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domingo, 28 de septiembre de 2014

El amor se pone de acuerdo en la oración - Día 37 de El Desafío del amor

El amor se pone de acuerdo en la oración - Día 37 de El Desafío del amorSi dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre. (Mateo 18:19)

Si alguien te dijera que al cambiar una sola cosa en tu matrimonio podrías garantizar casi con toda seguridad una mejora significativa en la vida con tu cónyuge,
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al menos querrías saber de qué se trata. Y en el caso de muchas parejas piadosas, esa “única cosa” es la práctica diaria de la oración juntos.

Para una persona que tiende a quitarle importancia a las cuestiones espirituales, esto parece bastante ridículo. Y si le dijeran que la oración en conjunto es un ingrediente clave para la longevidad matrimonial y que realza la intimidad sexual, pensaría que exageraron demasiado. Sin embargo, la unidad que crece entre un hombre y una mujer que oran juntos en forma regular, forma una conexión intensa y poderosa. Dentro del santuario del matrimonio, orar juntos puede hacer maravillas en todas las áreas de la relación.

Cuando se unieron como esposo y esposa, Dios les dio un regalo de bodas: un compañero de oración para toda la vida. Cuando necesitas sabiduría para determinada decisión, tú y tu compañero de oración pueden buscar juntos a Dios para encontrar la respuesta. Cuando luchas con tus propios temores e inseguridades, tu compañero de oración puede tomarte de la mano e interceder por ti. Cuando no se llevan bien con tu cónyuge y no pueden superar una discusión o un escollo en particular, pueden tomarse un descanso, dejar las armas y entrar en oración de emergencia. Esto debería transformarse en tu reflejo automático cuando no sabes qué más hacer.

Es difícil permanecer enojado con alguien con quien estás orando. Es difícil no retroceder cuando escuchas a tu cónyuge clamar a Dios humillado y rogarle misericordia en medio de la acalorada crisis entre ustedes. En oración, dos personas recuerdan que Dios las ha transformado en una. Y con la unidad que trae su presencia, la discordia se transforma en belleza.

Orar por tu cónyuge hace que tu corazón se interese más por él. Sin embargo, lo más importante es que a Dios le agrada verlos humillarse y buscar su rostro juntos. Sus bendiciones se derraman sobre ustedes cuando se ponen de acuerdo en oración.

La palabra que Jesús usó cuando habló sobre “ponerse de acuerdo” en oración lleva la idea de una sinfonía armónica-Dos notas separadas que se tocan una a la vez suenan distintas; son opuestas. Y si las tocas al mismo tiempo (de acuerdo), pueden crear una sensación agradable de armonía. Juntas, proporcionan un sonido más pleno y completo que si suenan en forma independiente.

Ponerse de acuerdo en oración es así… aun en medio del desacuerdo. Vuelve a colocarlos a los dos en su verdadero centro. Les proporciona un área de consenso, cara a cara frente al Padre. Restaura la armonía en medio de la discusión.

La iglesia (la cual, en las Escrituras, tiene una connotación matrimonial con Cristo) a veces puede ser un lugar en donde reine el conflicto. La discordia que suele generarse por distintas razones puede descarrilar a la iglesia de su misión y perturbar el libre flujo de adoración y unidad. A veces, los líderes piadosos se dan cuenta de lo que sucede, les ponen fin a las discusiones y llaman al pueblo de Dios a la oración. En lugar de c0ntinuar la discordia y permitir que haya más sentimientos heridos, buscan la unidad al volver sus corazones hacia Dios y pedirle ayuda.

Lo mismo sucede en nuestros hogares cuando interviene la oración, aun en los momentos culminantes del desacuerdo. La oración detiene la hemorragia; acalla las voces fuertes; hace que te detengas y comprendas en la presencia de quién estás.

Sin embargo, la oración hace mucho más que detener peleas. Es un privilegio para disfrutarlo en forma constante, a diario. Cuando sepas que antes de ir a dormir te espera un tiempo de oración, cambiará la manera en que pasas la velada. Aunque sus oraciones juntos en general sean cortas y concisas, tu día podrá girar alrededor de esta cita permanente y hacer que Dios se mantenga en el medio de todo.

Es cierto, comenzar un hábito como este puede parecer difícil e incómodo. Cualquier cosa de esta envergadura te abrumará con su peso y su responsabilidad cuando intentes ponerla en práctica; pero recuerda que Dios desea que estés con Él (en verdad, te invita) y te hará crecer a medida que lo tomes en serio y dejes atrás los momentos en los que no sabes qué decir.

Recordarás este hilo en común que atravesó todo, desde los días comunes y corrientes hasta las decisiones importantes, y estarás sumamente agradecido por esta “única cosa” que cambió todo. Es un área en donde es fundamental que estés de acuerdo para ponerte de acuerdo.

PREGÚNTALE A TU CÓNYUGE SI PUEDEN COMENZAR A ORAR JUNTOS. DECIDAN CUÁL ES EL MEJOR MOMENTO PARA HACERLO, YA SEA POR LA MAÑANA, A LA HORA DE ALMORZAR O ANTES DE IRSE A DORMIR. USEN ESTE TIEMPO PARA CONFIARLE AL SEÑOR LAS INQUIETUDES, LOS DESACUERDOS Y LAS NECESIDADES. NO OLVIDEN DARLE GRACIAS POR SU PROVISIÓN Y SUS BENDICIONES. AUN SI TU CÓNYUGE SE NIEGA A HACERLO, DECIDE PASAR ESTE MOMENTO DIARIO EN ORACIÓN A SOLAS.

¿Qué puedes hacer para que tu cónyuge esté dispuesto a comenzar a orar contigo? Si se pusieron de acuerdo para orar, ¿cómo resultó? ¿Qué aprendieron de esta experiencia?

Mi oración llega ante ti por la mañana. Salmo 88:13

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sábado, 27 de septiembre de 2014

El amor es la Palabra de Dios - Día 36 de El Desafío del amor

El amor es la Palabra de Dios - Día 36 de El Desafío del amorLámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino. (Salmo 119:105)

Para algunas personas, la Biblia es demasiado voluminosa y prominente como para comprenderla. La consideran un desafío imposible. No saben por dónde ni cómo comenzar. No obstante, como cristiano, no estás solo para intentar entender los temas principales y los significados profundos de la Biblia. El Espíritu Santo, quien vive ahora en tu corazón por medio de la salvación, es el que ilumina la verdad. “Porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios” (1 Corintios 2:10). Y gracias a esta lámpara interior, ahora puedes leer, absorber, comprender y vivir las Escrituras; pero en primer lugar, debes comprometerte a hacerlo.
Crea el hábito. Si todavía no estás acostumbrado, es hora de comenzar a leer una porción de la Biblia todos los días. Lo ideal sería que la leyeran juntos como esposos… quizá por la mañana o antes de irse a dormir. Sé como el autor del Salmo 119 quien podía decir: “Con todo mi corazón te he buscado [...] En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti” (Salmo 119:10-11).

Los que tienen un patrón constante de lectura de la Biblia pronto descubren que sus páginas son “deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, más dulces que la miel y que el destilar del panal” (Salmo 19:10).

Busca la ayuda de otros. Tienes razón, la Biblia puede ser profunda y puede significar un verdadero desafío. Por eso es tan importante formar parte de una iglesia en donde la Palabra se enseñe y se predique con fidelidad. Al escuchar cómo se la explica en los sermones y las clases de estudio bíblico, obtendrás una visión más amplia y equilibrada de lo que Dios dice a través de su Palabra. Además, podrás unirte a otros que están en el mismo recorrido que tú, con el deseo de alimentarse con las verdades de las Escrituras. “Persiste en las cosas que has aprendido y de las cuales te convenciste, sabiendo de quiénes las has aprendido” (2 Timoteo 3:14)

Vívela. A diferencia de la mayoría de los demás libros, que están diseñados solo para ser leídos y digeridos, la Biblia es un libro vivo. Vive porque el Espíritu Santo todavía resuena entre sus palabras. Vive porque, a diferencia de los escritos antiguos de otras religiones, su autor sigue vivo. Y vive porque se transforma en parte de ti, de tu manera de pensar y de lo que haces. “Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores” (Santiago 1:22).

Jesús habló sobre las personas que construyen su vida en la arena (en función de su propia lógica, de sus conjeturas más acertadas o del último razonamiento). Cuando las tormentas de la vida comienzan a venir (y siempre lo harán), el cimiento de arena ocasiona un completo desastre. Quizá estas casas se iluminen y luzcan bien durante un tiempo, pero son tragedias en potencia. Al final, se derrumbarán.

Sin embargo, Jesús dijo: “Cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca” (Mateo 7:24-25). Cuando tu casa está fundada sobre la roca de la Palabra inalterable de Dios, está asegurada contra la destrucción.

Esto se debe a que Dios tiene el plan perfecto para todo y ha revelado estos planes en su Palabra. Están allí mismo para cualquiera que los lea y los ponga en práctica.

Dios tiene un plan para tu manera de administrar el dinero; un plan para la manera de criar a tus hijos; un plan para tu manera de tratar el cuerpo; un plan para tu manera de pasar el tiempo; un plan para tu manera de manejar los conflictos. ¿Acaso tu Hacedor no sabrá exactamente lo que necesitas?

Si esto de leer la Biblia en forma regular te resulta nuevo, te sorprenderá la rapidez con la cual comenzarás a pensar de otra manera y con la mirada puesta en la eternidad. Y si de verdad quieres establecer estrategias de vida basadas en la manera que tiene Dios de hacer las cosas, Él te guiará a conectar lo que lees con la manera de aplicarlo. Es un viaje esclarecedor con descubrimientos constantes.

Cada aspecto de tu vida que sometas a los principios de Dios se fortalecerá y será más duradero con el tiempo; pero cualquier parte que no le entregues, al intentar hacerlo por tu cuenta, se debilitará y con el tiempo fracasará cuando te golpeen las tormentas de la vida. A decir verdad, quizá sea el área que acelere el desmoronamiento de tu hogar y tu matrimonio.

Las parejas sabias construyen sus casas sobre la roca de la Palabra de Dios. Han visto lo que puede suceder con la arena. Saben qué significa no tener una base sólida y que los cimientos se venzan. Por eso debes decidir construir tu vida y tu matrimonio sobre la roca sólida de la Biblia. Luego, puedes planear un futuro más sólido, sin importar cuán recia sea la tormenta.

TOMA EL COMPROMISO DE LEER LA BIBLIA TODOS LOS DÍAS. CONSIGUE UN LIBRO DE MEDITACIONES O ALGÚN OTRO RECURSO QUE TE SIRVA COMO ORIENTACIÓN. SI TU CÓNYUGE ESTÁ DISPUESTO, PREGÚNTALE SI QUIERE COMPROMETERSE A LEER LA BIBLIA CONTIGO A DIARIO. COMIENZA A RENDIR CADA ÁREA DE TU VIDA A LA GUÍA DE LA PALABRA DE DIOS Y A CONSTRUIR SOBRE LA ROCA.

¿Qué partes de tu vida tienen más necesidad del consejo de Dios? ¿En dónde crees que hay una mayor susceptibilidad al fracaso? ¿Qué le estás pidiendo a Dios que te muestre a través de su Palabra?

Todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió. Romanos 15:4

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viernes, 26 de septiembre de 2014

El amor rinde cuentas - Día 35 de El Desafío del amor


El amor rinde cuentas - Día 35 de El Desafío del amorCuando falta el consejo fracasan los planes; cuando abunda el consejo prosperan. (Proverbios 15:22 NVI)

Los árboles gigantescos de secoya se elevan cientos de metros en el aire y resisten presiones ambientales intensas. Los rayos pueden golpearlos, pueden soplar vientos intensos y los incendios forestales pueden arder a su alrededor. Sin embargo la secoya resiste firme, y se fortalece durante las pruebas.

Uno de los secretos de la fuerza de este árbol gigante es lo que sucede bajo la superficie
. A diferencia de muchos árboles, se extiende hacia afuera y entrelaza sus raíces con las secoyas que lo rodean. Cada uno recibe poder y refuerzos con la fortaleza de los demás.

El secreto de la secoya también es una clave para mantener un matrimonio fuerte y saludable. La pareja que enfrenta problemas sola tiene más probabilidades de derrumbarse en los momentos difíciles. Sin embargo, las que entrelazan sus vidas en una red de otros matrimonios fuertes, aumentan en forma radical sus posibilidades de sobrevivir a la tormenta más intensa. Es fundamental que los esposos busquen consejos piadosos, amistades saludables y mentores experimentados.

Todos necesitamos el consejo sabio a lo largo de la vida. Las personas sabias lo buscan constantemente y lo reciben con alegría. Los necios nunca lo buscan y lo ignoran cuando se lo dan.

Como explica claramente la Biblia: “Al necio le parece bien lo que emprende, pero el sabio atiende al consejo” (Proverbios 12:15).

Obtener el consejo sabio es como tener un mapa de carretera detallado y una guía personal mientras se realiza un viaje largo y desafiante. Puede significar la diferencia entre el éxito continuo o la destrucción de otro matrimonio. Es vital que invites a parejas fuertes a que te comuniquen la sabiduría que han obtenido a través de sus propios logros y fracasos.

¿Para qué gastar años de tu vida aprendiendo lecciones dolorosas cuando puedes descubrir esas mismas verdades en unas horas de consejo sabio? ¿Por qué no cruzar los puentes que otros han construido? La sabiduría es más valiosa que el oro. No recibirla es como dejar caer monedas invalorables de entre los dedos.

Los buenos mentores del matrimonio te advienen antes de tomar una mala decisión. Te alientan cuando estás listo para darte por vencido. Y te animan cuando alcanzas nuevos niveles de intimidad en tu matrimonio.

¿Hay alguna pareja mayor o algún amigo del mismo sexo a quien puedas acudir para pedir buenos consejos, apoyo en oración y rendir cuentas en forma regular? ¿Hay alguien en tu vida que te trate con imparcialidad y franqueza?

Tú y tu cónyuge necesitan contar con esta clase de amigos y mentores en forma constante. La Biblia dice: “Exhortaos los unos a los otros cada día [...] no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado”(Hebreos 3:13). Muchas veces, podemos aislarnos de los demás. Si no tenemos cuidado, podríamos alejar de nosotros a las personas que más nos aman.

Debes protegerte contra los que te influencian para mal. Todos tienen una opinión y algunas personas te alentarán a actuar en forma egoísta, te alentarán a dejar a tu pareja para buscar tu propia felicidad. Ten cuidado y no escuches el consejo de aquellos que no tienen un buen matrimonio.

Si tu matrimonio pende de un hilo o ya se dirige hacia el divorcio debes detener todo y buscar el consejo sólido lo más rápido posible. Llama a un pastor, a un terapeuta que crea en la Biblia o a un consejero matrimonial hoy mismo. Por más que al principio sea incómodo abrirte con un extraño con respecto a tu vida, cada segundo que pase y cada sacrificio que hagas por tu matrimonio valdrán la pena. Aún si tienes una relación bastante estable, tienes la misma necesidad de mentores sinceros y francos: personas que renueven tus fuerzas para seguir adelante y te ayuden a mejorar aun más tu matrimonio.

¿Cómo eliges un buen mentor? Debes buscar una persona que tenga la clase de matrimonio que tú quieres; una persona que ponga a Cristo antes que a todas las demás cosas. Debes buscar alguien que no viva según sus propias opiniones sino según la Palabra inmutable de Dios. Y en la mayoría de los casos, se alegrará de que hayas pedido ayuda. Comienza a orar para que Dios envíe esta persona a tu vida. Luego, escoge un momento para encontrarte con ella y hablar.

Si no te parece demasiado importante, sería una buena idea que te preguntaras por qué. ¿Tienes algo que esconder? ¿Tienes miedo de sentirte avergonzado? ¿Crees que tu matrimonio está exento de la necesidad de ayuda de afuera? ¿No te resulta atractivo zambullirte en un río de influencias positivas? No seas el capitán de otro divorcio titánico al ignorar las señales de advertencia que te rodean, cuando podrías haber recibido ayuda.

Aquí tienes un recordatorio importante de las Escrituras: “Cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí mismo” (Romanos 14:12). Es un compromiso que no podemos romper. Y aunque al final, todos somos responsables de la manera en que lo abordamos, podemos recibir toda la ayuda que los demás puedan dar. Quizá sea la influencia relacional que lleve a tu matrimonio a pasar de mediocre a maravilloso.

BUSCA UN MENTOR PARA TU MATRIMONIO: UN BUEN CRISTIANO QUE SEA SINCERO Y AMOROSO CONTIGO. SI TE PARECE QUE ES NECESARIA LA TERAPIA, DA EL PRIMER PASO Y CONCIERTA UNA CITA. DURANTE ESTE PROCESO, PÍDELE A DIOS QUE DIRIJA TUS DECISIONES Y TE DÉ DISCERNIMIENTO.

¿A quién elegiste? ¿Por qué escogiste esa persona? ¿Qué esperas aprender de ella?

En la abundancia de consejeros está la victoria. Proverbios 11:14
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jueves, 25 de septiembre de 2014

El amor celebra la piedad - Día 34 de El Desafío del amor

El amor celebra la piedad - Día 34 de El Desafío del amor
El amor no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad, (1 Corintios 13:6)

Desde que cierras tu Biblia por la mañana, casi todo lo que encuentres a lo largo del día querrá apartarte de sus verdades. Las opiniones de tus compañeros de trabajo, la cobertura periodística de la televisión, los sitios que visitas en la Red, las diferentes tentaciones del día: estas y otras cuestiones harán horas extras para moldear tus ideas de lo que es verdadero y más deseable en la vida.

Te dirán que tener una esposa muy atractiva que se vista para llamar la atención de los demás hombres está bien. Te dirán que las malas palabras y la inmoralidad de las películas están bien para las personas maduras. Dirán que la iglesia no es importante para la vida de una persona; que cada uno debe encontrar a Dios a su manera.

Hablarán mucho. Y lo dirán tan fuerte y con tanta frecuencia que si no tenemos cuidado, podemos comenzar a creer que las cosas deberían ser como ellos dicen. Podemos empezar a valorar lo que los demás valoran y a pensar de la misma manera que todos.

Sin embargo, el significado de la “vida real” cambia en forma drástica cuando comprendemos que la Palabra de Dios es la expresión suprema de la vida real. Las enseñanzas que contiene no son solo buenas conjeturas sobre lo que debería
ser importante. Son principios que reflejan cómo son las cosas en verdad, la manera en que Dios creó la vida. Sus ideales e instrucciones son los únicos caminos hacia la verdadera bendición y cuando vemos que las personas los ponen en obediencia al Señor, deberíamos regocijarnos.

¿Qué te enorgullece más de tu esposo? ¿Te enorgullece cuando vuelve a casa con un trofeo del torneo de golf de la empresa, o cuando reúne a la familia antes de la hora de dormir para orar juntos y leer la Palabra?

¿Qué te hace rebosar de alegría con respecto a tu esposa? ¿Verla probar una nueva técnica de pintura en la habitación de los niños o verla perdonar al vecino cuyo perro le desenterró las plantas?

Eres una de las personas con más influencia en la vida de tu cónyuge. ¿Has usado esa influencia para llevarlo a honrar a Dios o para deshonrarlo?

El amor se regocija más en las cosas que agradan a Dios. Cuando tu pareja crece en el carácter cristiano, persevera en la fe, busca la pureza, da y sirve con alegría (se vuelve responsable en el ámbito espiritual dentro del hogar) la Biblia dice que deberíamos celebrarlo. La palabra “regocija” de 1a Corintios 13:6 tiene la idea de estar sumamente emocionado, alentando a tu cónyuge con energía por lo que está permitiendo que Dios logre en su vida.

El apóstol Pablo, quien ayudó a establecer y ministrar a muchas de las iglesias del primer siglo, escribió en sus canas cuánto placer le producía escuchar sobre la fidelidad de las personas y su crecimiento en Jesús. “Siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es justo, porque vuestra fe aumenta grandemente, y el amor de cada uno de vosotros hacia los demás abunda más y más; de manera que nosotros mismos hablamos con orgullo de vosotros entre las iglesias de Dios, por vuestra perseverancia y fe en medio de todas las persecuciones y aflicciones que soportáis” (Tesalonicenses 1:3-4).

El apóstol Juan, quien había estado cerca de Jesús y se había transformado en uno de los principales líderes de la iglesia primitiva, les escribió una vez a sus discípulos: “No tengo mayor gozo que éste: oír que mis hijos andan en la verdad” (3 Juan 4).

Esto debería ser lo que nos vigoriza cuando vemos que se manifiesta en nuestro cónyuge. Más que cuando ahorra dinero en alimentos. Más que cuando tiene éxito en el trabajo. A veces, al aceptar la opinión de la cultura moderna sobre qué celebrar de nuestro cónyuge, podemos incluso ser culpables de alentarlo a pecar: quizá alimentando la vanidad o las actitudes machistas.

Sin embargo, “el amor no se regocija de la injusticia”… ni de la nuestra ni de la de nuestra pareja. En cambio, el amor “se alegra con la verdad”, así como Pablo se alegró cuando le dijo a la iglesia romana: “La noticia de vuestra obediencia se ha extendido a todos; por tanto, me regocijo por vosotros, pero quiero que seáis sabios para lo bueno e inocentes para lo malo” (Romanos 16:19).Sabía que la búsqueda de la piedad, la pureza y la fidelidad era la única manera de que encontraran gozo y la satisfacción suprema. Ser “sabios” para la santidad e “inocentes” con respecto al pecado (permanecer sin cansarnos y sin transigir en el viaje de la vida) es la manera de ganar a los ojos de Dios.

¿Y qué más podríamos desear para nuestro cónyuge que experimente lo mejor de Dios en la vida? Alégrate con cualquier logro que disfrute tu pareja; pero guarda tus felicitaciones más calurosas para cuando honre a Dios con su adoración y su obediencia.

BUSCA UN EJEMPLO ESPECÍFICO Y RECIENTE CUANDO TU CÓNYUGE HAYA DEMOSTRADO EL CARÁCTER CRISTIANO DE UNA MANERA EVIDENTE. EN ALGÚN MOMENTO DEL DÍA, ELÓGIALO POR ESTO.

¿Qué ejemplo elegiste reconocer? ¿De qué otras maneras podrías celebrar su crecimiento en la piedad? ¿Cómo podrías alentarlo a perseverar en ella?

En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa. Salmo 101:2
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miércoles, 24 de septiembre de 2014

El amor completa al otro - Día 33 de El Desafío del amor

Si dos se acuestan juntos se mantienen calientes; pero uno solo ¿cómo se calentará? (Eclesiastés 4:11)

Dios crea el matrimonio al tomar a un hombre y una mujer y unirlos como una sola cosa. Y aunque, si es necesario, el amor debe estar dispuesto a actuar en forma independiente, siempre es mejor cuando no se interpreta como solista. El amor puede funcionar por su cuenta cuando no hay otra manera, pero hay “un camino más excelente” (1 Corintios 12:31). Además, el amor no se atreve a dejar de amar antes de llegar a ese punto.

Esta cualidad del amor que completa al otro se le reveló a la humanidad desde el principio. Dios creó la raza humana con un hombre y una mujer: dos diseños similares pero complementarios, hechos para funcionar en armonía.

Nuestros cuerpos están hechos el uno para el otro.

Nuestros caracteres y temperamentos proporcionan equilibrio, y nos permiten completar las tareas con más eficacia.
Nuestra unidad puede producir hijos, y nuestro trabajo en equipo es la mejor manera de criarlos para que tengan salud y madurez. En donde uno es débil, el otro es fuerte. Cuando uno necesita que lo edifiquen, el otro está preparado para realzar y animar. Multiplicamos las alegrías mutuas y dividimos las penas mutuas.

Las Escrituras dicen: “Más valen dos que uno solo, pues tienen mejor remuneración por su trabajo. Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero; pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!” (Eclesiastés 4:9,10). Lo mismo sucede con tus dos manos, las cuales no solo coexisten juntas, sino que multiplican la efectividad de la otra. Para hacer lo que hacen, ninguna está completa sin la otra.

Aunque nuestras diferencias pueden a menudo ser la fuente de malentendidos y conflictos, han sido creadas por Dios y pueden ser bendiciones constantes si las respetamos.

Por ejemplo, quizá uno de ustedes cocine mejor, mientras que el otro sea más meticuloso para lavar los platos. Uno quizá sea más dulce y pueda mantener la paz entre los miembros de la familia, mientras que el otro maneja la disciplina en forma más directa y eficaz. Uno quizá tenga una buena mentalidad de negocios pero necesita que el otro le recuerde que debe ser generoso.

Cuando aprendemos a aceptar estas distinciones en nuestra pareja, podemos evitar la crítica y pasar directamente a ayudar y apreciar al otro.

Sin embargo, algunos parecen no poder superar las diferencias de su pareja. Y como resultado, pierden muchas oportunidades. No aprovechan la singularidad que hace que cada uno sea más eficaz cuando incluye a su cónyuge.

Un ejemplo de la Biblia es Poncio Pilatos, el gobernador romano que presidió el juicio de Jesús. Ignoraba quién era Cristo y a pesar de que sabía que era un error, permitió que la multitud lo influenciara para crucificar a Jesús.

Sin embargo, la esposa de Pilatos era más sensible a lo que en realidad estaba sucediendo y se le acercó en pleno tumulto para advertirle que estaba cometiendo un error. “Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó aviso, diciendo: No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por causa de Él” (Mateo 27:19).

Aparentemente, era una mujer de gran discernimiento, quien comprendió la magnitud de estos acontecimientos antes que su esposo. Sin duda, la soberanía de Dios estaba allí y nada podría haber impedido que su Hijo marchara en obediencia a la cruz por nosotros. Sin embargo, el rechazo de Pilatos a la intuición de su esposa revela un lado lamentable de la naturaleza del hombre que a menudo se minimiza. Dios hizo a las esposas para que completen a sus esposos, y les da un discernimiento que muchas veces los hombres no tienen. Si se ignora, a menudo es en perjuicio del hombre que toma la decisión.

La efectividad de tu matrimonio depende de que los dos trabajen juntos. ¿Debes tomar decisiones importantes con respecto a las finanzas o a tus planes de jubilación? ¿Tienes un verdadero problema con un compañero de trabajo a quien cada vez te cuesta más tratar, y no sabes cómo actuar correctamente? ¿Estás totalmente convencido de que las decisiones educativas para tus hijos están bien, sin importar lo que piense tu cónyuge?

No intentes analizar las cosas solo. No le quites a tu pareja el derecho de expresar su opinión en cuestiones que afectan a ambos. El amor comprende que Dios los ha juntado a propósito. Y aunque quizá al final no estés de acuerdo con las opiniones de tu cónyuge, de todas formas deberías respetar su visión y considerarla con detenimiento. Esto honra el diseño de Dios para tu relación y protege la unidad que Él quiso que hubiera. Juntos, son mejores que sus partes independientes. Se necesitan. Se completan.

RECONOCE QUE TU CÓNYUGE ES ESENCIAL PARA TU ÉXITO EN EL FUTURO. HOY MISMO, DÉJALE SABER QUE DESEAS INCLUIRLO EN TUS PRÓXIMAS DECISIONES, Y QUE NECESITAS SU OPINIÓN Y SU CONSEJO. SI EN EL PASADO HAS IGNORADO SUS APORTES, ADMITE TU DESCUIDO Y PÍDELE QUE TE PERDONE.

¿Qué decisiones próximas pueden tomar juntos? ¿Qué aprendiste hoy sobre el papel de tu cónyuge?

Vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad. Colosenses 3:14
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martes, 23 de septiembre de 2014

5 temas imprescindibles para hablar con tu cónyuge


5 temas imprescindibles para hablar con tu cónyuge

1. Tus deseos en el dormitorio.

A veces, incluso las parejas casadas más saludables tienen dificultades para comunicarse honestamente sus necesidades y deseos, cuando se trata de su vida sexual. Creo que tienen miedo de herir los sentimientos de su cónyuge haciendo que se sientan como si estuvieran haciendo algo malo, pero su vida sexual es más otra oportunidad para la comunicación y el crecimiento. Hablen de ello.

2. "Puntos ciegos" de tu cónyuge

Todos tenemos "puntos ciegos." Tenemos ciertos aspectos de nuestro comportamiento o personalidad que vemos de una manera, pero el resto del mundo los ve en una luz diferente. Mi esposa me ha

señalado suavemente algunos de mis puntos ciegos en los últimos años incluyendo el mal aliento. Recientemente he comenzado a desarrollar el mal aliento por alguna razón, pero no tenía ni idea. Ella me lo señaló. Ahora, llevo mentas para el aliento y estoy seguro de que todo el mundo a lo largo del día está muy agradecido de que ella me señalara este "punto ciego".

3. Tus sueños.

Tu cónyuge no puede ayudarle a alcanzar sus sueños, metas y esperanzas si nunca le comunicas cuáles son. Habla abiertamente sobre tus metas personales y luego tendrán sueños que compartan juntos. Además, siempre tienen algo que esperar en tu matrimonio. Mi esposa y yo planeamos un viaje a la ciudad de Nueva York. Hemos estado hablando acerca de hacerlo durante años, pero finalmente nos dimos cuenta de que el sueño y la esperanza por sí sola no hace nada. Tú tienes que poner en algún momento algo en el calendario, organizar el cuidado de niños, y hacer que suceda. Te alegrarás al hacerlo!

4. Tus secretos.

Uno de los mayores obstáculos para el crecimiento en un matrimonio sucede cuando los cónyuges se esconden algo entre sí. A menos que estés planeando una fiesta de cumpleaños sorpresa, nunca hay una razón para guardar secretos de tu cónyuge. El secreto es un enemigo de la intimidad. Confiesa lo que estás escondiendo. Sácalo de la intemperie. Puede ser incómodo al principio, pero con el tiempo, su honestidad conducirá a la transformación y el crecimiento en su matrimonio.

5. Su amor.

Tu cónyuge nunca debería tener que preguntarte cómo es tu sentir acerca de ella. Dile que la amas a menudo, pero no simplemente decir "Te amo", sino que es necesario decirle cualidades específicas que te gustan de ella. Escribir cartas de amor el uno al otro, enviar mensajes de texto de coqueteo durante el día, y utilizar tus palabras para construir continuamente un puente de confianza y de amor entre tu cónyuge y tú!
Dave Willis

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lunes, 22 de septiembre de 2014

El amor y el matrimonio - Día 31 de El Desafío del amor

El amor y el matrimonio - Día 31 de El Desafío del amor
El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. (Génesis 2:24)

Este versículo es el proyecto original de Dios para el funcionamiento correcto del matrimonio. Supone una separación y un tejido de unión. Reconfigura las relaciones existentes mientras establece una completamente nueva. El matrimonio cambia todo. Por eso, las parejas que no toman en serio este mensaje de “partida” y “apego” cosecharán las consecuencias más adelante, cuando les sea mucho más difícil reparar los problemas sin herir a alguien.

“Partir” significa que rompes un vínculo natural. Tus padres pasan a cumplir la función de consejeros
a quienes hay que respetar, pero ya no pueden decirte qué hacer. A veces, la dificultad para ponerlo en práctica viene de la fuente original. Quizá, un padre no esté preparado para soltarte de su control y sus expectativas. Ya sea con una dependencia poco saludable o con luchas interiores por el nido vacío, los padres no siempre asumen su parte de la responsabilidad. En estos casos, el hijo adulto debe tomar la valiente decisión de “partir” por su cuenta. Y demasiadas veces, esta separación no se hace bien.

¿Tienes problemas sin resolver con tu cónyuge por no cortar el cordón? ¿Alguno de sus padres sigue creando problemas en tu hogar, quizá sin siquiera saberlo? ¿Qué debe suceder para frenar esto antes de que cree una división demasiado grande en tu matrimonio?

La unidad es una característica del matrimonio que debe protegerse a toda costa. Por supuesto el propósito de la “partida” no es abandonar todo contacto con el pasado, sino preservar la unidad única para la cual está diseñado el matrimonio. Solo en unidad puedes transformarte en todo lo que Dios quiere que seas.

Si estás demasiado unido a tus padres, la identidad singular de tu matrimonio no podrá florecer. Siempre permanecerás frenado y una raíz de división brotará continuamente en tu relación. Esto no se acabará a menos que hagas algo al respecto; porque sin la “partida” no puedes lograr el “apego” que necesitas, la unión de los corazones, imprescindible para experimentar la unidad.

"Apego” lleva la idea de buscar y atrapar a alguien, y aferrarse a esa persona como tu nueva roca de refugio y seguridad. Este hombre es ahora el líder espiritual de tu nuevo hogar, y tiene la responsabilidad de amarte “así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). Esta mujer está ahora unida a ti, llamada a respetar a su marido (Efesios 5:33).

Como resultado de este proceso esencial, ahora son libres para transformarse en lo que Dios quiso cuando los declaró “una sola carne”.
* Pueden lograr la unidad en sus decisiones, aún cuando comiencen con puntos de vista opuestos.
* Pueden lograr la unidad en sus prioridades, aunque vengan de trasfondos que no podrían ser más distintos.
* Pueden lograr la unidad en el afecto sexual mutuo, aunque uno de ustedes o los dos tengan recuerdos de impureza de su pasado prematrimonial.

La decisión de Dios de transformarlos en “una sola carne” en el matrimonio puede lograr que todo sea posible.

Si las cosas no funcionan así en tu matrimonio en este omento, por desgracia, te encuentras dentro de la mayoría. Es común que las parejas de toda clase (incluso las cristianas) ignoren el diseño de Dios para el matrimonio, pensando que saben más que Él. Génesis 2:24 quizá haya parecido agradable y noble cuando dijeron sus votos en la boda. Sin embargo, como un principio fundamental para poner en práctica y vivir de acuerdo a él… parece demasiado difícil. A pesar de esto, debes hacer cualquier sacrificio para reclamar justamente esto.

Es difícil (sumamente difícil) cuando la búsqueda de la unidad es principalmente unilateral. Quizá, a tu cónyuge no le interese para nada recapturar la unidad que tenían al principio. Aunque sí haya algún deseo de su parte, tal vez todavía existan problemas entre ustedes que ni se acercan a una resolución.

No obstante, si mantienes una pasión por la unidad presente en tu mente y tu corazón, con el tiempo, la relación comenzará a reflejar el diseño ineludible de “una sola carne” que está impreso en su ADN. No es necesario que lo busques. Ya está allí, pero debes ponerlo en práctica, o no podrás esperar otra cosa que la desunión.

Parte. Apégate. Y atrévete a caminar en unidad.

¿TODAVÍA HAY ALGUNA ÁREA EN LA QUE NO HAYAS SIDO LO SUFICIENTEMENTE VALIENTE COMO PARA “PARTIR”? CONFIÉSALA A TU CÓNYUGE HOY MISMO Y DECIDE SOLUCIONARLA. LA UNIDAD DE TU MATRIMONIO DEPENDE DE ESO. LUEGO, COMPROMÉTETE CON TU CÓNYUGE Y CON DIOS A TRANSFORMAR TU MATRIMONIO EN LA PRIORIDAD SOBRE TODA OTRA RELACIÓN HUMANA.

¿Te ha resultado difícil lidiar con esta situación? ¿Cómo ha afectado tu relación? Si el peor infractor en esta área es tu cónyuge (con tus suegros), ¿cómo puedes lograr con amor una situación mejor?

Que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti. Juan 17:21
♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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domingo, 21 de septiembre de 2014

El amor trae unidad - Día 30 de El Desafío del amor

El amor trae unidad - Día 30 de El Desafío del amor
Padre santo, guárdalos en tu nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como nosotros. (Juan 17:11)

Algo asombroso de la Biblia es la manera en la que está unida, con temas coherentes en todo su contenido, desde
principio a fin. Aunque se escribió en un período de 1600 años y fue compuesta por más de 40 escritores de distintos trasfondos y con distintos niveles de habilidad, Dios la inspiró en forma soberana con una voz unida. Y hoy sigue hablando a través de ella sin salirse del mensaje.

Unidad. Unión. Homogeneidad. Son los distintivos inquebrantables de nuestro Dios. Desde el principio de los tiempos, vemos su unidad a través de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios el Padre estaba allí, creando los cielos y la tierra. El Espíritu “se movía sobre la superficie de las aguas” (Génesis 1:2). Y el Hijo, que es “el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza” (Hebreos 1:3), se une a la creación del mundo por la palabra.“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”(Génesis 1:26). Hagamos. Nuestra.
Los tres están en perfecta unidad de visión y propósito.

Más adelante, vemos a Jesús que se levanta de las aguas del Bautismo, mientras el Espíritu desciende como una paloma y el Padre anuncia en esta escena majestuosa: “Este es mi Hijo amado en quien me he complacido”(Mateo 3:17).

En otro momento, Jesús dice: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Juan 6:38). Su deseo de responder las oraciones de sus seguidores es “para el Padre sea glorificado en el Hijo” (Juan 14:13). Le pide al Padre que envíe al Espíritu Santo, sabiendo que el Espíritu testificará fielmente sobre el Hijo que ama, ya que “nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios” (1 Corintios 2:11 NVI).

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo tienen una unión impecable. Se sirven, se aman y se honran. Aunque son iguales, se gozan cuando uno recibe alabanza. Aunque son distintos, son uno, indivisible.

Y como esta relación es tan especial (representativa de la inmensidad y el esplendor de Dios), Él ha elegido dejarnos experimentar uno de sus aspectos. En la relación única entre esposo y esposa, dos personas distintas se unen espiritualmente en “una sola carne” (Génesis 2:24). Y “lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Marcos 10:9 NVI).

De hecho, este misterio es tan imperioso (y el amor entre los esposos está tan ligado y completo) que Dios usa la imagen del matrimonio para explicar su amor por la iglesia.
La iglesia (la novia) se siente sumamente honrada cuando se alaba y se celebra a su Salvador. Cristo (el novio), quien se ha entregado por ella, se siente realmente honrado cuando la ve “como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable” (Efesios 5:27 NVI). Tanto Cristo como la iglesia se aman y se honran mutuamente. Es lo hermoso de la unidad.

Esposo: ¿Qué sucedería en tu matrimonio si te dedicaras a amar, honrar y servir a tu esposa en todas las cosas? ¿Qué pasaría si decidieras que vale la pena cada sacrificio y expresión de amor que puedas hacer para conservar tu unidad con esta mujer? ¿Qué cambiaría en tu hogar si adoptaras este enfoque en la relación cada día?

Esposa: ¿Qué sucedería si te propusieras como misión hacer todo lo posible para fomentar la unidad de corazón con tu esposo? ¿Qué pasaría si trataras cada amenaza a la unidad como veneno, como un cáncer, como un enemigo que el amor la humildad y el desinterés tienen que eliminar? ¿En qué se transformaría tu matrimonio si nunca más estuvieras dispuesta a que se destruyera la unidad entre ustedes?

La unidad de la Trinidad, desde antes del inicio de la historia y proyectándose hacía el futuro, es la evidencia del poder de la unidad. Es irrompible. No tiene fin. Y es la misma realidad espiritual que se mimetiza en la forma de tu hogar y tu dirección postal. Aunque aparezca pintada con los colores de los horarios del trabajo, las visitas al doctor y las idas a la tienda de comestibles, la unidad es el hilo eterno que atraviesa la experiencia diaria de lo que llamas “tu matrimonio”, dándole un propósito para defender de por vida.

Por lo tanto, ama a esta persona que forma parte de tu cuerpo tanto como tú. Sirve a esta persona cuyas necesidades no pueden separarse de las tuyas. Hónrala porque cuando la elevas al pedestal de tu amor, también te eleva a los ojos de Dios, todo al mismo tiempo.

OBSERVA UNA CAUSA DE DIVISIÓN EN TU MATRIMONIO Y CONSIDERA EL DÍA DE HOY COMO UNA NUEVA OPORTUNIDAD PARA ORAR AL RESPECTO. PÍDELE AL SEÑOR QUE TE REVELE CUALQUIER ACTITUD DE TU CORAZÓN QUE ESTÉ AMENAZANDO LA UNIDAD CON TU CÓNYUGE. ORA PARA QUE HAGA LO MISMO CON ÉL. Y SI CORRESPONDE, HABLA CON FRANQUEZA SOBRE ESTA CUESTIÓN, BUSCANDO A DIOS PARA HALLAR LA UNIDAD.

¿El Señor te abrió los ojos a algo nuevo que pueda estar alimentando esta área de desacuerdo? ¿Cómo piensas responder? ¿Qué esperas que Dios haga en tu cónyuge también?

El Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Deuteronomio 6:4



♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
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