viernes, 19 de septiembre de 2014
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♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Diez pasos sencillos para reconciliarse y evitar que las peleas crezcan en la pareja
"No se ponga el sol sobre vuestro enojo" nos enseña la Biblia. Compartimos 10 pasos prácticos para reconciliarte en tu matrimonio.
1. Asegurarse de que la pelea se terminó
Luego de una pelea, se hace muy difícil el sentir el deseo de reconciliarse si aun se siente que hay más cosas por discutir o resolver. Solo cuando te sientes en paz con el tema, sentirás esa necesidad de reconciliarte, de lo contrario, lo más probable es que la pelea vuelva a comenzar por algún reproche.
2. Acercarse físicamente a la pareja
Lo primero
que cambia en la rutina de una pareja cuando hay una pelea, es el distanciamiento físico. Una vez se le preguntó a una pareja que estaba casada por más de 60 años, cuál era el secreto del triunfo de su matrimonio. Robert, el esposo, contestó: “cuando recién nos casamos, mi esposa y yo pusimos la regla de que no importaba cuan enfadados estábamos el uno con el otro, siempre mantendríamos el contacto físico, aun durante las discusiones. Verán que difícil es pelear con alguien que se sienta a tu lado y te tiene abrazado”.
Dos personas que pelean, se alejan físicamente, alzan la vos para comunicarse y la pelea crece. La idea de Robert es una de las mejores estrategias para evitar que la pelea escale a niveles mayores.
3. Mantener el lenguaje corporal abierto
Los brazos cruzados y las manos cerradas, indican que no quieres mantener un dialogo. El tratar de mantener una postura abierta y mantener el contacto visual con la otra persona, genera un sentimiento de calma en la pareja. Ese sentimiento de guerra y la necesidad de defenderse por la impresión de sentirse atacado, desaparece o disminuye en gran medida.
4. Sanar las heridas del corazón
Es muy importante, el poder dedicar un tiempo a sanar esas heridas que a veces quedan luego de las peleas. Cuando uno pelea, dice cosas que pueden resultar hirientes y la mayoría de las veces las decimos sin pensar. Tratar de encontrar ese tiempo para hablar de ello es muy importante, evitando las interrupciones para que ese tiempo sirva para borrar lo que se dijo sin intención.
5. Pedir perdón
El momento de pedir disculpas, muchas veces, es el momento más difícil. Pero cuando mas rápido lo hagas, mas rápido sentirás el alivio. Muchas veces, se cree que el pedir perdón es una acción que afecta directamente a la otra persona, pero está comprobado que el que pide perdón es el que se beneficia de mayor manera. El pedir perdón, no significa el haber perdido una batalla, significa, entre otras cosas, que la otra persona te importa más de lo que te importa tu orgullo.
6. Aceptar sus disculpas
Aunque te parezca increíble, a veces, aceptar las disculpas del otro, cuesta más que pedir perdón. Cuando aceptas las disculpas de alguien, la pelea llega a su fin, y a veces, sentimos esa necesidad de seguir discutiendo sobre el mismo tema y no perdonamos. La grandeza de una persona reside en la capacidad de perdonar y olvidar. Cuando más rápido se hace este paso, mas rápido puedes seguir con tu vida.
7. Dar y recibir afecto físico
Todas las parejas, tienen una forma de comunicarse verbalmente y una forma de comunicación físicamente. Cuando hay peleas, ambas formas de comunicación se ven alteradas. Es muy importante el poder restablecer la comunicación física con la pareja luego de una pelea. Esto les permite, volverse a sentir cerca luego de esta separación y tención que las discusiones agregan.
8. Celebrar la reconciliación
Encontrar ocasiones para celebrar en pareja es importante, pero es imprescindible el manejar esto con cuidado. Hay que evitar el entrar en la rutina de pelear para poder disfrutar de la reconciliación. Aunque el sentimiento de reconciliarse con alguien es muy lindo, ya que le da a la pareja la sensación de comenzar de nuevo, las peleas frecuentes dañan los cimientos de la pareja. Evitar las peleas en el matrimonio o en cualquier tipo de relación, es mucho mejor que reconciliarse a cada rato.
9. Volver a encontrarse
Dentro de este marco de reencuentro, un gran ejercicio que va a beneficiar a ambas partes, es el de rescatar esas cualidades que te volvieron loco cuando conociste a esa persona. Recuerda que la esencia de una persona, nunca se va. Es como un frasco de perfume vacío, aunque ya no tenga nada adentro y el tiempo haya pasado, si abres la botella, la esencia de esa fragancia sique intacta.
10. Usar la pelea como motivo para reflexionar
Luego de que la “tormenta” haya pasado, es indispensable el reflexionar acerca de lo ocurrido, tratando de pensar que es lo que produjo la situación. El encontrar la raíz del problema, les dará la oportunidad de buscar soluciones y alternativas mas saludables que pelear.
Mariel Reimann
Lo primero
que cambia en la rutina de una pareja cuando hay una pelea, es el distanciamiento físico. Una vez se le preguntó a una pareja que estaba casada por más de 60 años, cuál era el secreto del triunfo de su matrimonio. Robert, el esposo, contestó: “cuando recién nos casamos, mi esposa y yo pusimos la regla de que no importaba cuan enfadados estábamos el uno con el otro, siempre mantendríamos el contacto físico, aun durante las discusiones. Verán que difícil es pelear con alguien que se sienta a tu lado y te tiene abrazado”.
Dos personas que pelean, se alejan físicamente, alzan la vos para comunicarse y la pelea crece. La idea de Robert es una de las mejores estrategias para evitar que la pelea escale a niveles mayores.
3. Mantener el lenguaje corporal abierto
Los brazos cruzados y las manos cerradas, indican que no quieres mantener un dialogo. El tratar de mantener una postura abierta y mantener el contacto visual con la otra persona, genera un sentimiento de calma en la pareja. Ese sentimiento de guerra y la necesidad de defenderse por la impresión de sentirse atacado, desaparece o disminuye en gran medida.
4. Sanar las heridas del corazón
Es muy importante, el poder dedicar un tiempo a sanar esas heridas que a veces quedan luego de las peleas. Cuando uno pelea, dice cosas que pueden resultar hirientes y la mayoría de las veces las decimos sin pensar. Tratar de encontrar ese tiempo para hablar de ello es muy importante, evitando las interrupciones para que ese tiempo sirva para borrar lo que se dijo sin intención.
5. Pedir perdón
El momento de pedir disculpas, muchas veces, es el momento más difícil. Pero cuando mas rápido lo hagas, mas rápido sentirás el alivio. Muchas veces, se cree que el pedir perdón es una acción que afecta directamente a la otra persona, pero está comprobado que el que pide perdón es el que se beneficia de mayor manera. El pedir perdón, no significa el haber perdido una batalla, significa, entre otras cosas, que la otra persona te importa más de lo que te importa tu orgullo.
6. Aceptar sus disculpas
Aunque te parezca increíble, a veces, aceptar las disculpas del otro, cuesta más que pedir perdón. Cuando aceptas las disculpas de alguien, la pelea llega a su fin, y a veces, sentimos esa necesidad de seguir discutiendo sobre el mismo tema y no perdonamos. La grandeza de una persona reside en la capacidad de perdonar y olvidar. Cuando más rápido se hace este paso, mas rápido puedes seguir con tu vida.
7. Dar y recibir afecto físico
Todas las parejas, tienen una forma de comunicarse verbalmente y una forma de comunicación físicamente. Cuando hay peleas, ambas formas de comunicación se ven alteradas. Es muy importante el poder restablecer la comunicación física con la pareja luego de una pelea. Esto les permite, volverse a sentir cerca luego de esta separación y tención que las discusiones agregan.
8. Celebrar la reconciliación
Encontrar ocasiones para celebrar en pareja es importante, pero es imprescindible el manejar esto con cuidado. Hay que evitar el entrar en la rutina de pelear para poder disfrutar de la reconciliación. Aunque el sentimiento de reconciliarse con alguien es muy lindo, ya que le da a la pareja la sensación de comenzar de nuevo, las peleas frecuentes dañan los cimientos de la pareja. Evitar las peleas en el matrimonio o en cualquier tipo de relación, es mucho mejor que reconciliarse a cada rato.
9. Volver a encontrarse
Dentro de este marco de reencuentro, un gran ejercicio que va a beneficiar a ambas partes, es el de rescatar esas cualidades que te volvieron loco cuando conociste a esa persona. Recuerda que la esencia de una persona, nunca se va. Es como un frasco de perfume vacío, aunque ya no tenga nada adentro y el tiempo haya pasado, si abres la botella, la esencia de esa fragancia sique intacta.
10. Usar la pelea como motivo para reflexionar
Luego de que la “tormenta” haya pasado, es indispensable el reflexionar acerca de lo ocurrido, tratando de pensar que es lo que produjo la situación. El encontrar la raíz del problema, les dará la oportunidad de buscar soluciones y alternativas mas saludables que pelear.
Mariel Reimann
♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
miércoles, 17 de septiembre de 2014
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voluntad de Dios
Vivimos en un mundo donde se nos enseña a proteger nuestros propios derechos. El matrimonio, sin embargo, es una relación que sólo puede funcionar si tú estás más centrado en los derechos de tu cónyuge que en tus propios derechos. Abraza las responsabilidades que se enumeran a continuación, y de ese modo protege estos derechos para que tu cónyuge y tu matrimonio prosperen!
Tus responsabilidades primarias hacia tu esposo o esposa:
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu amor. Nuestra cultura ha tratado de redefinir el amor como nada más que un sentimiento, pero el amor
verdadero es el compromiso mostrado por el constante auto-sacrificio, el afecto y protección.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu tiempo . Cuando te casaste voluntariamente renunciaste a los derechos exclusivos a tu tiempo, porque tu cónyuge tiene ahora un legítimo derecho a él también. El tiempo es la "moneda de relaciones" lo que invertir tiempo en tu matrimonio.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu respecto. Independientemente de tu estado de ánimo o tus circunstancias, tu cónyuge tiene derecho a ser tratado con dignidad y respeto en>todo momento. Un matrimonio no puede sobrevivir sin ella.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu dinero. "En la riqueza y en la pobreza." Sus deudas, activos y posesiones ya no se separan como "tu" y "tuyo." Si tú lo posees, tu cónyuge es dueño de eso también.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu mejor versión . No vayas todo el día dando lo mejor de ti mismo a compañeros de trabajo y extraños y luego dar las sobras a tu cónyuge. Esfuérzate por dar lo mejor de tí mismo para tu matrimonio.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu fidelidad . Cuando hiciste un voto "abandonar todos los demás," esto incluye que estabas prometiendo nunca dejar que nadie te lleve lejos de tu cónyuge en tu mente, tu corazón, o tu cama.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu honestidad. Los secretos son un enemigo de la intimidad y no hay lugar para el secreto en el matrimonio. Sé abierto, honesto y transparente en tu comunicación con tu cónyuge.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu cuerpo. Éste puede sonar controversial, pero en 1 Corintios 7: 3-5, la Biblia describe claramente el hecho de que tienes la responsabilidad de estar permanentemente a disposición de tu cónyuge para el afecto, la comodidad y sexo.
Tu esposo / esposa tiene derecho a TI. Estés dispuesto a poner todo lo que tienes y todo lo que está en las manos de Tu cónyuge e invitar a él / ella a hacer lo mismo para ti. Esta es la esencia del matrimonio.
Derechos y responsabilidades en el matrimonio
Vivimos en un mundo donde se nos enseña a proteger nuestros propios derechos. El matrimonio, sin embargo, es una relación que sólo puede funcionar si tú estás más centrado en los derechos de tu cónyuge que en tus propios derechos. Abraza las responsabilidades que se enumeran a continuación, y de ese modo protege estos derechos para que tu cónyuge y tu matrimonio prosperen!
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu amor. Nuestra cultura ha tratado de redefinir el amor como nada más que un sentimiento, pero el amor
verdadero es el compromiso mostrado por el constante auto-sacrificio, el afecto y protección.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu tiempo . Cuando te casaste voluntariamente renunciaste a los derechos exclusivos a tu tiempo, porque tu cónyuge tiene ahora un legítimo derecho a él también. El tiempo es la "moneda de relaciones" lo que invertir tiempo en tu matrimonio.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu respecto. Independientemente de tu estado de ánimo o tus circunstancias, tu cónyuge tiene derecho a ser tratado con dignidad y respeto en>todo momento. Un matrimonio no puede sobrevivir sin ella.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu dinero. "En la riqueza y en la pobreza." Sus deudas, activos y posesiones ya no se separan como "tu" y "tuyo." Si tú lo posees, tu cónyuge es dueño de eso también.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu mejor versión . No vayas todo el día dando lo mejor de ti mismo a compañeros de trabajo y extraños y luego dar las sobras a tu cónyuge. Esfuérzate por dar lo mejor de tí mismo para tu matrimonio.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu fidelidad . Cuando hiciste un voto "abandonar todos los demás," esto incluye que estabas prometiendo nunca dejar que nadie te lleve lejos de tu cónyuge en tu mente, tu corazón, o tu cama.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu honestidad. Los secretos son un enemigo de la intimidad y no hay lugar para el secreto en el matrimonio. Sé abierto, honesto y transparente en tu comunicación con tu cónyuge.
Tu esposo / esposa tiene derecho a tu cuerpo. Éste puede sonar controversial, pero en 1 Corintios 7: 3-5, la Biblia describe claramente el hecho de que tienes la responsabilidad de estar permanentemente a disposición de tu cónyuge para el afecto, la comodidad y sexo.
Tu esposo / esposa tiene derecho a TI. Estés dispuesto a poner todo lo que tienes y todo lo que está en las manos de Tu cónyuge e invitar a él / ella a hacer lo mismo para ti. Esta es la esencia del matrimonio.
♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Dave Willis
Dave Willis
domingo, 14 de septiembre de 2014
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pedido de ayuda de Dios para mi matrimonio
3 principios para evitar problemas en tu matrimonio
Siempre nos enfrentamos a pequeños o grandes problemas, cuando menos lo pensamos, ahí están, esperando con paciencia el mejor o, por qué no, el peor momento de nuestra vida para saltar a escena. Son parte casi cotidiana de nuestra vida como cónyuges. ¿Qué esposos no discuten alguna vez por sus diferencias? ¿Qué esposo, padre de familia, no tiene preocupaciones del trabajo? ¿Qué esposa, madre de familia, no se afana con las labores de la casa o con un hijo enfermo? ¿Qué hijo no pasa por diferentes etapas en su desarrollo que si no sabe cómo enfrentarlos se pueden volver un caos?
Piensa, entonces, ¿qué harás para que te vaya bien en tu matrimonio en medio de tus problemas? ¿Cómo puedes mantener la armonía en tu familia a pesar de las circunstancias adversas? Tal vez tengas una estrategia, quizás no. Tal vez nunca lo has pensado, o quizás sí. Tal vez sientas que todo está bajo control, o quizás sientes que ya todo está descontrolado. Cualquiera que sea tu perspectiva, la Biblia nos marca tres principios a tener en cuenta y practicar para salir victoriosos de esos momentos nada agradables. Si meditas en cada uno de ellos te darás cuenta de que no son tan difíciles de llevar a la práctica; también descubrirás que pueden traerte resultados diferentes y gratos a los que hasta ahora tal vez has obtenido.
1. Aprende a ver a Dios aún en los momentos más difíciles
. El salmista David decía: “Veía yo al Señor siempre delante de mí, porque Él está a mi derecha para que no caiga” (Hechos 2:25). David fue un personaje con muchos problemas, como cualquiera de nosotros, pero salió adelante a pesar de ellos, porque sabía que Dios siempre está ahí, está cerca de ti y de mí. Eres tú el que no se da cuenta al dejarte abrumar por los problemas. Tener siempre presente a Dios te hará mantener la fe por encima de todas esas cosas que hacen que tu corazón se quebrante y que tu alma se agobie. Por supuesto que la fe no hace que las cosas difíciles se vuelvan más fáciles; más bien, la fe hace que las cosas difíciles se vuelvan posibles.
2. Aprende a estar contento y a pensar en todo lo bueno
. Un proverbio muy sabio dice: “Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos” (Proverbios 17:22). Y Filipenses 4:8 también dice: “Consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio”. El tipo de pensamientos que tienes determina lo que dices y lo que haces. Si tus problemas te agobian y dejas que te colmen de pensamientos negativos, no verás su solución aunque esté frente a ti y sean sencillos de resolver; te ensordecen y te ciegan y si los dejas progresar te hundirán en la desesperación y la ruina. Por el contrario, los pensamientos positivos reducen la frustración y el desánimo. Tus sentimientos alineados con estos pensamientos positivos producen un corazón contento, aunque las circunstancias lo quieran afligir y robarle la paz. Un corazón contento te hace ver los problemas más pequeños y más sencillos de resolver, y son como trampolines para superar obstáculos y alcanzar más pronto tus objetivos.
3. Aprende a despojarte de todo afán y a ponerlo en las manos de Dios
. “No se inquieten con nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias” (Filipenses 4:6), le dijo el apóstol Pablo a un pueblo afligido. Hay cosas que no puedes entender y que se salen de tus manos en algún momento, tanto en el trabajo como en el hogar, o en la relación con tu pareja o con tus hijos. Todos podemos sentir afán en algún momento, y no está mal, pero también podemos tener la paz que Dios nos da, y descansar en Él. Lo que tienes que hacer es disponer de un momento del día para meditar y descargar tu afán por los problemas delante de su presencia. Entonces te sentirás mejor y más confiado para hallar una solución eficaz.
Para finalizar, aprende que cada problema, si peleas limpio y de la manera correcta, es una oportunidad para ser mejor, para crecer, para madurar, para jactarte de que nada te puede vencer. No le temas a los problemas, enfréntalos siguiendo estos principios.
Arelly Vela
♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Piensa, entonces, ¿qué harás para que te vaya bien en tu matrimonio en medio de tus problemas? ¿Cómo puedes mantener la armonía en tu familia a pesar de las circunstancias adversas? Tal vez tengas una estrategia, quizás no. Tal vez nunca lo has pensado, o quizás sí. Tal vez sientas que todo está bajo control, o quizás sientes que ya todo está descontrolado. Cualquiera que sea tu perspectiva, la Biblia nos marca tres principios a tener en cuenta y practicar para salir victoriosos de esos momentos nada agradables. Si meditas en cada uno de ellos te darás cuenta de que no son tan difíciles de llevar a la práctica; también descubrirás que pueden traerte resultados diferentes y gratos a los que hasta ahora tal vez has obtenido.
1. Aprende a ver a Dios aún en los momentos más difíciles
. El salmista David decía: “Veía yo al Señor siempre delante de mí, porque Él está a mi derecha para que no caiga” (Hechos 2:25). David fue un personaje con muchos problemas, como cualquiera de nosotros, pero salió adelante a pesar de ellos, porque sabía que Dios siempre está ahí, está cerca de ti y de mí. Eres tú el que no se da cuenta al dejarte abrumar por los problemas. Tener siempre presente a Dios te hará mantener la fe por encima de todas esas cosas que hacen que tu corazón se quebrante y que tu alma se agobie. Por supuesto que la fe no hace que las cosas difíciles se vuelvan más fáciles; más bien, la fe hace que las cosas difíciles se vuelvan posibles.
2. Aprende a estar contento y a pensar en todo lo bueno
. Un proverbio muy sabio dice: “Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos” (Proverbios 17:22). Y Filipenses 4:8 también dice: “Consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio”. El tipo de pensamientos que tienes determina lo que dices y lo que haces. Si tus problemas te agobian y dejas que te colmen de pensamientos negativos, no verás su solución aunque esté frente a ti y sean sencillos de resolver; te ensordecen y te ciegan y si los dejas progresar te hundirán en la desesperación y la ruina. Por el contrario, los pensamientos positivos reducen la frustración y el desánimo. Tus sentimientos alineados con estos pensamientos positivos producen un corazón contento, aunque las circunstancias lo quieran afligir y robarle la paz. Un corazón contento te hace ver los problemas más pequeños y más sencillos de resolver, y son como trampolines para superar obstáculos y alcanzar más pronto tus objetivos.
3. Aprende a despojarte de todo afán y a ponerlo en las manos de Dios
. “No se inquieten con nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias” (Filipenses 4:6), le dijo el apóstol Pablo a un pueblo afligido. Hay cosas que no puedes entender y que se salen de tus manos en algún momento, tanto en el trabajo como en el hogar, o en la relación con tu pareja o con tus hijos. Todos podemos sentir afán en algún momento, y no está mal, pero también podemos tener la paz que Dios nos da, y descansar en Él. Lo que tienes que hacer es disponer de un momento del día para meditar y descargar tu afán por los problemas delante de su presencia. Entonces te sentirás mejor y más confiado para hallar una solución eficaz.
Para finalizar, aprende que cada problema, si peleas limpio y de la manera correcta, es una oportunidad para ser mejor, para crecer, para madurar, para jactarte de que nada te puede vencer. No le temas a los problemas, enfréntalos siguiendo estos principios.
Arelly Vela
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