanto la carcajada como el orgasmo viajan a la misma zona del cerebro, al sistema límbico [el emocional], que interpreta el estímulo como positivo liberando no sólo tensión a través de la carcajada o el orgasmo sino también hormonas y neurotransmisores. Entre otras sustancias se producen endorfinas (también llamadas hormonas de la felicidad), oxitocina (la hormona del cariño), dopamina, que es motivadora; y serotonina, una sustancia reguladora del estado de ánimo", explica la experta.

COMPONENTES PARA UNA RELACIÓN ROMÁNTICA
El humor se basa realmente, en algo que ves absurdo, que te define como persona, por ejemplo: ¿de qué cosas te ríes? ¿Qué te hace gracia? Es un elemento muy importante a valorar en los seres humanos. De hecho "si tu risa coincide con la del otro es un buena señal, un síntoma de cercanía y conexión con esa otra persona", indica Jáuregui, autor entre otros libros de Amor y Humor. "¿Qué buscas en una pareja?", pregunta el experto. Entre las tres primeras respuestas, una de ellas será el humor: "Alguien que se ría conmigo".

El humor es uno de los elementos más valorados a la hora de buscar pareja. Jáuregui, exploró estos elementos y encontró algunos datos importantes. Por ejemplo que un buen sentido del humor es uno de los tres atributos más valorados en una pareja romántica. Otro hecho destacable es que las personas que dan una puntuación más alta al sentido del humor de su pareja están más satisfechas con su relación.

Las emociones positivas, por tanto, se asocian con un mayor deseo, desinhibición y disfrute sexual, por lo que "el humor es una estrategia muy habitual para gestionar la intimidad durante la seducción y el cortejo entre seres humanos", sostiene.



Fuentes: El Mundo
y Protestante Digital 2014

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domingo, 17 de agosto de 2014

El amor no es egoísta - Día 3 del Desafío del amor



Sed afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, daos preferencia unos a otros. Romanos 12:10

Vivimos en un mundo prendado de sí mismo. La cultura que nos rodea nos enseña a concentrarnos en nuestra apariencia, nuestros sentimientos y nuestros deseos personales como si fueran la prioridad fundamental. Parece que el objetivo es buscar el mayor nivel de felicidad que sea posible. Sin embargo, el peligro de este modo de pensar se hace dolorosamente evidente cuando se está dentro de una relación matrimonial. Si hay una palabra que signifique en esencia lo opuesto al amor, es egoísmo. Por desgracia, todas las personas lo traen arraigado desde el nacimiento. Puedes verlo en el comportamiento de los niños y, a menudo, en el maltrato entre adultos. El origen de casi todo acto pecaminoso que se haya cometido puede encontrarse en una motivación egoísta. Es un rasgo que detestamos en las demás personas pero que justificamos en nuestro caso. Sin embargo, no puedes señalar las muchas maneras en las que tu cónyuge es egoísta sin admitir que tú también podrías serlo. Sería hipócrita.

¿Por qué tenemos criterios tan bajos para
nosotros y expectativas tan altas para nuestra pareja? La respuesta es cruda: todos somos egoístas.

Cuando un esposo pone sus intereses, sus deseos y sus prioridades antes que su esposa, es una señal de egoísmo. Cuando una esposa se queja sin parar del tiempo y la energía que gasta para satisfacer las necesidades de su esposo, es una señal de egoísmo. Sin embargo, el amor «no busca lo suyo» (1 Corintios 13:5). Las parejas amorosas (las que disfrutan del propósito pleno del matrimonio) se empeñan en cuidar bien al otro ser humano imperfecto con quien comparten la vida. Esto se debe a que el verdadero amor busca maneras de decir “sí”.

Un aspecto irónico del egoísmo es que aun los actos de generosidad pueden ser egoístas si la motivación es jactarse o recibir una recompensa. Si haces algo bueno para manipular en forma deshonesta a tu esposo o a tu esposa, sigues siendo egoísta. En pocas palabras, o tomas decisiones por amor a los demás o por amor a ti mismo.

El amor nunca se satisface si no es por el bien de los demás. No puedes actuar con amor verdadero y con egoísmo al mismo tiempo. Elegir amar a tu pareja hará que digas “no” a lo que quieres para poder decir “sí” a lo que el otro necesita. Significa colocar la felicidad de tu pareja por encima de la tuya. No quiere decir que nunca puedas experimentar la felicidad, pero no invalidas la felicidad de tu cónyuge para poder gozar de ella.

Además, el amor trae una alegría interior. Cuando le das prioridad al bienestar de tu pareja, hay una satisfacción que las acciones egoístas no pueden copiar. Es un beneficio que Dios creó y lo reserva para quienes demuestran amor en forma genuina. La verdad es que cuando renuncias a tus derechos por el bien de tu pareja, tienes la oportunidad de pasar a un segundo lugar en pro del propósito supremo del matrimonio.

Nadie te conoce tan bien como tu cónyuge. Esto significa que nadie reconocerá con mayor rapidez un cambio cuando en forma deliberada comiences a sacrificar tus necesidades y deseos para asegurarte de que los de tu pareja se satisfagan. Si te resulta difícil sacrificar tus propios deseos para beneficiar a tu cónyuge, quizá tengas un problema más profundo con el egoísmo de lo que quieres admitir.

Hazte las siguientes preguntas:

· ¿En verdad quiero lo mejor para mi cónyuge?

· ¿Quiero que sienta que lo amo?

· ¿Creerá que quiero lo mejor para él?

· ¿Me percibe como alguien que primero busca su propio bienestar?

Ya sea que te guste o no, tienes una reputación a los ojos de las personas que te rodean, en especial, a los ojos de tu cónyuge. ¿Es una reputación de amor? Recuerda, tu cónyuge también tiene el desafío de amar a una persona egoísta. Así que decide ser el primero en demostrarle el verdadero amor, con plena conciencia de lo que haces. Y al final, los dos se sentirán más realizados.

"Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo» (Filipenses 2:3).

El desafío de Hoy:

Las cosas a las que dediques tu tiempo, tu energía y tu dinero cobrarán más importancia para ti. Es difícil que te importe algo en lo que no inviertes.

Además de refrenarte de los comentarios negativos, cómprale algo a tu cónyuge que le comunique: “Hoy estuve pensando en ti”.

Escribe en tu libreta-diario:

¿Qué elegiste darle a tu cónyuge? ¿Qué sucedió cuando se lo diste?

Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala. (Santiago 3:16)

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lunes, 11 de agosto de 2014

Cómo evitar 9 errores comunes en el matrimonio

Son errores comunes. Pueden ser fatales.

Mantener una relación saludable con tu pareja siempre requerirá mucho trabajo e intencionalidad. A medida que los años pasan la atención a los detalles se deteriora y es ahí donde se comienzan a formar los conflictos. En este articulo te comparto los diez errores fatales que debes de evitar en tu relación matrimonial.

1. Poner a los niños primero.

La relación matrimonial pueden sufrir y ser afectada cuando los niños siempre son puestos antes que tu pareja. Los niños son un regalo de Dios para criarlos en el temor de Dios y encaminarlos en el propósito pero tu pacto matrimonial es con tu pareja.

2. No tener tiempo para tus amigos

Para muchos especialmente para las mujeres socializar con sus amistades puede energizarlas y hacerlas sentir conectadas. Saca tiempo para compartir con tus amigos y amigas.


3. Apagarte sexualmente

Los varones logran un sentido de cercanía e intimidad primordialmente a través del sexo. Por lo tanto cuando la mujer no está dispuesta sexualmente para el hombre, el no se siente tan romántico y sexualmente conectado con su esposa.

4. No establecer limites

Las mujeres están entrenadas desde una edad temprana a complacer y suplir las necesidades de todos antes que las de ella. A menos que saques tiempo para recargar tus baterías y digas que “no” de vez en cuando tu vida y tus relaciones siempre serán una lucha.

5. No prestar atención

Esto incluye permitir que tu mente se vaya a “navegar” en otros mundos, prestarle más atención à la televisión, ignorar el lenguaje corporal e interrumpir la conversación.

6. Discutir para ganar

Tú no necesitas tener la última palabra en cada argumento. Admite cuando has cometido un error o cuando tú no tienes todas las respuestas. Trabajen juntos en buscar una respuesta amigable.

7. Deshonestidad

Mentiras y secretos en tu relación matrimonial pueden crear un distanciamiento y falta de confianza entre tú y tu pareja.

8. No cumplir tus promesas

Cuando digas que harás algo, hazlo, las promesas incumplidas pueden hacer que un matrimonio sufra.

9. Resolver conflictos con ira

Maneja tus conflictos de una manera constructiva. Tener arranques de ira puede ganar el argumento y echar a perder una relación.

Identificar estos errores a tiempo y tratar con ellos puede salvar tu matrimonio. No espiritualices lo que pudiera ser resuelto con un consejo sabio y orientación practica.

Muchos matrimonios que se han divorciado pudieron haber arreglado sus conflictos si a tiempo los hubieran manejados.

Si tu matrimonio están pasando por una temporada difícil busca ayuda, consulta a tu pastor(a) si ellos no están preparados para ayudarte busca la asistencia profesional de consejeros que te ayuden a identificar y te den herramientas practicas para que resuelvas tus conflictos. Tommy Moya ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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martes, 5 de agosto de 2014

El desafío de perdonar a tu cónyuge

Lo que yo he perdonado, si algo he perdonado, lo hice por vosotros en presencia de Cristo. (2 Corintios 2:10)

Este desafío es difícil… quizá el más difícil del libro "El desafío del amor". Pese a esto, si quieres que tu matrimonio tenga esperanza, es necesario tomarlo con absoluta seriedad. Los terapeutas y los pastores que trabajan en forma regular con parejas deshechas, te dirán que es el problema más complejo de todos, una ruptura que a menudo es la última en repararse. No se puede solo considerar el perdón, sino que hay que ponerlo en práctica en forma deliberada. Si no hay perdón, no habrá un matrimonio exitoso.

Jesús pintó una imagen viva del perdón en su parábola del siervo desagradecido. Un hombre que debía una suma considerable de dinero se sorprendió cuando su amo escuchó su pedido de misericordia y canceló su deuda por completo. Sin embargo, una vez que lo liberaron de esta gran carga, el siervo hizo algo de lo más inesperado: fue a ver a otro hombre que le debía una suma mucho menor y exigió que se la pagara de inmediato. Cuando el amo se enteró, el acuerdo con el esclavo cambió en forma radical. “Y enfurecido su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía” (Mateo 18:34). Un día que había comenzado con alegría y alivio terminó con pena y desesperanza.
Tortura. Prisión. Cuando piensas en la falta de perdón, esto bebería venirte a la mente, porque Jesús dijo: “Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano” (Mateo 18:35).

Imagina que te encuentras en una cárcel. Al mirar a tu alrededor, puedes visualizar varias celdas desde donde estás. Allí, ves personas de tu pasado que están encarceladas: personas que te hirieron cuando eras pequeño. Ves a los que una vez fueron tus amigos pero que en algún momento de la vida fueron injustos contigo. Quizá, veas a tus padres allí, tal vez a algún hermano o hermana o algún otro miembro de la familia. Aún tu cónyuge está encerrado allí cerca, atrapado con los demás en esta cárcel de tu imaginación.

Como verás, esta prisión es una habitación de tu propio corazón, Esta cámara oscura, fría y deprimente existe en tu interior todos los días. Sin embargo, no demasiado lejos, Jesús está allí parado, y te ofrece una llave que puede liberar a todos los presos.

No. No quieres saber nada con eso. Estas personas te hirieron demasiado. Sabían lo que hacían y sin embargo lo hicieron… incluso tu cónyuge, la persona en la que más deberías de haber podido confiar. Así que te resistes y te vas. No quieres permanecer más allí. Ver a Jesús, ver la llave en su mano, saber lo que te está pidiendo que hagas… es demasiado.

Cuando intentas escapar, descubres algo alarmante: No hay una salida, estás atrapado adentro con los demás presos. Tu falta de perdón, tu enojo y tu amargura te han transformado en prisionero a ti también. Al igual que el siervo de la historia de Jesús, al cual le perdonaron una deuda imposible, has elegido no perdonar y te han entregado a los carceleros y los verdugos. Ahora, tu libertad depende de tu perdón.

En general, llegar a esta conclusión nos lleva un tiempo, Vemos que perdonar supone toda clase de peligros y riesgos. Por ejemplo, lo que estas personas hicieron estuvo realmente mal, lo admitan o no. Quizá, ni siquiera estén arrepentidos. Tal vez sientan que sus acciones están perfectamente justificadas, y hasta lleguen a culparte a ti. Sin embargo, el perdón no absuelve a nadie de la culpa. No quedan a cuentas con Dios. Simplemente, te libera de tener que preocuparte de su castigo. Cuando perdonas a alguien, no lo liberas. Se lo entregas a Dios, con quien puedes contar para que se encargue de esa persona a su manera. Te ahorras el problema de preparar más discusiones o de intentar imponerte en esta situación. Ya no se trata de ganar o perder. Se trata de la libertad. Se trata de soltar.

Por eso, a menudo escuchas que las personas que han perdonado de verdad dicen: “Parece que me hubieran quitado un peso de encima”. Sí, es exactamente eso. Es como una bocanada de aire refrescante que entra a tu corazón. La fría oscuridad de la prisión se inunda de luz y frescura. Por primera vez en mucho tiempo, te sientes en paz. Te sientes libre.

¿Pero cómo lo logras? Le entregas al Señor tu enojo y la responsabilidad de juzgara esta persona. “Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: “Mía es la venganza, yo pagaré”, dice el Señor” (Romanos 12:19).

¿Cómo sabes que lo has hecho? Lo sabes cuando al pensar en su nombre o al ver su rostro hace que sientas lástima por ellos, en lugar de hacer que te hierva la sangre; hace que los compadezcas, que en verdad esperes que cambien.

Podría decirse mucho más y quizá debas luchar con muchísimas cuestiones emocionales para lograrlo; pero los matrimonios excelentes no están formados por personas que nunca se hieren, sino por gente que “no toma en cuenta el mal recibido” (1 Corintios 13:5).


HOY MISMO, PERDONA CUALQUIER COSA QUE NO LE HAYAS PERDONADO A TU CÓNYUGE. SUÉLTALO. DE LA MISMA MANERA EN QUE LE PEDIMOS A JESÚS QUE PERDONE NUESTRAS DEUDAS CADA DÍA, DEBEMOS PEDIRLE QUE NOS AYUDE A PERDONAR A NUESTROS DEUDORES CADA DÍA. LA FALTA DE PERDÓN LOS HA MANTENIDO A TI Y A TU CÓNYUGE ENCARCELADOS DURANTE MUCHO TIEMPO. DESDE TU CORAZÓN, DI: “ELIJO PERDONAR”.


¿Por qué perdonaste a tu cónyuge hoy? ¿Cuánto tiempo llevaste a cuestas ese peso? Ahora que le entregaste esta cuestión a Dios, ¿qué posibilidades se te presentan?

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.(Lucas 23:34)

♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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