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jueves, 18 de mayo de 2017

El mandamiento que puede salvar tu matrimonio

El creador del matrimonio diseñó cuidadosamente su proyecto original para asegurarse que funcionara en forma correcta. 

consejería-matrimonios
El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. (Génesis 2:24)

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miércoles, 3 de septiembre de 2014

El amor pelea limpio - Día 13 de El desafío del amor

Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá permanecer. Marcos 3:25

Te guste o no, el conflicto en el matrimonio es sencillamente inevitable. Cuando se casaron, no solo unieron sus esperanzas y sus sueños sino también sus heridas, sus temores, sus imperfecciones y su bagaje emocional. Desde que desempacaron luego de la luna de miel, comenzaron el verdadero proceso de “desempacarse” mutuamente y de hacer el desagradable descubrimiento de cuán pecadores y egoístas pueden ser.


En poco tiempo, tu pareja comenzó a deslizarse de tu elevado pedestal y tú del suyo. La intimidad forzosa del matrimonio comenzó a despojarte de tu fachada pública ya exponer tus problemas privados y rus hábitos secretos. Bienvenido a la humanidad caída.

Al mismo tiempo, las tormentas de la vida comenzaron a probar y revelar de qué estabas hecho en verdad. Las demandas laborales, los problemas de salud, las discusiones con los suegros y las necesidades financieras estallaron con distinta intensidad, añadiendo presión y calor a la relación. Esto crea un marco para que aparezcan desacuerdos entre ustedes dos. Discutieron y pelearon. Se hirieron. Experimentaron conflictos. Tienen que saber que no están solos.

Todas las parejas atraviesan lo mismo. Es lo habitual. Sin embargo, no todas lo superan. Así que no creas que poner en práctica el desafío de hoy alejará todos los conflictos de tu matrimonio. En cambio, se trata de abordar el problema de una manera tal que cuando lo atraviesen, su
relación se vea enriquecida.

Los dos. Juntos.

Es probable que el daño más profundo y desgarrador que puedas hacerle (o que le hayas hecho) a tu matrimonio ocurra en pleno conflicto, porque es el momento en el cual tu orgullo es más fuerte. Estás más enojado que nunca. Eres más egoísta y sentencioso que nunca. Tus palabras contienen más veneno que nunca. Tomas las peores decisiones. Si el conflicto desenfrenado toma el control y ninguno de los dos pone el pie en el freno, un matrimonio puede estar bien el lunes y comenzar a venirse abajo el martes.

Sin embargo, el amor interviene y cambia las cosas. Te recuerda que tu matrimonio es demasiado valioso como para permitir que se autodestruya, y que el amor por tu cónyuge es más importante que cualquier asunto por el que estén peleando. El amor te ayuda a instalar airbags y montar barreras de protección en tu relación. Te recuerda que en verdad se puede revertir el conflicto para siempre. Las parejas casadas que aprenden a resolver sus diferencias suelen tener más unidad, más confianza, más intimidad y luego pueden disfrutar de una conexión mucho más profunda.

Pero, ¿cómo? La manera más sabia es aprender a pelear limpio, estableciendo reglas de juego saludables. Si no tienen pautas para abordar cuestiones problemáticas, no respetarán los límites cuando se caldeen los ánimos. En esencia, hay dos clases de límites para lidiar con el conflicto: los límites de pareja y los límites personales. Loslímites de pareja son reglas que los dos acuerdan de antemano, reglas que se utilizan durante cualquier pelea o altercado. Si se violan estas reglas, cualquiera de los dos tiene derecho a hacerlas respetar, con delicadeza, pero de inmediato.

Estas reglas podrían incluir:

1. Nunca mencionaremos el divorcio

2. No traeremos a colación temas del pasado y sin relación

3. Nunca pelearemos en público ni frente a nuestros hijos

4- Nos tomaremos un descanso si el conflicto alcanza un nivel peligroso

5. Nunca tocaremos al otro para hacerle daño

6. Nunca nos iremos a dormir enojados

7. El fracaso no es una opción. Pase lo que pase, lo resolveremos

Los límites personales son reglas que practicas por tu cuenta.

Aquí tienes algunos de los ejemplos más efectivos:

1. Escucharé antes de hablar. “Que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira” (Santiago 1:19)

2. Abordaré mis propios problemas con franqueza. “¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo?” (Mateo 7:3)

3. Hablaré con dulzura y no levantaré la voz. “La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira” (Proverbios 15:1)

Pelear limpio significa cambiar de armas; disentir con dignidad. Como resultado, deberías poder tender un puente en lugar de quemarlo. Recuerda, el amor no es una pelea, sino que siempre vale la pena pelear por él.

El desafío de Hoy:

Habla con tu cónyuge con respecto a establecer reglas de juego saludables.

Si no está listo para esto, entonces anota tus propias reglas personales para respetar durante las discusiones. Decide cumplirlas cuando vuelva a surgir un desacuerdo.

Escribe en tu libreta-diario:

Si tu cónyuge participó, ¿cuál fue su respuesta? ¿Qué reglas personales anotaste?



Tened el mismo sentir unos con otros. (Romanos 12:16)
♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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lunes, 1 de septiembre de 2014

El amor valora - Día 11 de El Desafío del amor


Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. Efesios 5:28

Considera estas dos situaciones.

Un hombre posee un auto viejo que comienza a tener problemas serios, así que lo lleva al mecánico. Luego de una evaluación, le dicen que necesitará una puesta a punto completa, lo cual es demasiado para su presupuesto limitado. Debido a las costosas reparaciones, el hombre decide deshacerse del auto y gastar su dinero en un nuevo vehículo. Parece razonable, ¿no es así?

Otro hombre, un ingeniero, tiene un accidente y una máquina le aplasta la mano. Corre al hospital, le sacan una radiografía y descubre que se le han roto varios huesos. Aunque se siente frustrado y dolorido, usa de buena gana sus ahorros para que lo traten, le coloquen un yeso y luego, con esmero cuida la mano durante los meses siguientes hasta que se restaura. Es probable que esto también te parezca razonable.

El problema en nuestra cultura es que al matrimonio a menudo se lo trata como en la primera situación. Cuando hay problemas de relación, te animan a cambiar a tu cónyuge por un “modelo más nuevo”. Sin embargo, los que tienen esta visión no comprenden el lazo importante que existe entre el esposo y la esposa.
La verdad es que el matrimonio se parece más a la segunda situación. Forman parte el uno del otro. Si te lastimaras la mano, nunca te la cortarías, sino que pagarías todo lo que estuviera a tu alcance para obtener el mejor tratamiento médico posible porque tu mano es invaluable para ti. Es parte de ti.

Tu pareja también. El matrimonio es un misterio hermoso creado por Dios, en el que se unen dos vidas en una. No sólo sucede a nivel físico sino también a nivel espiritual y emocional. Comienzan compartiendo la misma casa, la misma cama y el mismo apellido. Su identidad como individuos se une. Cuando tu cónyuge atraviesa una tragedia, los dos la sienten. Cuando tienes éxito en tu trabajo, los dos se alegran; pero en algún momento del camino, te desilusionas y se instala la realidad aleccionadora de que te casaste con una persona imperfecta.

Sin embargo, tu cónyuge sigue formando parte de ti y esto no cambia. Efesios 5:28-29 dice: “Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida”.

Este versículo les habla a los esposos, pero fíjate cómo se describe a cada miembro. Se considera a los dos como la misma carne. Debes tratar a tu cónyuge con el mismo cuidado y amor con el que te tratas a ti mismo. Cuando le demuestras amor a tu cónyuge, también te demuestras amor a ti mismo.

Sin embargo, esta moneda tiene dos caras. Cuando maltratas a tu pareja, también te maltratas a ti mismo. Piénsalo. Ahora, sus vidas están entretejidas. Tu cónyuge no puede experimentar alegría o dolor, bendición o maldición sin que también te afecte. Así que cuando atacas a tu pareja, es como atacar a tu propio cuerpo.

Es hora de permitir que el amor cambie tu forma de pensar. Es hora de entender que tu cónyuge forma parte de ti de la misma manera que tu mano, tu ojo o tu corazón. Tu esposa también necesita que la amen y la valoren. Y si hay algo que le cause dolor o frustración, deberías preocuparte por estas cosas con el mismo amor y cuidado con el que tratarías una herida del cuerpo. Si tu esposo tiene alguna herida, deberías considerarte un instrumento que ayude a traer sanidad a su vida.

Con esta perspectiva, reflexiona en cómo tratas el cuerpo físico de tu cónyuge. ¿Lo valoras como el tuyo? ¿Lo tratas con respeto y ternura? ,¿Te deleitas en tu cónyuge tal cual es? ¿O acaso lo haces sentir tonto y avergonzado? De la misma manera en la que atesoras tus ojos, tus manos y tus pies, deberías atesorar a tu cónyuge como un regalo invalorable.

No dejes que la cultura que te rodea determine el valor de tu matrimonio. Compararlo con algo que puede descartarse o reemplazarse es deshonrar el propósito de Dios para el matrimonio. Sería como amputarse un miembro. En cambio, debería ser una imagen de amor entre dos personas imperfectas que eligen amarse mutuamente sin importar lo que suceda.

Cada vez que un hombre mira a su esposa a los ojos, debería recordar que el que ama a su esposa se ama a sí mismo. Y la mujer debería recordar que cuando ama a su esposo, también se da amor y honra a sí misma.

Cuando miras a tu cónyuge, lo que ves es parte de ti. Así que trátalo bien. Habla bien de él. Aprecia y valora al amor de tu vida.

El desafío de Hoy:

¿Qué necesidad de tu cónyuge podrías satisfacer hoy? ¿Puedes hacer un recado? ¿Quizá darle un masaje en la espalda o en los pies? ¿Podrías ayudar con las tareas de la casa? Elige un gesto que diga: «Te Valoro» y hazlo con una sonrisa.

Escribe en tu libreta-diario:

¿Qué elegiste para demostrar que valoras a tu pareja? ¿Qué aprendiste de esta experiencia?



Y dirigiéndose a él, Jesús le dijo: ¿Qué deseas que haga por ti? (Marcos 10:51)




♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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miércoles, 27 de agosto de 2014

El amor causa una buena impresión - Día 9 de El Desafío del amor

El amor causa una buena impresion
Saludaos unos a otros con un beso de amor. 1 Pedro 5:14
Hasta ahora, has tratado muchos temas importantes en esta travesía. Aprender a demostrar aspectos del amor como la paciencia, la bondad y el aliento no siempre es fácil pero sin duda es fundamental para una relación saludable. Así que quizá parezca intrascendente hablar sobre la manera en que saludas a tu cónyuge todos los días, pero esta pequeña cuestión tiene una importancia sorprendente.

La manera en que una pareja se saluda dice mucho de su relación. Se puede ver en la expresión, el semblante y en la manera en que se hablan. El contacto físico lo hace aún más evidente. ¿Pero cuánta importancia deberías darle a un saludo?

La Biblia tiene para decir sobre los saludos más de lo que quizá supongas. El apóstol Pablo se tomó tiempo para alentar a sus lectores a saludarse con calidez cuando se encontraran.

Es más, cerca del final de su carta a los romanos, les pidió a los creyentes que saludaran de su parte a 27 de sus amigos y seres queridos. Incluso se tomó el tiempo
para enumerarlos por su nombre.

Sin embargo, no se trata solo de tus amigos. Jesús observó en el Sermón del Monte que aun los paganos les hablan con amabilidad a las personas que quieren. Eso es sencillo para cualquiera. Sin embargo, Jesús fue más allá y dijo que para ser piadoso, también había que ser lo suficientemente humilde y misericordioso como para tratar con bondad a los enemigos.

Esto plantea una pregunta interesante. ¿Cómo saludas a tus amigos, a tus compañeros de trabajo y a tus vecinos? ¿Y a tus conocidos y a los que encuentras en público?

Quizá te encuentras con alguien que no te agrada demasiado, pero lo saludas por cortesía. Así que si eres tan agradable y educado con las demás personas, ¿no se merece tu cónyuge lo mismo? ¿Diez veces más?

Es probable que no pienses en esto muy a menudo: en lo primero que le dices a tu pareja al despertar por la mañana, en la expresión de tu rostro cuando entras al auto, en la energía de tu voz cuando hablas por teléfono; pero aquí tienes otra cuestión que probablemente no te detengas a considerar: lo distinto que sería el día de tu cónyuge si expresaras con todo tu ser lo feliz que estás de verlo.

Cuando alguien comunica que está feliz de verte, aumenta tu autoestima. Te sientes importante y valorado porque un buen saludo crea un marco para una interacción positiva y saludable.

Al igual que el amor, te impulsa a seguir adelante. Recuerda la historia del hijo pródigo que contó Jesús. Este joven rebelde exigió el dinero de su herencia y lo malgastó en un estilo de vida insensato; pero pronto, sus malas decisiones lo alcanzaron y llegó a comer las sobras de una pocilga. Humillado y avergonzado, ensayó sus disculpas e intentó pensar en la mejor manera de volver a su casa y enfrentar a su padre. Sin embargo, no lo recibieron como esperaba. “y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó” (Lucas 15:20).

De todas las posibles situaciones que este joven había imaginado, es probable que esta haya sido la última que esperaba. ¿Cómo crees que se sintió al recibir el abrazo de su padre y escuchar su tono agradecido? Sin duda, se sintió amado y apreciado una vez más. ¿Cuál crees que fue el resultado en la relación entre ellos?

¿Qué clase de saludos harían que tu pareja se sintiera de esa manera? ¿Cómo podrías despertar sus distintos sentidos con una simple palabra, un toque o un tono de voz? Un saludo amoroso puede bendecir a tu cónyuge por medio de lo que ve, escucha y siente.

Piensa en las oportunidades que tienen de saludarse regularmente. Cuando llegas a casa. Cuando se encuentran a almorzar. Cuando se dan las buenas noches. Cuando hablan por teléfono.

No es necesario que seas siempre audaz y espectacular; pero añadir calidez y entusiasmo al trato te da la oportunidad de tocar el corazón de tu pareja de maneras sutiles y tácitas.

Piensa en tu forma de saludar. ¿La usas bien? ¿Tu cónyuge se siente valorado y apreciado? ¿Se siente amado? Aun si no se están llevando muy bien, puedes disminuir la tensión y otorgarle valor por tu modo en que lo saludas.

Recuerda, el amor es una decisión. Así que decide cambiar tu forma de saludar. Elige amar.

El desafío de Hoy:

Piensa una manera específica en la que te gustarla saludar hoy a tu cónyuge. Hazlo con una sonrisa y con entusiasmo.

Luego, decide cambiar tu forma de saludar para reflejar tu amor por él (ella).

Escribe en tu libreta-diario:

¿Cuándo y en dónde elegiste llevar a cabo tu saludo especial? ¿Cómo cambiarás tu forma de saludar de ahora en adelante?

Pues he llegado a tener mucho gozo y consuelo en tu amor. (Filemón 7)





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lunes, 25 de agosto de 2014

El amor no es celoso - Día 8 de El Desafío del amor

El amor no es celoso
Fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Sol, los celos; sus destellos, destellos de fuego. Cantar de los Cantares 8:6

Los celos son uno de los impulsos más fuertes que el hombre conoce. La raíz de “celos” proviene del latín zélus, que significa “arder con un fuego intenso”. Las Escrituras dicen con claridad: “Cruel es el furor e inundación la ira; pero ¿quién se mantendrá ante los celos?” (Proverbios 27:4).

De hecho, existen dos formas: los celos legítimos, que tienen su fundamento en el amor, y los celos ilegítimos, que tienen su fundamento en la envidia. Los celos legítimos se despiertan cuando alguien a quien amas y que te pertenece aleja su corazón y te reemplaza con otra persona. Si una esposa tiene una aventura amorosa y se entrega a otra persona, su esposo puede tener un enojo celoso justificado debido a su amor por ella. Anhela volver a tener lo que le pertenece por derecho.

La Biblia dice que Dios tiene esta clase de celo justo por su pueblo. No es que tenga envidia de nosotros y que quiera lo que tenemos (porque ya es el dueño de todo). Élnos anhela profundamente y desea ser nuestro primer amor. No quiere que dejemos que nada sea más importante que Él en nuestro corazón. La Biblia nos advierte que no adoremos a nada más que a Él porque “el Señor vuestro Dios es fuego consumidor, un Dios celoso” (Deuteronomio 4: 24).


Ahora bien, nos concentraremos en la clase ilegítima de celos que se opone al amor: la que se arraiga en el egoísmo. Se trata de estar celoso de alguien, estar motivado por la envidia.

¿Te cuesta no tener celos de los demás? Tu amiga es más popular así que sientes odio hacia ella. Tu compañero de trabajo obtiene el ascenso, y no puedes dormir esa noche. Quizá no haya hecho nada malo, pero te amargas debido a su éxito. Se dice que a las personas no les molesta que tengas éxito, mientras que no sea mayor que el de ellas.

Los celos son una lucha común. Se disparan cuando otra persona te eclipsa y obtiene algo que tú quieres. Esto puede ser sumamente doloroso, según tu nivel de egoísmo. En lugar de felicitar a la otra persona, estás que echas chispas y piensas mal de ella. Si no tienes cuidado, los celos se meten como una víbora en tu corazón y atacan tus motivaciones y relaciones. Pueden envenenarte y evitar que tengas la vida de amor que Dios diseñó para ti.

Si no disipas tu enojo aprendiendo a amar a los demás quizá, con el tiempo, comiences a conspirar contra ellos. La Biblia dice que la envidia lleva a las peleas, a las riñas y a toda cosa mala (Santiago 3:16,4:1-2).

En las Escrituras, podemos observar una sucesión de celos violentos. Provocaron el primer asesinato cuando Caín despreció la aprobación de Dios a la ofrenda de su hermano. Sara despidió a su sierva Agar porque podía tener hijos y ella no. Los hermanos de José se dieron cuenta de que era el preferido de su padre, así que lo arrojaron a un pozo y lo vendieron como esclavo. Jesús era más amoroso, poderoso y popular que los sumos sacerdotes así que, por envidia, tramaron traicionarlo y crucificarlo.

En general, los extraños no te producen celos. Más que nada, te sientes tentado a tener celos de los que están en el mismo ámbito que tú. Trabajan en tu oficina, están en tu equipo, se mueven en tu círculo... o viven en tu casa. Sí, si no tienes cuidado, los celos también pueden infectar tu matrimonio.

Cuando te casaste, se te asignó la tarea de transformarte en el mayor animador de tu cónyuge y en el capitán de su club de admiradores. Los dos se transformaron en uno y tienen que participar del placer del otro. No obstante, si reinan los celos cualquier cosa buena que le suceda a solo uno de ustedes puede ser un catalizador de envidia en lugar de felicitaciones.

Quizá él disfrute de jugar al golf durante el fin de semana mientras que ella se queda en casa limpiando. Le cuenta a su esposa que disparó las bolas con mucha precisión y ella tiene ganas de dispararle a él.

O quizá, a ella la invitan constantemente a salir con amigas mientras que el esposo se queda en casa con el perro. Si no tiene cuidado, él puede tener celos de la popularidad de su esposa.

Como el amor no es egoísta y coloca a los demás en primer lugar, no deja que entren los celos. El amor te lleva a celebrar los éxitos de tu cónyuge en lugar de sentirte contrariado por ellos. A un esposo amoroso no le molesta que su esposa sea mejor en algo, que se divierta más o que reciba más elogios. Percibe que lo completa, no que compite con él.

Cuando él recibe elogios, le agradece a su esposa en forma pública por su apoyo al ayudarlo a obtener su propio éxito. Se niega a alardear de manera que su esposa no se ofenda. Una esposa amorosa será la primera en alentar a su esposo cuando tenga éxito. No compara su propia debilidad con los puntos fuertes de él. Celebra en lugar de tener lástima de sí misma.

Es hora de dejar que el amor, la humildad y la gratitud destruyan todo celo que surja en tu corazón. Es hora de permitir que los logros de tu pareja los unan y les den mayores oportunidades para demostrar el amor genuino.

El desafío de Hoy:

Decide transformarte en el mayor admirador de tu cónyuge y rechazar cualquier pensamiento de celos. Como ayuda para que tu corazón se incline a tu cónyuge y puedas concentrarte en sus logros, toma la lista de atributos negativos que hiciste ayer y quémala con discreción.

Luego, dile a tu cónyuge cuánto te alegra algo que haya logrado hace poco.

Escribe en tu libreta-diario

¿Te resultó muy difícil destruir la lista? ¿Qué experiencias positivas puedes celebrar de la vida de tu cónyuge? ¿Cómo puedes alentarlo para que tenga éxito en el futuro?





Gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran. (Romanos 12:15)

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martes, 15 de julio de 2014

¿Cómo sanar las heridas en el matrimonio?

Al iniciar una relación matrimonial, las expectativas con respecto a la resolución de conflictos suele ser muy positiva: "Vamos a salir adelante!". Si bien es una buena visión del matrimonio, la convivencia va haciendo mella en el vínculo, y se generan algunas heridas.
Cómo sanar las heridas para matrimonios

Cuando se habla de heridas en el matrimonio, se suele evocar aquellas que permanecen después de una fuerte discusión, al haber recurrido, uno o ambos miembros de la pareja, a gritos, ofensas u otras expresiones de violencia emocional y aún física. Es frecuente también encontrar heridas, cuando la pareja ha vivido humillaciones e infidelidad, entre otras cosas.

Sin embargo, muchas veces las lesiones aparecen y se profundizan con el pasar del tiempo casi sin darnos cuenta. Especialmente esto ocurre cuando la pareja se ha ignorado mutuamente, desatendido, descalificado o ha recurrido a otras formas de respuesta
inadecuada ante los dificultades del matrimonio, que pueden o no desembocar en conflictos aún mayores.

Otra forma en que pueden surgir las heridas en el matrimonio, tiene que ver con las expectativas que cada uno tiene antes de constituirse en pareja, y la desilusión que representa confrontarse con una realidad distinta. De igual forma, cuando las pequeñas diferencias no resueltas, la rutina, el abandono y la falta de interés van marcando o determinando una actitud que se prolonga en el tiempo, la distancia en la vida conyugal se empieza a imponer y es frecuente que de por esta situación se produzcan lesiones que pueden conducir a permanentes heridas que causan mucho dolor y fricción en la relación matrimonial.

Los recuerdos dolorosos hacen que tanto en los aspectos personales, como a nivel de la relación de pareja, el ser humano tienda a estancarse y no logre desarrollar sus propias habilidades. Las heridas provocan pesar, porque son resultado de sentimientos de amargura, tristeza, frustración y, en algunos casos, de ira e impotencia. Estas van afectando los pensamientos y los sentimientos, y pueden acompañar a la persona durante mucho tiempo, aun cuando la situación del pasado aparentemente pareciera ser superada.

¿Cómo sanar las heridas?

Un aspecto importante para iniciar el camino hacia la sanidad en las relaciones matrimoniales, es no negar lo que se siente. En algunas ocasiones las personas que tratan de ocultar sus lesiones emocionales o recuerdos que le entristecen, lo único que logran es prolongar y profundizar sus heridas. Al reconocer el evento o situación que nos ha lastimado, estaremos dando el primer paso para la superación de la situación que nos lastimó.

Para sanar las heridas del matrimonio se debe asumir la decisión de perdonar, sabiendo que esto se logra mediante un proceso que toma tiempo, por lo que cada persona debe tener paciencia y perseverancia. No se debe olvidar que el primer paso, está en identificar lo que nos a causado el dolor y no dejarlo profundizar en el transcurso del tiempo.Cada pareja debe resolver oportunamente aquellas cosas que les lastiman, para que no se conviertan en heridas permanentes, sólo así podrán disfrutar de una vida matrimonial de paz y libertad.

Recuerda siempre que:

• Las heridas no sanadas impiden el establecimiento de nuevas y positivas actitudes y relaciones. Hacen aflorar la inseguridad, la desconfianza, la duda, el temor y la soledad.

• Al reconocer el evento o situación que nos ha lastimado, estaremos dando el primer paso para la superación de la situación que nos lastimó.

• El perdón permitirá ir sanando el corazón de las personas heridas
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domingo, 13 de julio de 2014

Amor genuino en el matrimonio

Amor genuino en el matrimonio - consejo para matrimonios
Sin el genuino tipo de amor divino, los matrimonios de hoy corren riesgo extremo. Amor genuino significa un tipo de amor franco, honrado, sincero, sencillo, puro, real y sin pretensiones. Cristo Jesús, modela ese tipo de amor por nosotros. El amor de Cristo en nosotros es el superpegamento que mantiene unido y satisfecho al matrimonio.

Salomón expresa embelesado sus sentimientos sobre el misterio del amor en Cantar de los cantares. Deberíamos leer algunos de esos pasajes lentamente y reflexionar en las intenciones de Dios cuando nos creó con los profundos deseos de amar y ser amado.

A veces pienso en eso y me doy cuenta de lo superficiales que son nuestras expresiones de amor con nuestras parejas. Creemos que al decir: “Te amo, cariño”, cubrimos todo el significado del verdadero amor. Salomón utiliza expresiones románticas que nos dejan carentes de expresión.

¡La voz de mi amado! He aquí él viene saltando sobre los montes, brincando sobre los collados. Mi amado es semejante al corzo, O al cervatillo. Helo aquí, está tras nuestra pared, mirando por las ventanas, atisbando por las celosías. Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. (Cantar de los cantares 2:8-10).

Usted puede decir: “Ah, esto es poesía al máximo”. En realidad, creo que el lenguaje del amor es poético, simplemente no nos tomamos el tiempo para practicarlo y salir con algunas frases genuinas y originales que nos dejen deslumbrados. Mientras escribía esto, intenté una frase diferente con mi marido: “Te amo, mi amante hermoso, quiero pasear contigo”. Sus ojos se agrandaron como unos platos, me dio una gran sonrisa y me dijo: “¡Estoy listo! ¿A dónde vamos?” Esta es una manera de despertar una relación aburrida.

Los matrimonios de hoy en día, especialmente los más jóvenes, están tan absortos en sus trabajos y en el mundo de las redes sociales y el entretenimiento a través de los medios de comunicación que les queda poco tiempo o paciencia para nutrir la relación, y aun menos para pasar tiempo valioso con los hijos. Me sentí inmensamente feliz al ver el anuncio de mi hija en Facebook asesorando a otras parejas en su reciente decimocuarto aniversario de bodas: “Hoy celebré el decimocuarto aniversario de bodas con mi cariñito. No te rindas en tus relaciones. Recuerda los sentimientos tipo ‘loco de amor’ con los que comenzaste, y haz lo que sea necesario para mantenerlos o pídele a Dios que te ayude a recuperarlos. Dios es nuestro pegamento. ¡Todo lo que vale la pena!”

Ahora bien, ese es un consejo impresionante para cualquier pareja en cualquier etapa de su matrimonio. Sin demostraciones de amor en un matrimonio, la vida es como un frío día nublado.

El amor es afecto, ternura, deseo, intimidad, amabilidad, entusiasmo y mucho más. Los matrimonios de hoy se enfrentan a una tremenda oposición de las fuerzas del mal. Pero recuerde que si usted pertenece a Dios, tiene una cobertura sobrenatural y un poder espiritual impresionante a su disposición. Conviértalo en un refugio seguro para todas sus pasiones y las necesidades del matrimonio. Ponga a Dios primero en su vida, y todas las cosas buenas le serán añadidas (Lucas 12:31).

- Del libro Satanás, ¡mi matrimonio no es tuyo! por Iris Delgado.
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viernes, 4 de julio de 2014

5 motivos fuertes de oración por tu esposo

Casi desde el principio de nuestro matrimonio oré para que mi marido sea un varón interesado en ser saludable. Oré por casi 9 años antes de que él decidiera intentar salir a correr. Él se enamoró de esta actividad, perdió mucho peso, fortaleció su corazón y era todo un hombre mucho más sano y más feliz. ¡La oración funciona!

Estoy agradecida por la cantidad de buenos blogs, libros y conferencias que son alentadores para que las esposas oren por maridos con regularidad. Pero esto no siempre es tarea fácil. De hecho, algunas de las cosas que debemos orar por nuestros maridos son difíciles de por sí.
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