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lunes, 26 de octubre de 2015

jueves, 7 de agosto de 2014

50 hábitos para un matrimonio saludable

Mantener nuestro matrimonio en salud es un anhelo que todos tenemos desde el día que nos pusimos los anillos.... En el matrimonio es saludable desarrollar hábitos cotidianos o frecuentes que hagan conservar un matrimonio en un ambiente ameno, comprensivo y lleno de pasión. Por es te brindamos a continuación, 50 de estos hábitos para un matrimonio saludable.

1. Comience cada día con un beso
2. Use siempre su anillo de bodas
3. Tengan una cita una vez por semana
4. Acepten las diferencias
5. Sean amables
6. Sean gentiles
7. Dense regalos
 8. Sonrían a menudo
9. Tóquense
10. Hablen sobre sus sueños
11. Escojan una canción que sea "su canción"
12. Frótense la espalda
13. Rían juntos
14. Envíele una carta si ninguna razón en particular
15. Haga lo que ella quie antes que se lo pida
16. Escuche  
17. Anime
18. Haga las cosas a la forma de él
19. Conozca las necedades de ella
20. Prepare el desayuno favorito de él
21. Hágale cumplidos a ella dos veces al día
22. Llámelo
23. Ande con calma  
24. Tómense de las manos
25. Abrácense con cariño
26. Pregunte la opinión de ella
27. Muestre respeto
28. Dele la bienvenida al hogar
29. Vístase lo mejor para él
30. Hágale un guiñde ojos a ella
31. Celebren los cumpleaños en una forma memorable
32. Discúlpense  
33. Perdonen  
34. Fijen una salida romántica     
35. Pregunte: ¿Qué puedo hacer para hacerte más feliz?
36. Sea positivo
37. Sea amable 
38. Sea vulnerable
39. Responda con rapidez a los pedido de él
40. Hable sobre su amor
41. Recuerden sus momentos favoritos juntos
42. Trate a los amigos y familiares de ella con cortesía
43. Envíe flores en cada día de San Valentín y aniversario
44. Admita cuando se equivoca
45. Sea sensible a los deseos sexuales de él    
46. Ore por ella cada día
47. Miren los atardeceres juntos
48. Diga "Te amo" con prudente frecuencia
49. Termine cada día con un abrazo
50. Busque ayuda externa cuando la necesite    
♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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martes, 5 de agosto de 2014

El desafío de perdonar a tu cónyuge

Lo que yo he perdonado, si algo he perdonado, lo hice por vosotros en presencia de Cristo. (2 Corintios 2:10)

Este desafío es difícil… quizá el más difícil del libro "El desafío del amor". Pese a esto, si quieres que tu matrimonio tenga esperanza, es necesario tomarlo con absoluta seriedad. Los terapeutas y los pastores que trabajan en forma regular con parejas deshechas, te dirán que es el problema más complejo de todos, una ruptura que a menudo es la última en repararse. No se puede solo considerar el perdón, sino que hay que ponerlo en práctica en forma deliberada. Si no hay perdón, no habrá un matrimonio exitoso.

Jesús pintó una imagen viva del perdón en su parábola del siervo desagradecido. Un hombre que debía una suma considerable de dinero se sorprendió cuando su amo escuchó su pedido de misericordia y canceló su deuda por completo. Sin embargo, una vez que lo liberaron de esta gran carga, el siervo hizo algo de lo más inesperado: fue a ver a otro hombre que le debía una suma mucho menor y exigió que se la pagara de inmediato. Cuando el amo se enteró, el acuerdo con el esclavo cambió en forma radical. “Y enfurecido su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía” (Mateo 18:34). Un día que había comenzado con alegría y alivio terminó con pena y desesperanza.
Tortura. Prisión. Cuando piensas en la falta de perdón, esto bebería venirte a la mente, porque Jesús dijo: “Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano” (Mateo 18:35).

Imagina que te encuentras en una cárcel. Al mirar a tu alrededor, puedes visualizar varias celdas desde donde estás. Allí, ves personas de tu pasado que están encarceladas: personas que te hirieron cuando eras pequeño. Ves a los que una vez fueron tus amigos pero que en algún momento de la vida fueron injustos contigo. Quizá, veas a tus padres allí, tal vez a algún hermano o hermana o algún otro miembro de la familia. Aún tu cónyuge está encerrado allí cerca, atrapado con los demás en esta cárcel de tu imaginación.

Como verás, esta prisión es una habitación de tu propio corazón, Esta cámara oscura, fría y deprimente existe en tu interior todos los días. Sin embargo, no demasiado lejos, Jesús está allí parado, y te ofrece una llave que puede liberar a todos los presos.

No. No quieres saber nada con eso. Estas personas te hirieron demasiado. Sabían lo que hacían y sin embargo lo hicieron… incluso tu cónyuge, la persona en la que más deberías de haber podido confiar. Así que te resistes y te vas. No quieres permanecer más allí. Ver a Jesús, ver la llave en su mano, saber lo que te está pidiendo que hagas… es demasiado.

Cuando intentas escapar, descubres algo alarmante: No hay una salida, estás atrapado adentro con los demás presos. Tu falta de perdón, tu enojo y tu amargura te han transformado en prisionero a ti también. Al igual que el siervo de la historia de Jesús, al cual le perdonaron una deuda imposible, has elegido no perdonar y te han entregado a los carceleros y los verdugos. Ahora, tu libertad depende de tu perdón.

En general, llegar a esta conclusión nos lleva un tiempo, Vemos que perdonar supone toda clase de peligros y riesgos. Por ejemplo, lo que estas personas hicieron estuvo realmente mal, lo admitan o no. Quizá, ni siquiera estén arrepentidos. Tal vez sientan que sus acciones están perfectamente justificadas, y hasta lleguen a culparte a ti. Sin embargo, el perdón no absuelve a nadie de la culpa. No quedan a cuentas con Dios. Simplemente, te libera de tener que preocuparte de su castigo. Cuando perdonas a alguien, no lo liberas. Se lo entregas a Dios, con quien puedes contar para que se encargue de esa persona a su manera. Te ahorras el problema de preparar más discusiones o de intentar imponerte en esta situación. Ya no se trata de ganar o perder. Se trata de la libertad. Se trata de soltar.

Por eso, a menudo escuchas que las personas que han perdonado de verdad dicen: “Parece que me hubieran quitado un peso de encima”. Sí, es exactamente eso. Es como una bocanada de aire refrescante que entra a tu corazón. La fría oscuridad de la prisión se inunda de luz y frescura. Por primera vez en mucho tiempo, te sientes en paz. Te sientes libre.

¿Pero cómo lo logras? Le entregas al Señor tu enojo y la responsabilidad de juzgara esta persona. “Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: “Mía es la venganza, yo pagaré”, dice el Señor” (Romanos 12:19).

¿Cómo sabes que lo has hecho? Lo sabes cuando al pensar en su nombre o al ver su rostro hace que sientas lástima por ellos, en lugar de hacer que te hierva la sangre; hace que los compadezcas, que en verdad esperes que cambien.

Podría decirse mucho más y quizá debas luchar con muchísimas cuestiones emocionales para lograrlo; pero los matrimonios excelentes no están formados por personas que nunca se hieren, sino por gente que “no toma en cuenta el mal recibido” (1 Corintios 13:5).


HOY MISMO, PERDONA CUALQUIER COSA QUE NO LE HAYAS PERDONADO A TU CÓNYUGE. SUÉLTALO. DE LA MISMA MANERA EN QUE LE PEDIMOS A JESÚS QUE PERDONE NUESTRAS DEUDAS CADA DÍA, DEBEMOS PEDIRLE QUE NOS AYUDE A PERDONAR A NUESTROS DEUDORES CADA DÍA. LA FALTA DE PERDÓN LOS HA MANTENIDO A TI Y A TU CÓNYUGE ENCARCELADOS DURANTE MUCHO TIEMPO. DESDE TU CORAZÓN, DI: “ELIJO PERDONAR”.


¿Por qué perdonaste a tu cónyuge hoy? ¿Cuánto tiempo llevaste a cuestas ese peso? Ahora que le entregaste esta cuestión a Dios, ¿qué posibilidades se te presentan?

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.(Lucas 23:34)

♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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viernes, 1 de agosto de 2014

10 Cosas que un marido lastimado necesita de su esposa

Soy una mujer quebrantada en muchos sentidos. Ya estaba quebrantada antes de venir a Cristo. Yo estaba quebrantada antes de casarme. Dios me ha quebrantado mientras he estado caminando por el sendero estrecho. Estoy quebrantada... y estoy de acuerdo con eso. Sin embargo, no siempre me siento de esa manera!

Así que, mientras escribo este post para ti, escribo como una vasija rota; una que está totalmente familiarizada con:
  • dolor
  • rechazos
  • persecuciones
  • rechazos
  • limitaciones físicas
  • angustias
  • rechazos
  • fracasos
  • depresión
  • desesperación
  • y oh, no puedo olvidar .... rechazos!
Soy una cicatriz caminando. Aunque mis cicatrices no me definen, ellas me han dado forma. Pero... me transformé, hice todo en Cristo, y estoy abrazada por el Único que se define por sus cicatrices .

Así lo entiendo. Me sale el daño, el miedo a lo desconocido, las decepciones, así como las inseguridades que uno enfrenta.

Todo esto me lleva a pensar en el roto y lastimado esposo de quien estoy hablando hoy. Pienso en mi matrimonio y veo una  pareja caminando a través de una tormenta, pasando por tiempos difíciles y circunstancias imprevistas.

Siempre tendremos tormentas en nuestra vida y no siempre estaremos listos para tomar las decisiones correctas. No siempre vamos a asumir las cosas que tenemos que hacer, porque, seamos sinceros, somos perezosos. Cuando nos enfrentamos a dificultades y esos momentos en la vida en que decimos: "No puedo creer que esto esté pasando a nosotros", nos enfrentamos a una elección. Podemos ir a pie a través de la tormenta con nuestro Dios, o podemos ir por la vida siendo cortos de vista; sin reconocer que hay un panorama más amplio. Dios siempre tiene un plan para lo que sufrimos y aquello con lo que nosotros luchamos, pero no siempre podemos verlo!

Cuando mi amado esposo tuvo que enfrentar una demanda, una auditoría del IRS, la pérdida de nuestra casa, y la pérdida de su negocio (todo al mismo tiempo, claro está) era un hombre quebrantado y no lo digo sólo por una día. La tormenta estaba atravesando se prolongó durante más de 5 años. Sin embargo, el Señor permitió que todas estas cosas tuvieran lugar en nuestras vidas, aunque estuvimos angustiosamente dependiendo de Cristo día tras día.

Por lo tanto, estaba deprimido mi esposo? Sí, en varias ocasiones así estaba. Al igual que yo estaba deprimida de vez en cuando cuando caminaba por el valle de mis 10 años de enfermedades crónicas y debilitantes. Sé que como cristianos no debemos deprimirnos, pero nuestra vida duele y simplemente no podía ver la imagen más grande. No podíamos ver cómo lo estábamos pasando, pero sabiendo que trabajaría para el bien.(Romanos 8:28) Pero hoy puedo verlo.

Mi ánimo para ti sería que pases por sus tormentas junto con Dios como el paraguas que cubre a ambos. A veces la vida requerirá que tu marido te sostenga el paraguas para ayudarte a través de la tormenta y, a veces tu marido necesitará tu ayuda. Recuerden que ustedes dos son una sola carne .


10 COSAS QUE UN MARIDO LASTIMADO NECESIDADES DE SU ESPOSA

→ Él necesita tu aliento, no tu rechazo.
→ Él necesita que le perdones por sus errores y decisiones equivocadas.
→ Él te necesita para creer en él.
→ Él necesita que intercedas ante el Señor en su nombre.
→ Él necesita que seas su amigo y su amante.
→ Él necesita que tú lo quieras por quién es y dónde está, en lugar de su potencial.
→ Él te necesita para centrarse en su crecimiento en el Señor y no que se centren en su crecimiento.
→ Él te necesita para servirle. Cuando se rompió mi Amado, yo hice mi objetivo de edificación y hablarle palabras de vida a él tan a menudo como podía. Me gustaba compartir las Escrituras con él, ya sea que leía la Palabra o escribiendo versos y dejarlos sobre la mesa o una silla. La palabra de Dios no vuelve vacía.(Si no es un creyente, y él es hostil hacia el mensaje del Evangelio, a continuación, sólo ora por él y asegúrate de que tu conducta esté llena de amor y de gracia.)
→ Cuando tu hombre está abajo, es fácil para una mujer asumir el control... pero te advierto que no tomes este camino sin antes hablar con tu marido. Si el hombre se siente castrado por su liderazgo, va a retirarse aún más. Así que ir con cuidado aquí. Continuar para referirse a él y averiguar cómo quiere hacer las cosas y luego seguir adelante con su solicitud. Esta acción le puede provocar a salir de su fosa.
→ Tú tienes que estar en la Palabra de Dios, como si tu vida dependiera de ello, porque es ahí donde su fuente de fortaleza se vienen.
Espera en el Señor, esperando ansiosamente que Dios se mueva en el corazón de tu hombre.


Y así, Señor, ¿dónde pongo mi esperanza? Mi única esperanza está en ti.Salmo 39:7♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥ Jolene.
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lunes, 21 de julio de 2014

Siete claves para tener un amor para toda la vida


Para todos aquellos que están considerando casarse, le invitamos a leer estas siete recomendaciones para tener un matrimonio para siempre:

1. En cierta ocasión, un maestro de la escuela dominical me dio un consejo que jamás olvidaré. Este maestro me dijo: "No te cases con la persona con la que tú piensas que puedes vivir. Cásate con la persona con la cual no podrías dejar de vivir." Hay una gran verdad en este consejo. El matrimonio puede ser difícil aun cuando dos personas están apasionadamente enamoradas, pero es como un asesinato cuando ellos no tienen ni siquiera el amor como fundamento.

2. No te cases con alguien cuyas características sientes que son intolerables. Tal vez tú planees cambiar a tal persona en el futuro pero es probable que eso no ocurra. La conducta de la persona fue formada muy temprano durante la niñez y es muy difícil alterarla. Para poder cambiar un patrón de conducta profundamente cincelado, tienes que construir un dique muy fuerte, cavar otro canal y redirigir el río hacia una nueva dirección. Ese esfuerzo por lo general no es exitoso. Así que, si tú no puedes vivir con la característica que ves en la otra persona durante el tiempo del noviazgo, tal característica te puede plagar por el resto de tu vida. Por ejemplo, una persona que bebe cada noche, es muy probable que renuncie a tal hábito después de la luna de miel. Si mal gasta el dinero, o si es básicamente desarreglado, o tiende a ponerse violento cuando se irrita, o es extremadamente egoísta, éstas son banderas rojas que tú no deberías ignorar. ¡Lo que ves es lo que obtienes! Por supuesto, todos tenemos faltas, y no estoy sugiriendo que esa persona tiene que ser perfecta para ser un candidato al matrimonio.
En realidad mi punto es que tú tienes que decidir si puedes tolerar una conducta inestable por el resto de tu vida, porque esa será la duración de tiempo que tendrás para soportar el asunto.

3. ¡No te cases impulsivamente! No puedo pensar en otra forma mejor de que arruines tu vida, que saltar a esta decisión tan critica sin antes pensarlo seriamente y en oración. Recuerda, la relación de noviazgo ha sido designada para esconder la información, no para revelarla. Los dos ponen la mejor cara para aquél a quien desean atraer. Guardan secretos que puedan hacer peligrar la relación. Por eso mismo, muchos recién casados se llevan una gran sorpresa durante el primer año de su vida matrimonial. Yo sugiero que tomes por lo menos un año para lograr pasar detrás de la fachada y conocer el carácter interior de la persona.

4. Si tú eres un cristiano profundamente consagrado, no te permitas entrar en una relación de "yugos desiguales" con un incrédulo. Es posible que tengas la esperanza de ganar a tu cónyuge para el Señor en el futuro, y en ocasiones eso sí ocurre. Pero contar con ello es un gran riesgo, y en realidad también es una tontería. Nuevamente, esta es una pregunta que requiere una buena respuesta: ¿Cuán crítico es para mí que mi cónyuge comparta mi fe? Esto es algo esencial y no negociable, como nos dice la Escritura que debe ser para los creyentes, entonces se le debe dar a este asunto un alto nivel de prioridad antes de tomar la decisión de casarse.

5. No te vayas a vivir con la persona antes de casarte. Hacer algo así es una mala idea por varias razones. Primero, es algo inmoral y una violación a las leyes de Dios. Segundo, tira por debajo la relación y muchas veces conduce al divorcio. Muchos estudios demuestran que las parejas que viven juntos antes del matrimonio, tienen un 50 por ciento más de posibilidades de divorciarse que aquellos que se casan primero; y esto basado en una información que ya tiene 50 años. Aquellos que cohabitan también tienen matrimonios menos satisfactorios e inestables.

6. No te cases muy joven. Aquellos que se casan entre los 14 y los 17 años de edad son dos veces más proclives al divorcio que las parejas que esperan hasta los veintes. El formar una familia requiere algunas características que vienen con la madurez, como por ejemplo la generosidad, la estabilidad y el autocontrol. Es mejor esperar para que estas características se afirmen en nosotros.

7. Finalmente, el mayor secreto de un amor para toda la vida es este: puesto de una manera sencilla, la estabilidad en el matrimonio es un subproducto de una determinación de hierro por hacer que el matrimonio funcione. Si ustedes escogen casarse, entren en ese convenio con la decisión de permanecer comprometidos el uno con el otro para toda la vida. Nunca amenacen con dejar a su cónyuge durante los momentos de enojo. No se permitan ni siquiera considerar la posibilidad de un divorcio. ¡Renunciar al matrimonio no debe ser una opción para quienes desean llegar a la meta!
Dr. Jobson
♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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viernes, 11 de julio de 2014

50 promesas para un Matrimonio

El matrimonio, fue algo que nació en el corazón de Dios. son una sola carne, hace varios meses vi una película que me encantó y que en ella ponían como ejemplo que la pareja es como la sal y la pimienta, que están unidas y que al desunirlas una de las dos saldrá lastimada y eso ocurre cuando hay divorcio o separación.

En el día de hoy son muchas las parejas que se separan por diferentes motivos, pero yo sé que en Dios todo tiene remedio y solución. Además que cada uno debe poner de su parte y luchar por el hogar que Dios nos ha dado. El amor en el matrimonio es como una plantita que debemos regar, cuidar, abonar para que crezca y se haga fuerte para enfrentar las diferentes tormentas que a veces se vive. Creo que si ponemos como simiente a Cristo nada podrá destruir un matrimonio.

50 promesas para un Matrimonio 

1. Comenzar cada día con un beso.
 2. Usar siempre su anillo de bodas.
 3. Salir juntos una vez a la semana.
 4. Aceptar sus diferencias.
 5. Ser cortés.
6. Ser bondadoso.
 7. Hacerse regalos.
 8. Sonreír con frecuencia.
 9. Tocarse.
 10. Hablar de los sueños.
 11. Elegir una canción para que sea "nuestra canción".
 12. Frotarse la espalda.
 13. Reir juntos.
 14. Enviarse cartas sin un motivo especial.
 15. Hacer lo que a la otra persona le gusta, antes que él o ella lo pida.
 16. Escucharse.
 17. Alentarse.
 18. Hacerlo a la manera de él o de ella.
 19. Saber las necesidades mutuas.
 20. Prepararle el desayuno a la otra persona.
 21. Elogiar dos veces por día.
 22. Llamarse durante el día.
 23. Calmarse.
 24. Tomarse de las manos.
 25. Mimarse.
 26. Preguntarle al otro su opinión.
 27. Mostrar respeto.
 28. Recibir al otro con alegría cuando vuelve a casa.
 29. Mostrarse de la mejor forma.
 30.Guiñarse el ojo.
 31. Festejar los cumpleaños en gran manera.
 32. Pedir perdón.
 33. Perdonar.
 34. Organizar una escapada romántica.
 35. Preguntar: "¿Qué puedo hacer para que seas más feliz?"
 36. Ser positivo.
 37. Ser amable.
 38. Ser accesible.
 39. Responder rápidamente a los pedidos del otro.
 40. Hablar de su amor.
 41. Recordar los momentos favoritos pasados juntos.
 42. Tratar con cortesía a los amigos y familiares del otro.
 43. Enviar flores para el día de San Valentín y para el aniversario.
 44. Aceptar cuando se está equivocado.
 45. Ser sensible a los deseos sexuales del otro.
 46. Orar por el otro diariamente.
 47. Observar juntos las puestas de sol.
 48. Decir con frecuencia "te amo".
 49. Terminar el día con un abrazo.
 50. Buscar ayuda exterior cuando sea necesario.
♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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martes, 8 de julio de 2014

Acerca del amor...


Un hombre fue a visitar a un sabio consejero y le dijo que ya no quería a su esposa y que pensaba separarse.
El sabio lo escuchó, lo miró a los ojos y solamente le dijo una palabra: 
"Ámala". -luego se calló.
-"Pero es que ya no siento nada por ella".
"Ámala",- reiteró el sabio.

Y ante el desconcierto del visitante, después de un oportuno silencio, el viejo sabio agregó lo siguiente:
Amar es una decisión, no un sentimiento.
Amar es dedicación y entrega.
Amar es un verbo y el fruto de esa acción es el amor.
El amor es un ejercicio de jardinería: Arranca lo que hace daño, prepara el terreno, siembra, sé paciente, riega, procura y cuida. Está preparado, porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvias, mas no por eso abandones tu jardín.
Ama a tu pareja, es decir, acéptala, valórala, dale tu amor y serás feliz.
♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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