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viernes, 2 de septiembre de 2016

Soy divorciado/a... ¿puedo casarme de nuevo?

Soy divorciado. De acuerdo con la Biblia ¿puedo casarme de nuevo?

los divorciados pueden volver a casarse segun la biblia?

Muchos hombres y mujeres cristianos se preguntan: “Soy divorciado por tal y tal razón. ¿Puedo casarme nuevamente?” – o – “Me he divorciado dos veces – la primera por adulterio de mi esposo y la segunda por incompatibilidad. Estoy saliendo con un hombre que ha estado divorciado tres veces – la primera por incompatibilidad, la segunda por adulterio de su parte, la tercera por adulterio de parte de su esposa. ¿Podemos casarnos uno con otro?” Preguntas como estas son muy difíciles de contestar, porque la Biblia no entra en grandes detalles en consideración a las razones para que una persona pueda o no volver a casarse después de un divorcio.

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sábado, 19 de diciembre de 2015

7 maneras de luchar por tu matrimonio

Piensa en tu matrimonio. Llevan ya un tiempo, quizás años compartiendo la vida desde el día de la boda. Hubo tiempos felices, y otros no tanto. Están de acuerdo en muchas cosas, pero no en todo. Se llevan bien, pero a veces discuten. Pero hay algo que seguramente es igual en ambos, si han llegado juntos hasta aquí: los dos están dispuestos a no renunciar.

como luchar por el bien de tu matrimonio

¿Crees que vale la pena proteger el matrimonio? ¿Es realmente tan valioso?

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domingo, 29 de marzo de 2015

3 Claves para resolver la ira en tu matrimonio

Consejos para matrimonios
Cómo proteger a tu matrimonio de la ira
Para tener una verdadera intimidad en nuestro matrimonio, es necesario desarmar los problemas que la dificultan. Uno de ellos es la ira, que puede ser letal en un matrimonio.

La ira es inevitable. Es una respuesta normal. Nunca serás tan espiritual como para no enojarte. Hasta Jesús se enojó alguna vez. Los matrimonios más firmes que conoces, tienen enojos.
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miércoles, 28 de enero de 2015

¿Qué buscan los hombres de una mujer?

Qué buscan los hombres de una mujer
MIRA EL VIDEO ABAJO
¿Qué buscan los hombres en una mujer? De acuerdo a nuestra sociedad y cultura, la respuesta sería "sexo". Pero este es un video dedicado a los hombres verdaderos que se toman las cosas en serio, no los niños que se pueden rasurar, sino los que buscan dejar el legado, que buscan tomar responsabilidad y no tienen miedo al sacrificio y compromiso a una sola mujer, los que ponen por prioridad cuidar el corazón de una mujer antes de satisfacer sus propios deseos egoístas. Son los que no andan con jueguitos de la escuela media. Los que cuando se equivocan se arrepienten y deciden cambiar y hacer las cosas como un verdadero hombre.
Mira todo lo que esta clase de hombres busca de una mujer.




Mira todos sus videos aqui

 ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥

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miércoles, 1 de octubre de 2014

El amor es un pacto - Día 40 de El Desafío del amor

El amor es un pacto - Día 40 de El Desafío del amor
Adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. (Rut 1:16)

Felicitaciones. Has llegado al final del desafío de este libro. Sin embargo, la experiencia y el reto de amar a tu cónyuge nunca terminan. Siguen durante el resto de tu vida.

Este libro podrá terminar en el día 40. ¿Pero quién dice que tu desafío tiene que terminar? Y a partir de este momento, te desafiamos a que consideres tu relación matrimonial como un pacto en lugar de un contrato. Estas dos palabras parecen tener significado y propósito similares, pero en realidad, son sumamente diferentes. Ver al matrimonio como un contrato es como decirle a tu cónyuge: “Te tomo
para mí y veremos si funciona”. Sin embargo, verlo como un pacto hace que digas: “Me entrego a ti y me comprometo a este matrimonio para toda la vida”.

Hay varias diferencias entre los pactos y los contratos. En general, un contrato es un acuerdo escrito con un fundamento de desconfianza, que enumera las condiciones y las consecuencias que habrá si se rompe. Un pacto es un compromiso verbal que tiene su fundamento en la confianza, y le asegura a otra persona que tu promesa es incondicional y para toda la vida. Se realiza ante Dios por amor a otro.

Un contrato es interesado y tiene una responsabilidad limitada. Establece un marco de tiempo para que se cumplan y se logren ciertas prestaciones. Un pacto es para beneficio de los demás y tiene una responsabilidad ilimitada. No tiene fecha de vencimiento. Es “hasta que la muerte nos separe”. Un contrato puede romperse de común acuerdo. Un pacto está hecho para que sea inquebrantable.

La Biblia contiene varios grandes pactos que forman parte del desarrollo de la historia del pueblo de Dios. Este hizo un pacto con Noé y le prometió que
nunca destruiría a toda carne con un diluvio (Génesis 9:12-17). Hizo un pacto con Abraham y le prometió que toda una nación de descendientes surgiría de su familia (Génesis 17:1-8). Hizo un pacto con Moisés y declaró que el pueblo de Israel sería la posesión de Dios para siempre (Éxodo 19:3-6). Hizo un pacto con David y le prometió que siempre habría un soberano en su trono (2 Samuel 77-16). Finalmente, hizo un “nuevo pacto” por medio de la sangre de Cristo, y estableció un legado eterno e inalterable de perdón de pecados y vida eterna para los que crean en Él (Hebreos 9:15). Dios nunca ha roto ninguno de estos pactos.

Además, está el matrimonio: el pacto más fuerte sobre la tierra entre dos personas; la promesa de un hombre y una mujer de establecer un amor incondicional y que dura toda la vida. En el matrimonio, tu anillo de bodas representa los votos de tu pacto: no solo compromisos que esperabas poder cumplir sino promesas premeditadas, dichas en público con otras personas como testigos.

Como has leído muchas veces en estas páginas, no puedes cumplir este pacto con tus propias fuerzas. Hay una buena razón por la cual Dios fue el que inició los pactos con su pueblo. Es el único que puede cumplir las exigencias de sus propias promesas. Es el único que puede perdonar a los que reciben su pacto cuando no cumplen con su parte del acuerdo; pero el Espíritu de Dios está dentro de ti por medio de tu fe en su Hijo y de la gracia que recibiste con la salvación. Esto significa que ahora sí puedes ejercer tu función de cumplir el pacto, sin importar lo que pueda surgir que desafíe tu fidelidad a él.

En especial, si tu cónyuge no quiere recibir tu amor en este momento, cumplir el pacto puede ser más desalentador cada día. Sin embargo, el matrimonio no es un contrato con cláusulas de escape y términos de excepción. El matrimonio es un pacto hecho para quitar todas las vías de retirada o abandono. No hay nada en el mundo que pueda separar lo que Dios unió. Tu amor está fundamentado en un pacto.

Cientos de años después de que el profeta Malaquías registró estas palabras, la gente aún se pregunta por qué a veces Dios retiene su bendición de los hogares y los matrimonios. “Y vosotros decís: “¿Por qué?” Porque el Señor ha sido testigo entre tú y la mujer de tu juventud, contra la cual has obrado deslealmente, aunque ella es tu compañera y la mujer de tu pacto [...] Porque yo detesto el divorcio -dice el Señor, Dios de Israel- y al que cubre de iniquidad su vestidura -dice el Señor de los ejércitos-. Prestad atención, pues, a vuestro espíritu y no seáis desleales” (Malaquías 2:14,16).

Todo matrimonio es llamado a ser una imagen terrenal del pacto celestial de Dios con la iglesia. Debe revelarle al mundo la gloria y la belleza del amor incondicional de Dios por nosotros. Jesús dijo: “Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor” (Juan 15:9 NVI). Deja que sus palabras te inspiren a ser un canal del amor de Dios para tu cónyuge.

Ahora es el momento, para renovar tu pacto de amor con toda sinceridad y entrega. El amor es un tesoro demasiado santo como para intercambiarlo por otro, y un vínculo demasiado poderoso como para romper sin que haya consecuencias nefastas. Vuelve a concentrar tu amor en esta persona que el Señor te ha dado para apreciar, valorar y honrar. Tienen por delante una vida juntos. Atrévete a tomarla y no soltarla jamás.

Acepta el desafío del amor.

ESCRIBE UNA RENOVACIÓN DE TUS VOTOS Y COLÓCALA EN TU HOGAR. QUIZÁ, SI CORRESPONDE, PODRÍAS PLANEAR UNA RENOVACIÓN FORMAL DE TUS VOTOS MATRIMONIALES ANTE UN PASTOR, CON LA FAMILIA PRESENTE. QUE SEA UNA AFIRMACIÓN VIVA DEL VALOR DEL MATRIMONIO A LOS OJOS DE DIOS Y DEL ALTO HONOR DE SER UNO CON TU CÓNYUGE.

¿Qué te ha revelado Dios durante estos 40 días? ¿Cómo ha cambiado tu visión del matrimonio? ¿Cuán comprometido estás con Dios y con tu cónyuge? ¿A quiénes puedes contarles de este compromiso como testimonio?

Para siempre se ha acordado de su pacto. Salmo 105:8 ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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martes, 30 de septiembre de 2014

El amor perdura - Día 39 de El Desafio del amor

El amor perdura - Día 39 de El Desafio del amor
Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros. (2 Corintios 9:8)
De todas las cosas que el amor se atreve a hacer, esta es la mayor de todas. Aunque se ve amenazado, sigue adelante. Aunque se ve desafiado, sigue avanzando. Aunque lo maltratan y lo rechazan, se niega a darse por vencido.

El amor nunca deja de ser.

Muchas veces, cuando un matrimonio está en crisis, el cónyuge que intenta lograr que las cosas funcionen
le dice al otro con toda claridad que sin importar lo que haya sucedido en el pasado, está comprometido con su matrimonio. Puedes estar seguro de que su amor perdurará. Lo promete. No obstante, como el otro cónyuge todavía no quiere escucharlo, mantiene su postura distante. Aun quiere separarse. No cree que este matrimonio dure mucho tiempo. Ya ni siquiera quiere que dure.

El cónyuge que acaba de jugarse el corazón, tendiendo la mano en son de paz, no puede manejar el rechazo. Así que retira lo dicho. “Bueno. Si así lo quieres, así será”.

Sin embargo, si el amor es en verdad amor, no cambia de opinión cuando no lo reciben como quiere. Si al amo
r se le puede decir que deje de amar, en realidad no es amor. El amor que viene de Dios es interminable, imparable. Si el objeto de su afecto elije no recibirlo, no deja de dar.

El amor nunca deja de ser.

Nunca.

Así es el amor de Jesús. Sus discípulos eran verdaderamente impredecibles. Luego de su última comida de Pascuas juntos, cuando Jesús les dijo que todos lo abandonarían antes de que terminara la noche, Pedro declaró: “Aunque todos se aparten por causa de ti, yo nunca me apartaré [...] Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré”(Mateo 26:33,35). Los demás discípulos se hicieron eco de la misma promesa.

Sin embargo, más tarde esa noche, el círculo íntimo de seguidores de Jesús (Pedro, Santiago y Juan) dormiría mientras Jesús agonizaba en el huerto. Camino a la crucifixión de Cristo, Pedro lo negaría tres veces en el patio; pero en ese preciso momento, la Biblia dice que Jesús “se volvió y miró a Pedro” (Lucas 22:61). Sus hombres le habían fallado (otra vez) horas después de sus promesas. Aun así, nunca dejó de amarlos, porque Él es “el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8), y su amor también.

Cuando hayas hecho todo lo que puedes para obedecer a Dios, tu cónyuge quizá te abandone y se vaya… así como los discípulos de Jesús hicieron con Él; pero si tu matrimonio fracasa, si tu cónyuge se va, que no sea porque te diste por vencido o dejaste de amarlo.

El amor nunca deja de ser.

De las nueve características del “fruto del Espíritu” que se enumeran en Gálatas 5, la primera de todas es el amor. Y como el inalterable Espíritu Santo es la fuente (el mismo Espíritu Santo que habita en el corazón de todos los creyentes), entonces el amor que Él crea en ti también es inalterable. Tiene su fundamento en la voluntad de Dios, en el llamado de Dios y en la Palabra de Dios: todas cosas inalterables. La Biblia las declara “irrevocables” (Romanos 11:29). “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán” (Lucas 21:33).

Hace tan solo unos días, recibiste el desafío de construir tu matrimonio sobre la Palabra de Dios; porque cuando todo lo demás fracasa, la verdad de Dios seguirá en pie. A lo largo del camino, también te atreviste a ser paciente, a ser generoso, a sacrificarte por las necesidades de tu cónyuge.

No se trata solo de ideas lindas, que existen en forma aislada. Cada característica del amor que se esboza en este libro está basada en el amor de Dios, el cual vemos contenido y expresado en la Palabra de Dios-, en la Palabra inalterable de Dios. Ningún desafío ni circunstancia pueden colocarle una fecha de vencimiento a Él ni a su amor. Por lo tanto, tu amor (hecho de la misma sustancia) tiene las mismas características inalterables.

El amor nunca deja de ser.

Así que el desafío de hoy es expresar tu amor inquebrantable con las palabras más poderosas y personales que puedas. Es tu oportunidad de declarar que sin importar las imperfecciones que existan (tanto en ti como en tu cónyuge) tu amor es aun más grande. Sin importar lo que tu cónyuge haya hecho o cuan a menudo lo haya hecho, decides amarlo de todas maneras. Aunque con el correr de los años no has sido para nada constante en tu manera de tratarlo, tus días de inconstancia en el amor han terminado. Acepta a esta persona como el regalo especial de Dios para ti y promete amarla hasta la muerte.

Lo que le comunicas a tu cónyuge es: “Aun si no te gusta lo que ves, aun si no te gusto yo, elijo amarte de todas maneras. Para siempre”.

Porque el amor nunca deja de ser.

PASA TIEMPO ORANDO SOLO. LUEGO, ESCRÍBELE UNA CARTA DE COMPROMISO Y DECISIÓN A TU CÓNYUGE. INCLUYE LA RAZÓN POR LA CUAL TE COMPROMETES CON ESTE MATRIMONIO HASTA LA MUERTE, Y EXPRÉSALE QUE TE HAS PROPUESTO AMARLO SIN IMPORTAR LO QUE SUCEDA. DEJA LA CARTA EN UN LUGAR DONDE TU PAREJA LA PUEDA ENCONTRAR.

¿Qué dudas tenías al escribir esta carta? ¿Cómo esperas que tu cónyuge responda? ¿Cómo te ayudó Dios a escribirla y qué te enseñó sobre ti mismo este proceso?

[Él] se complace en la misericordia. Miqueas 7:18 ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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lunes, 29 de septiembre de 2014

El amor cumple sueños - Día 38 de El Desafío del amor

Pon tu delicia en el Señor, y Él te dará las peticiones de tu corazón. (Salmo 37:4)

¿Qué le gustaría de verdad a tu cónyuge? ¿Cuán a menudo te haces esa pregunta?

El sentido común nos dice que no podemos darle a nuestro cónyuge todo lo que quiere. Nuestro presupuesto y nuestra cuenta bancaria nos dicen que es probable que no podamos costearlo. Aun si pudiéramos, tal vez no sería bueno para nosotros… ni para él.

Quizá hayas dejado que el “no” se transforme en una respuesta demasiado rápida.
Tal vez hayas permitido que esta opción negativa por defecto se vuelva demasiado racional, demasiado automática. ¿Qué sucedería si en lugar de desestimar la idea, hicieras todo lo posible por cumplirla? ¿Qué sucedería si lo que tu pareja dice que jamás harías por ella se transformara en lo próximo que hicieras?

A veces, el amor debe ser extravagante. Necesita hacer lo imposible. A veces, necesita dejar de lado los detalles y bendecir sólo porque quiere hacerlo.

¿Acaso se parece demasiado a la forma de pensar de un adolescente? ¿Un amor así ya no está en el menú luego de tantos años de matrimonio? Después de todo, como quizá estén las cosas en tu matrimonio en este momento, ¿no sería poco genuino consentir a tu cónyuge si no lo haces de corazón?

Lo bueno sería que sí lo hicieras de corazón. ¿Qué me dices de adoptar un nuevo nivel de amor que quiera cumplir todos los sueños y los deseos que pueda?

¿Acaso el amor de Dios no satisfizo necesidades de tu corazón que alguna vez parecían imposibles? Vivías con una carga tan grande de pecado y reproche que pensabas que nunca volverías a ganarte la gracia de Dios. Sin embargo, te miró con amor y dijo que no era necesario. Anhelaba que regresaras. Quería que te dieras cuenta de tu necesidad de Él, y que luego de arrepentirte y acudir a Él, te amaría y te perdonaría. “Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo” (Efesios 2:4-5).

Pensaste que la vida se había terminado cuando cierto contratiempo te derribó. Te quebraste y clamaste a Él. Oraste como nunca antes lo habías hecho. Y aunque no fue fácil volver a levantarte y seguir caminando, de alguna manera sobreviviste. Él te recibió con su paz “que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7), tal como prometió, y te mantuvo de pie.

Dios no eligió derramar su amor sobre ti cuando te comportabas como un ángel. No te ofreció su gracia porque la merecieras. “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Él es tu modelo a seguir. Su amor está diseñado para que lo imites. Aunque no eras un candidato probable para recibir su amor, Él te lo dio de todas formas. Pagó el precio.

No todo lo que tu cónyuge quiere es demasiado costoso. No todo lo que desea puede comprarse con dinero. Quizá, tu esposa anhele tu tiempo; tal vez, tu atención. Quizá desee que la trates como a una dama, saber que su esposo la considera su mayor tesoro. Tal vez anhele ver en tus ojos un amor que decida estar presente sin importar qué suceda.

Quizá, tu esposo anhele tu respeto; tal vez desee que lo reconozcas como la cabeza del hogar frente a tus hijos. Quizá anhele que le eches los brazos alrededor del cuello sin razón aparente, que lo sorprendas con un largo beso o una nota de amor cuando no haya un cumpleaños ni un aniversario para justificarlo. Tal vez desee saber que todavía piensas que es fuerte y atractivo, como antes.

Los sueños y los deseos vienen en todas las formas y los tamaños; pero el amor se fija bien en cada uno.

* El amor te llama a escuchar lo que dice y espera tu cónyuge.

* El amor te llama a recordar las cosas que son únicas en tu relación, los placeres y deleites que hacen que el otro sonría.

* El amor te llama a dar cuando sería mucho más conveniente esperar.

* Y el amor te llama a soñar despierto con estas oportunidades, tan a menudo, que sus deseos se transformen en los tuyos también.

Te desafiamos a pensar cómo abrumar a tu cónyuge con amor; a sorprenderlo sobrepasando todas sus expectativas con tu amabilidad. Puede o no significar un sacrificio financiero, pero es necesario que refleje un corazón que está dispuesto a expresarse con extravagancia.

¿Qué le gustaría de verdad a tu cónyuge? Es hora de que comiences a vivir la respuesta a esa pregunta.

PIENSA QUÉ LE GUSTARÍA A TU CÓNYUGE, SI FUERA POSIBLE. PONLO EN ORACIÓN Y COMIENZA A TRAZAR UN PLAN PARA CUMPLIR ALGUNOS DE SUS DESEOS (SINO TODOS), HASTA DONDE PUEDAS.

En el pasado, ¿qué sucedió para que no quieras cumplir los deseos de tu cónyuge? ¿Cómo cambiaría la relación si supiera que sus sueños son una prioridad para ti? ¿Qué deseos estás intentando cumplir?

El amor nunca deja de ser. 1 Corintios 13:8 ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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viernes, 19 de septiembre de 2014

Diez pasos sencillos para reconciliarse y evitar que las peleas crezcan en la pareja

"No se ponga el sol sobre vuestro enojo" nos enseña la Biblia. Compartimos 10 pasos prácticos para reconciliarte en tu matrimonio.

1. Asegurarse de que la pelea se terminó
Luego de una pelea, se hace muy difícil el sentir el deseo de reconciliarse si aun se siente que hay más cosas por discutir o resolver. Solo cuando te sientes en paz con el tema, sentirás esa necesidad de reconciliarte, de lo contrario, lo más probable es que la pelea vuelva a comenzar por algún reproche.
2. Acercarse físicamente a la pareja
Lo primero
que cambia en la rutina de una pareja cuando hay una pelea, es el distanciamiento físico. Una vez se le preguntó a una pareja que estaba casada por más de 60 años, cuál era el secreto del triunfo de su matrimonio. Robert, el esposo, contestó: “cuando recién nos casamos, mi esposa y yo pusimos la regla de que no importaba cuan enfadados estábamos el uno con el otro, siempre mantendríamos el contacto físico, aun durante las discusiones. Verán que difícil es pelear con alguien que se sienta a tu lado y te tiene abrazado”.
Dos personas que pelean, se alejan físicamente, alzan la vos para comunicarse y la pelea crece. La idea de Robert es una de las mejores estrategias para evitar que la pelea escale a niveles mayores.
3. Mantener el lenguaje corporal abierto
Los brazos cruzados y las manos cerradas, indican que no quieres mantener un dialogo. El tratar de mantener una postura abierta y mantener el contacto visual con la otra persona, genera un sentimiento de calma en la pareja. Ese sentimiento de guerra y la necesidad de defenderse por la impresión de sentirse atacado, desaparece o disminuye en gran medida.
4. Sanar las heridas del corazón
Es muy importante, el poder dedicar un tiempo a sanar esas heridas que a veces quedan luego de las peleas. Cuando uno pelea, dice cosas que pueden resultar hirientes y la mayoría de las veces las decimos sin pensar. Tratar de encontrar ese tiempo para hablar de ello es muy importante, evitando las interrupciones para que ese tiempo sirva para borrar lo que se dijo sin intención.
5. Pedir perdón
El momento de pedir disculpas, muchas veces, es el momento más difícil. Pero cuando mas rápido lo hagas, mas rápido sentirás el alivio. Muchas veces, se cree que el pedir perdón es una acción que afecta directamente a la otra persona, pero está comprobado que el que pide perdón es el que se beneficia de mayor manera. El pedir perdón, no significa el haber perdido una batalla, significa, entre otras cosas, que la otra persona te importa más de lo que te importa tu orgullo.
6. Aceptar sus disculpas
Aunque te parezca increíble, a veces, aceptar las disculpas del otro, cuesta más que pedir perdón. Cuando aceptas las disculpas de alguien, la pelea llega a su fin, y a veces, sentimos esa necesidad de seguir discutiendo sobre el mismo tema y no perdonamos. La grandeza de una persona reside en la capacidad de perdonar y olvidar. Cuando más rápido se hace este paso, mas rápido puedes seguir con tu vida.
7. Dar y recibir afecto físico
Todas las parejas, tienen una forma de comunicarse verbalmente y una forma de comunicación físicamente. Cuando hay peleas, ambas formas de comunicación se ven alteradas. Es muy importante el poder restablecer la comunicación física con la pareja luego de una pelea. Esto les permite, volverse a sentir cerca luego de esta separación y tención que las discusiones agregan.
8. Celebrar la reconciliación
Encontrar ocasiones para celebrar en pareja es importante, pero es imprescindible el manejar esto con cuidado. Hay que evitar el entrar en la rutina de pelear para poder disfrutar de la reconciliación. Aunque el sentimiento de reconciliarse con alguien es muy lindo, ya que le da a la pareja la sensación de comenzar de nuevo, las peleas frecuentes dañan los cimientos de la pareja. Evitar las peleas en el matrimonio o en cualquier tipo de relación, es mucho mejor que reconciliarse a cada rato.
9. Volver a encontrarse
Dentro de este marco de reencuentro, un gran ejercicio que va a beneficiar a ambas partes, es el de rescatar esas cualidades que te volvieron loco cuando conociste a esa persona. Recuerda que la esencia de una persona, nunca se va. Es como un frasco de perfume vacío, aunque ya no tenga nada adentro y el tiempo haya pasado, si abres la botella, la esencia de esa fragancia sique intacta.
10. Usar la pelea como motivo para reflexionar
Luego de que la “tormenta” haya pasado, es indispensable el reflexionar acerca de lo ocurrido, tratando de pensar que es lo que produjo la situación. El encontrar la raíz del problema, les dará la oportunidad de buscar soluciones y alternativas mas saludables que pelear.

Mariel Reimann


♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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