Mostrando entradas con la etiqueta matrimonio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta matrimonio. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de septiembre de 2014

El amor procura comprender - Día 18 de El Desafío del amor

El amor procura comprender - Día 18 de El Desafío del amor
Bienaventurado el hombre que halla sabiduría y el hombre que adquiere entendimiento. Proverbios 3:13

Nos gusta descubrir todo lo que podemos sobre las cosas que nos importan de verdad. Si se trata de nuestro equipo de fútbol preferido, leeremos todo artículo que nos ayude a saber cómo se desarrolla. Si se trata de cocina, veremos los canales que revelan las mejores técnicas de parrilla o recetas de postres. Si un tema nos resulta atractivo, prestaremos atención cada vez que surja. De hecho, a menudo es un área de estudio personal.

Por supuesto, está bien tener intereses ajenos al matrimonio y saber mucho sobre ciertas cuestiones. Sin embargo es aquí donde el amor haría la siguiente pregunta: ¿Cuánto sabes con respecto a tu pareja? Piensa en la época en la que eran novios. ¿Acaso no estudiabas a la persona por quien tu corazón latía?

Cuando un hombre intenta ganar el corazón de una mujer, la estudia. Descubre lo que le gusta, lo que no le gusta, sus hábitos y sus pasatiempos; pero una vez que gana su corazón y se casa, a menudo deja de descubrir cosas sobre ella. El misterio y
el desafío de conocerla parecen menos intrigantes, y sus intereses comienzan a desviarse hacia otras áreas.

A menudo, también es cierto en el caso de las mujeres, quienes al principio admiran y respetan al hombre con el cual quieren estar. Y luego del matrimonio, esos sentimientos comienzan a desvanecerse, a medida que la realidad revela que su príncipe es un hombre con imperfecciones y muchos defectos.

Sin embargo, tu cónyuge todavía tiene misterios escondidos para descubrir. Si logras comprender esto, será una ayuda para unirlos más a los dos. Incluso puede traerte favor a los ojos de tu pareja. «El buen entendimiento produce favor» (Proverbios 13:15).

Considera el siguiente punto de vista: si todo lo que estudiaste de tu cónyuge antes de casarte fuera equivalente al certificado de la escuela secundaria, entonces deberías seguir aprendiendo sobre tu pareja h

asta obtener un título universitario, una maestría y por último, un doctorado.

Imagínalo como un viaje que dura toda la vida, el cual te acerca cada vez más a tu cónyuge.

• ¿Sabes cuáles son sus mayores esperanzas y sus sueños?

• ¿Comprendes bien cómo prefiere dar y recibir amor?

• ¿Conoces los mayores temores de tu cónyuge y por qué lucha con ellos?

Uno de los problemas que impide tener una buena relación con tu cónyuge es que sencillamente no lo comprendes. Es probable que reaccione en forma muy distinta a ti frente a ciertas situaciones, y no comprendes por qué.

Estas diferencias (aun las que son relativamente insignificantes) pueden ser causa de muchas peleas y conflictos en tu matrimonio. Esto se debe a que, como dice la Biblia, tenemos la tendencia de «maldecir» las cosas que no emendemos (Judas 10 NVI).

Los gustos y las preferencias de tu cónyuge tienen sus razones. Cada matiz de su carácter tiene como trasfondo una historia. Cada elemento que conforma su identidad y su manera de pensar se expresa en una serie de principios guía, los cuales a menudo solo tienen sentido para la persona que los sostiene; pero vale la pena tomarse el tiempo para estudiar por qué es de esa manera. Si extrañas el nivel de intimidad que supiste tener con tu cónyuge, una buena manera de volver a ganar su corazón es comprometiéndote a conocerlo. Estúdialo. Léelo como a un libro que intentas comprender.

Haz preguntas. La Biblia dice: “El oído del sabio busca el conocimiento” (Proverbios 18:I5). El amor torna la iniciativa de comenzar las conversaciones. Tu cónyuge necesita saber que tu deseo de comprenderlo es auténtico y genuino, sólo así podrás lograr que se abra. Escucha. “Los sabios atesoran conocimiento, pero la boca del necio es ruina cercana” (Proverbios 10:14). El objetivo de comprender a tu cónyuge es escucharlo, no decirle lo que piensas. Aun si no es demasiado conversador, el amor te llama a sacar las “aguas profundas” que viven en él (Proverbios 20:5).

Pídele discernimiento a Dios. “Porque el Señor da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia” (Proverbios 2:6). Las diferencias entre los sexos, trasfondos familiares y las distintas experiencias pueden nublar tu capacidad para conocer el corazón y las motivaciones de tu cónyuge. Sin embargo, Dios da sabiduría. El Señor te mostrará lo que necesitas para saber cómo amar mejor a tu cónyuge. “Con sabiduría se edifica una casa, y con prudencia se afianza; con conocimiento se llenan las cámaras de todo bien preciado y deseable” (Proverbios 24:3-4). Hay una profundidad de belleza y significado dentro de tu esposa o tu esposo, que te sorprenderá a medida que descubras más al respecto. Entra en el misterio con esperanza y entusiasmo. Desea conocer a esta persona aún mejor de lo que ya la conoces. Transfórmala en tu campo de estudio elegido, y llenarás tu hogar con las riquezas que solo el amor puede generar.

El desafío de Hoy:

Prepara una cena especial en tu casa, sólo para ustedes dos. La cena puede ser tan especial como quieras. Dedica este tiempo a conocer mejor a tu cónyuge, quizá en áreas de las cuales no han hablado casi nunca. Decide qué sea una noche agradable para los dos.

Escribe en tu libreta-diario:

¿Qué descubriste de tu cónyuge que no sabías? ¿Cómo podrías continuar en otra ocasión, de otras maneras, este proceso de descubrimiento? ¿Qué momentos hicieron que esta noche fuera memorable?

Adquiere sabiduría, y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia. (Proverbios 4:7)

♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

lunes, 8 de septiembre de 2014

El amor cultiva la intimidad - Día 17 de El Desafío del amor



El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos. Proverbios 17:9 NVI

Puedes ser unido con un buen amigo que conoces desde la infancia o la universidad. Puedes ser unido con un hermano, con tus padres o con un primo que tenga más o menos tu edad. Sin embargo, nada se compara con la unidad que se experimenta entre un esposo y una esposa. El matrimonio es la relación humana más íntima.

Por eso lo necesitamos tanto. Cada uno de nosotros llega a la vida con un hambre innato por ser conocido, amado y aceptado. Queremos que las personas sepan nuestro nombre, nos reconozcan cuando nos vean y nos valoren por lo que somos. La posibilidad de compartir nuestro hogar con alguien que nos conoce hasta el detalle más íntimo es parte del profundo placer del matrimonio.

Sin embargo, en esta gran bendición también yace su mayor peligro. Alguien que nos conoce a fondo puede amarnos con una profundidad que jamás imaginamos o puede herirnos de manera tal que nunca nos recuperemos del todo. Es el fuego y el temor del matrimonio.

¿Cuál de ellos experimentas más en tu hogar hoy? ¿Los secretos que tu cónyuge conoce sobre ti son motivo de vergüenza o motivos para unirlos más? Si tu cónyuge fuera a responder esta misma pregunta, ¿diría que lo haces sentir seguro o asustado?

Si el hogar no es considerado como un lugar seguro, los dos se verán tentados a buscar esa seguridad en otra parte. Quizá, te vuelques a otra persona, e inicies una reacción que coquetee con el adulterio, o en última instancia, lo cometa. Tal vez busques consuelo en el trabajo o en pasatiempos fuera de casa, en algo que te proteja, en parte, de la intimidad pero que también te mantenga rodeado de personas que te respeten y te acepten.

Tu pareja no debería sentirse presionada a ser perfecta para recibir tu aprobación. No tendría que andar con pie de plomo en donde debiera sentirse en libertad de caminar con soltura. La Biblia dice: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (Juan 4:18). En tu matrimonio debería de haber una atmósfera de libertad. Al igual que Adán y Eva en el jardín, la relación estrecha entre ustedes debiera intensificar su intimidad. Estar desnudos y no sentir vergüenza (Génesis 2:25) debería ser parte de la misma frase en tu matrimonio: en el ámbito físico y emocional.

Hay que admitir que es un tema delicado. El matrimonio ha descargado el bagaje de otra persona sobre tu vida, y el tuyo sobre la vida de esa persona. Es natural sentirse avergonzado de que se le haya revelado tanto sobre ti a alguien más; pero es tu oportunidad para guardar toda esta información privada en el abrazo protector de tu amor, y prometer ser la persona que mejor pueda ayudar a tu cónyuge a manejarla.

Algunos de estos secretos pueden necesitar corrección. Por lo tanto, puedes ser un agente de sanidad y restauración: no con sermones ni críticas, sino escuchando con amor y ofreciendo apoyo.

Algunos de estos secretos solo necesitan ser aceptados. Son parte del carácter y la historia de esta persona. Y aunque quizá no sea agradable, siempre habrá que tratar estas cuestiones con tacto y dulzura.

En cualquiera de los dos casos, solo tú ejerces el poder de rechazar a tu cónyuge debido a estas cosas o de aceptarlo e invitarlo a pasar, con todos sus defectos. Sabrá que se encuentra en un lugar seguro donde tiene la libertad de cometer errores, o se encerrará en sí mismo y lo perderás, quizá para siempre. Amar bien a tu cónyuge debería ser la labor de tu vida. Piénsalo así: Nadie te conoce mejor que Dios, quien te hizo. El autor del Salmo 139 tenía razón cuando dijo: “Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos. Tú escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos. Aun antes de que haya palabra en mi boca, he aquí, oh Señor, tú ya la sabes toda” (Salmo 139:2-4). Y sin embargo, Dios, quien conoce los secretos que escondemos incluso de nosotros mismos, nos ama con una profundidad que no podemos ni comenzar a comprender. ¿Cuánto más deberíamos (como personas imperfectas), extender la mano a nuestro cónyuge con gracia y comprensión, aceptándolo por quién es y asegurándole que sus secretos están seguros con nosotros?

Quizá esta sea un área en la que has fracasado en el pasado. Si es así, no esperes que, de inmediato, tu pareja te deje entrar sin impedimentos a su corazón. Debes comenzar a reconstruir la confianza. A Jesús mismo se lo describe como el único que no se entromete en la vida de las personas, sino que permanece a la puerta y llama. “Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

Siempre hace falta tiempo para que se desarrolle la realidad de la intimidad, en especial, luego de haber sido puesta en peligro. Hoy mismo puedes tomar el compromiso de restablecerla... esto es así para cualquiera que esté dispuesto a aceptar el desafío.

El desafío de Hoy:

Decide proteger los secretos de tu cónyuge (a menos que sean peligrosos para él o para ti) y ora por él. Habla con, tu cónyuge y decide demostrar amor a pesar de estas cuestiones. Escúchalo de verdad cuando te cuente pensamientos y luchas personales.

Haz que se sienta seguro.

Escribe en tu libreta-diario:

¿Cuánto te cuesta detenerte y no decir algo crítico o de otro tipo? ¿Qué aprendiste hoy sobre tu cónyuge al escucharlo?



Yo soy de mi amado y mi amado es mío. (Cantar de los Cantares 6:3)


♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

sábado, 6 de septiembre de 2014

El amor intercede - Día 16 de El Desafío del amor

El amor intercede - Día 15 de El Desafío del amor
Amado, ruego que seas prosperado en todo así como prospera tu alma, y que tengas buena salud. Juan 2

Se ha dicho que la locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. ¿Pero acaso no es lo que sucede cuando intentas cambiar a tu pareja? Obtienes la mayor de las frustraciones. En algún momento, debes aceptar que no es algo que tú puedas hacer. Sin embargo, hay algo que sí puedes hacer. Puedes transformarte en un “agricultor sabio”.

Un agricultor no puede hacer que una semilla se transforme en una cosecha fructífera. No sirve enojarse con la semilla, manipularla
ni exigirle que lleve fruto. Lo que sí puede, es plantar la semilla en terreno fértil, regarla y darle nutrientes, protegerla de las malezas y luego entregársela a Dios. Millones de agricultores se han ganado la vida con este proceso a través de los siglos. Saben que no todas las semillas brotan; pero la mayoría si brotará cuando se la plante en el terreno adecuado y se le proporcione lo que necesita.

No hay garantía de que algo en este libro vaya a cambiar tu cónyuge. En realidad, no se trata de eso. Se trata de que te atrevas a amar. Si tomas este desafío en serio, es probable que experimentes un cambio radical en ti.

Y si llevas a cabo cada desafío, es probable que tu cónyuge se vea afectado y que tu matrimonio comience a florecer frente a tus ojos. Quizá lleve semanas. Incluso puede llevar varios años. No importa cómo sea el terreno que tienes para trabajar, igual debes planear para la victoria. Debes quitar las malezas de tu matrimonio; nutrir la tierra del corazón de tu pareja y luego depender de DIOS para los resultados.

Sin embargo, no podrás hacerlo solo. Necesitarás algo que tiene más poder que cualquier otra cosa que tengas. Se trata de la oración eficaz. La oración funciona de verdad es un fenómeno espiritual creado por un Dios ilimitado y poderoso. Y da resultados increíbles.

¿Tienes ganas de darte por vencido con tu matrimonio? Jesús dijo que oráramos en lugar de desfallecer (Lucas 18:1). ¿Estás estresado y preocupado? La oración puede traer paz a tus tormentas (Filipenses 4:6·7). ¿Necesitas un cambio decisivo? La oración puede lograr este cambio (Hechos 12:1·17).

Dios es soberano. Hace las cosas a su manera. No es un genio en una lámpara que concede todos tus deseos. Lo cierto es que te ama y desea tener una relación íntima contigo. Sin la oración, esto no sucede.

Hay algunos elementos clave que deben estar en su lugar para que la oración sea eficaz. No obstan te, basta con decir que la oración funciona mejor cuando proviene de un corazón humilde que tiene una buena relación con Dios y con los demás. La Biblia dice: “Confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros. [ ... ] la oración eficaz del justo puede lograr mucho .. (Santiago 5:16).

¿Alguna vez te preguntaste por qué Dios te deja ver con tanta claridad los defectos escondidos de tu cónyuge? ¿De verdad crees que es para que lo fastidies por eso? No; es para que te pongas de rodillas con eficacia. Nadie mejor que tú sabe cómo orar por tu cónyuge.

¿Acaso ha funcionado regañar o fastidiar? La respuesta es no, porque estos métodos no cambian el corazón. En cambio, es hora de intentar hablar con Dios en tu aposento. El esposo descubrirá que Dios puede “arreglar” a su esposa mucho mejor que él. La esposa logrará más a través de la oración estratégica que con todos sus esfuerzos de persuasión.

Además, es una manera mucho más agradable de vivir. Así que transforma tus quejas en oraciones y observa cómo el Maestro obra mientras mantienes limpias las manos. Si tu cónyuge no tiene ninguna clase de relación Con Dios, entonces está bien claro por qué tienes que comenzar a orar. Más allá de esto, comienza a orar exactamente por lo que tu pareja necesita. Ora por su corazón; por su actitud. Ora por las responsabilidades que tiene tu cónyuge ante Dios. Ora para que la verdad reemplace las mentiras; para que el perdón reemplace la amargura. Ora por un cambio genuino en tu matrimonio. Y luego, ora por los deseos de tu corazón: para que el amor y el honor se transformen en lo normal. Ora para llegar a un nivel más profundo de romance e intimidad.

Una de las maneras en que más puedes demostrar amor, por tu cónyuge es orar por él. «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá» (Mateo 7:7).

El desafío de Hoy:

Comienza a orar hoy por el corazón de tu cónyuge. Ora por tres áreas específicas en las que deseas que dios obre en su vida y en tu matrimonio

Escribe en tu libreta-diario:

¿Alguna vez experimentaste el poder de la oración? ¿Por qué temas decidiste orar? ¿Fue fácil para ti o te resulto extraño?



Si alguien teme a Dios y hace su voluntad, a éste oye. (Juan 9:31) ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

viernes, 5 de septiembre de 2014

El amor es honorable - Día 15 de El desafío del amor

El amor es honorable - Día 15 de El desafío del amor
Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres [ ... ] dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida. Pedro 3:7

En nuestro idioma, hay ciertas palabras que tienen un significado poderoso. Cuando se usan, las asociamos al respeto. Estas palabras nunca pierden su carácter eterno, su clase ni su dignidad. Hoy, nos concentraremos en una de ellas. Es la palabra honor.

Honrar a alguien significa respetarlo y tenerlo en alta estima, tratarlo como a una
persona especial y de gran valor, cuando le hablas, tus palabras son puras y comprensibles; eres cortés y educado. Cuando esa persona re habla, tomas en serio lo que dice, dándole peso y relevancia a sus palabras. Cuando te pide que hagas algo, te adaptas como puedes, por el solo respeto que le tienes.

La Biblia nos dice que honremos a nuestro padre y a nuestra madre, y a las autoridades. Es un llamado a reconocer la posición o el valor de otra persona. El honor es una palabra noble.

En especial, esto es cierto en el matrimonio. Honrar a tu pareja significa prestarle toda tu atención, en lugar de hablarle desde atrás de un periódico o con un ojo en la televisión.

Cuando se toman decisiones que afecten a ambos o a toda la familia, le das la misma importancia en tu mente a la opinión de tu cónyuge. Honras lo que tiene para decir. Significa mucho para ti, y debería saberlo por la manera en que lo tratas.

Sin embargo, hay otra palabra que nos llama a alcanzar un propósito más alto, una palabra que a menudo no identificarnos con el matrimonio, aunque no se puede subestimar su relevancia. Es una palabra que constituye el fundamento del honor: la razón misma por la cual respetamos y tenemos en alta estima a nuestro cónyuge. Esa palabra es “santo”.

Decir que tu cónyuge debería ser santo para ti, no significa que sea perfecto. La santidad significa que está apartado para un propósito supremo: ya no común ni cotidiano sino especial y único. Nadie puede competir en tu corazón con una persona que para ti es santa. Es sagrada, alguien a quien honrar, alabar y defender.

La novia trata de esta manera su vestido. Luego de usarlo en su día especial, lo cubre y lo protege, y luego lo separa de todo lo demás en su armario. No la verás usándolo cuando trabaja en el jardín o sale de paseo. Su vestido de novia tiene un valor propio. De esta manera, es santo y sagrado para ella.

Cuando dos personas se casan, cada cónyuge pasa a sersanto para el otro, mediante la santidad inherente al matrimonio. Esto significa que ninguna otra persona en el mundo debe disfrutar de este nivel de compromiso y expresión de afecto de tu parte. La relación entre ustedes no se compara a ninguna otra. Compartes la intimidad física sólo con ella, sólo con él. Estableces un hogar con esta persona. Tienes hijos con ella. Tu corazón, tus posesiones, tu vida misma deben estar absortos en este lazo singular que compartes sólo con esta persona.

¿Las cosas son así en tu matrimonio? ¿Tu cónyuge diría que lo honras y lo respetas? ¿Lo consideras apanado y de gran valor para ti? ¿Crees que es santo?

Quizá, no lo sientas, y tal vez sea por una buena razón. Tal vez quisieras que algún desconocido pudiera ver cuánta falta de respeto recibes de parte de tu esposo o esposa (alguien que hiciera que tu cónyuge se sintiera avergonzado al salir a la luz quienes en realidad a puertas cerradas).

Sin embargo, con el amor las cosas son distintas. El amor honra aun cuando lo rechazan; trata a su amado como alguien especial y sagrado aun cuando lo único que recibe a cambio es una actitud desagradecida.

Por supuesto, es maravilloso cuando los dos esposos están unidos en este propósito, cuando siguen el mandamiento bíblico de ser “afectuosos unos con otros”en amor y se dan preferencia el uno al otro (Romanos 12:10). “Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal” (Hebreos 13:4 NVI).

No obstante, cuando tus intentos de honra no son correspondidos, debes honrar igualmente. El amor se atreve a hacerlo; a decir: Valoraré nuestra relación por sobre todas las demás. El mayor sacrificio que esté dispuesto a hacer, lo haré por ti. Con todos tus fracasos, tus pecados, tus errores y tus defectos (pasados y presentes) igual decido amarte y honrarte.

Así se crea una atmósfera para reavivar el amor. Así guías tu corazón a volver a amar de verdad a tu cónyuge. Y eso es lo bueno del honor.

El desafío de Hoy:

Elige una manera de demostrarle honor y respeto a tu cónyuge que sea diferente de lo habitual. Quizá sea abrirle la puerta a tu esposa, tal vez sea guardarle la ropa a tu esposo, quizá sea la forma en la que escuches y hables cuando se comuniquen, muéstrale a tu cónyuge que lo tienes en alta estima.

Escribe en tu libreta-diario:

¿Cómo elegiste demostrar honor? ¿Cuál fue el resultado? ¿De qué otras maneras podrías demostrar honor durante los próximos días?



Los honraré y no serán menospreciados. (Jeremías 30:19)



♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

5 Maneras de mejorar instantáneamente tu matrimonio

5 Maneras de mejorar instantáneamente tu matrimonio
5 Maneras de mejorar instantáneamente tu matrimonio

1. Oren Juntos
2. Escucha Más de lo que Hables
3. Reserva tus Gritos para el Dormitorio ☺
4. No mantengan ningún secreto el uno del otro
5. Apaguen el teléfono celular cuando estén juntos.

 ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

martes, 2 de septiembre de 2014

El amor deja que el otro gane - Día 12 de El Desafío del amor


No buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás. Filipenses 2:4

Si te pidieran que nombraras tres áreas en las que tú y tu cónyuge no concuerdan, es probable que pudieras hacerlo sin pensar demasiado. Quizá, hasta podrías confeccionar una lista de las diez cuestiones más importantes si te dieran unos minutos más. Y lamentablemente, a menos que alguien en tu hogar comience a ceder un poco, estos mismos problemas seguirán surgiendo entre tú y tu pareja.

Por desgracia, la obstinación viene en todos los modelos de esposos y esposas. Defender tus derechos y tus opiniones es una parte esencial de tu naturaleza y tu modo de ser. Sin embargo, es perjudicial dentro de una relación matrimonial y quita tiempo y productividad. Además, puede generar una gran frustración a los dos.

En realidad, ser obstinado no siempre es malo. Vale la pena defender y proteger algunos asuntos. Nuestras prioridades, nuestros valores morales y la obediencia a Dios deberían protegerse con gran esfuerzo. Sin embargo, demasiadas veces discutimos por temas insignificantes, como el color de la pintura para la pared o la elección de restaurantes.

Por supuesto, otras veces lo que está en juego es mucho mayor. Uno de ustedes quiere más hijos; el otro no. Uno quiere irse de vacaciones con la familia extendida; el otro no. Uno cree que es hora de buscar ayuda profesional para el matrimonio o de participar más en una iglesia, y el otro no.

Aunque quizá estas cuestiones no afloren todos los días , vuelven a salir a la superficie y no terminan de desaparecer. Parece que nunca te acercaras a una solución o a un acuerdo. Cada vez son más intransigentes.

Solo hay una manera de salir de puntos muertos como estos, y es encontrar una palabra que sea lo opuesto de la obstinación, una palabra que encontramos antes cuando hablábamos sobre la amabilidad. Esa palabra esdisposición.

Se trata de una actitud y un espíritu de cooperación que deberían impregnar nuestras conversaciones. Se parece a una palmera junto al océano, que soporta los vientos más fuertes porque sabe cómo doblarse con gracia. Y el mejor ejemplo es Jesucristo, como se lo describe en Filipenses 2. Sigue la evolución de su amor desinteresado...

Como Dios, tenía todo el derecho de negarse a transformarse en hombre pero cedió y lo hizo... porque estaba dispuesto. Tenía derecho a que toda la humanidad lo sirviera pero en cambio, vino a servirnos. Tenía derecho a vivir en paz y seguridad, pero voluntariamente entregó su vida por nuestros pecados. Incluso accedió a soportar la tortura penosa de la cruz. Amó, cooperó y estuvo dispuesto a hacer la voluntad de su Padre en vez de la suya.

En vistas de este testimonio increíble, la Biblia nos instruye con una frase que resume todo: «Haya, pues, en Vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús» (Filipenses 2:5): la actitud de la disposición, la flexibilidad y la sumisión humilde. Significa entregar por el bien de los demás lo que tienes derecho a reclamar para ti mismo.

Lo único que se necesita para que sus peleas actuales continúen es que permanezcan atrincherados e inflexibles; pero cuando uno de ustedes dice: “Estoy dispuesto a hacer las cosas a tu manera en esto”, la discusión se termina de inmediato. Y aunque llevarlo a cabo quizá te cueste algo de orgullo e incomodidad, has hecho una inversión amorosa y duradera en tu matrimonio.

Bueno, pero quedaré como un tonto. Perderé la batalla. Perderé el control. Ya has quedado como un tonto al ser cabeza dura y negarte a escuchar. Ya perdiste la batalla dándole más importancia al problema que a tu matrimonio y a la valía de tu cónyuge. Quizá ya hayas perdido el control emocional diciéndole cosas hirientes que afectan el plano personal.

La manera sabia y amorosa de actuar es comenzar por abordar los desacuerdos con la disposición de no insistir en que las cosas se hagan siempre a tu manera. No quiere decir que tu cónyuge siempre tenga la razón o sea el que más sabe del tema, sino que eliges considerar seriamente su preferencia como una forma de valorarlo.


El mejor consejo del amor viene de la Biblia, que dice: “La sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacifica, amable, benigna” (Santiago 3:17 RVR199S). En lugar de tratar a tu cónyuge como a un enemigo o como alguien de quien protegerse, comienza tratándolo como a tu amigo más íntimo y honrado. Dale valor a sus palabras.

No, no siempre estarán de acuerdo. No tienen por qué ser un calco el uno del otro. Si lo fueran, uno de los dos sería innecesario. Dos personas que siempre comparten las mismas opiniones y perspectivas carecen de equilibrio y de sazón que enriquecen la relación. En cambio, las diferencias entre ustedes están para que se escuchen y aprendan el uno del otro.

¿Estás dispuesto a ser flexible para demostrarle amor a tu cónyuge? ¿O no quieres ceder debido al orgullo? Si a la larga eso no importa (en especial, en la eternidad), entonces deja de lado tus derechos y decide honrar a la persona que amas. Será bueno tanto para ti, como para tu matrimonio.

El desafío de Hoy:

Muestra amor al decidir de buen grado ceder en un área de desacuerdo entre tú y tu cónyuge. Dile que pondrás primero sus preferencias.

Escribe en tu libreta-diario:

¿Qué cuestión elegiste? ¿Qué tuviste que entregar al ceder? ¿Cómo te ayudará esto en el futuro?



Si es posible, en cuanto de vosotros dependa, estad en paz con todos los hombres. (Romanos 12:18)


♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

Cómo saber si estás con la pareja adecuada

como saber si estás con la pareja adecuada
Durante un seminario, una mujer preguntó: "¿Cómo puedo saber si estoy con la persona adecuada?"
El conferencista entonces se dio cuenta de que había un hombre corpulento sentado a su lado por lo que dijo: "Depende. ¿Es tu pareja?" Con toda seriedad, ella respondió "¿Cómo lo sabes?" Voy a responder a esta pregunta porque las posibilidades son buenas de que está pasando en su mente respondió el conferenciante.

Aquí está la respuesta.

Cada relación tiene un ciclo. Al principio, caes perdidamente enamorada. Te anticipas a sus llamadas, quieren estar en contacto, y se gustan sus costumbres. Enamorarse no fue difícil. De hecho, fue una experiencia completamente natural y espontánea. No tuviste que hacer nada. Es por eso que se llama "perdidamente enamorados".

Enamorarse es una experiencia pasiva y espontánea. Pero después de unos meses o años de estar juntos, la euforia del amor se desvanece. Es un ciclo natural de todas las relaciones.

Poco a poco, las llamadas telefónicas se convierten en una molestia (si es que las hay), el contacto no es siempre bienvenido (si es que lo hay), y las costumbres de su cónyuge, en vez de sentir lindo, te vuelven loc@. Los síntomas de esta etapa varía con cada relación, usted notará una gran diferencia entre la etapa inicial cuando estaban enamorados y una fase mucho más aburrida o con actitudes de enojo incluso.

En este punto, usted y/o su pareja pueden estarse preguntando, "¿Estoy con la persona correcta?" Y al reflexionar sobre la euforia del amor que una vez tuvieron, pudieran empezar a desear esta experiencia con alguien más. Aquí es cuando las relaciones truenan.

La clave para tener éxito en una relación no es encontrar a la persona adecuada, sino aprender a amar a la persona encontrada.

La gente culpa a su pareja por su infelicidad y busca fuera lo que le hace falta. Las atenciones extra maritales vienen en todas las formas y tamaños.

La infidelidad es lo más común.
Pero a veces la gente se envuelve en el trabajo, en un pasatiempo, en una amistad, televisión en exceso, o sustancias de abuso. Pero la respuesta a este dilema no está fuera de su relación. Se encuentra dentro de él.


No estoy diciendo que no se podría enamorar de alguien más. Si podrías y temporalmente se sentiría mejor. Pero estaríamos en la misma situación unos años más tarde.

Debido a que (escucha con atención a esto):

La clave para tener éxito en la relación no es encontrar a la persona adecuada, sino aprender a amar a la persona que se encontró.

MANTENER el amor no es una experiencia pasiva o espontánea. Usted tiene que trabajar en ello día tras día. Se necesita tiempo, esfuerzo y energía. Y lo más importante, exige SABIDURÍA. Usted tiene que saber Qué hacer para que funcione. No nos equivoquemos al respecto.

El amor no es un misterio. Hay cosas que usted puede hacer (con o sin su pareja), Así como hay leyes físicas del universo (como la gravedad), también hay leyes para las relaciones. Si usted sabe cómo aplicar estas leyes, los resultados son predecibles.

El amor es por lo tanto una "decisión". No es sólo un sentimiento.

Recuerda esto siempre: El destino determina quién entra en tu vida. Depende de ti quien quieres que camine a tu lado, a quien permites que se quede, y a quien quieres dejar ir!


♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

lunes, 1 de septiembre de 2014

El amor valora - Día 11 de El Desafío del amor


Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. Efesios 5:28

Considera estas dos situaciones.

Un hombre posee un auto viejo que comienza a tener problemas serios, así que lo lleva al mecánico. Luego de una evaluación, le dicen que necesitará una puesta a punto completa, lo cual es demasiado para su presupuesto limitado. Debido a las costosas reparaciones, el hombre decide deshacerse del auto y gastar su dinero en un nuevo vehículo. Parece razonable, ¿no es así?

Otro hombre, un ingeniero, tiene un accidente y una máquina le aplasta la mano. Corre al hospital, le sacan una radiografía y descubre que se le han roto varios huesos. Aunque se siente frustrado y dolorido, usa de buena gana sus ahorros para que lo traten, le coloquen un yeso y luego, con esmero cuida la mano durante los meses siguientes hasta que se restaura. Es probable que esto también te parezca razonable.

El problema en nuestra cultura es que al matrimonio a menudo se lo trata como en la primera situación. Cuando hay problemas de relación, te animan a cambiar a tu cónyuge por un “modelo más nuevo”. Sin embargo, los que tienen esta visión no comprenden el lazo importante que existe entre el esposo y la esposa.
La verdad es que el matrimonio se parece más a la segunda situación. Forman parte el uno del otro. Si te lastimaras la mano, nunca te la cortarías, sino que pagarías todo lo que estuviera a tu alcance para obtener el mejor tratamiento médico posible porque tu mano es invaluable para ti. Es parte de ti.

Tu pareja también. El matrimonio es un misterio hermoso creado por Dios, en el que se unen dos vidas en una. No sólo sucede a nivel físico sino también a nivel espiritual y emocional. Comienzan compartiendo la misma casa, la misma cama y el mismo apellido. Su identidad como individuos se une. Cuando tu cónyuge atraviesa una tragedia, los dos la sienten. Cuando tienes éxito en tu trabajo, los dos se alegran; pero en algún momento del camino, te desilusionas y se instala la realidad aleccionadora de que te casaste con una persona imperfecta.

Sin embargo, tu cónyuge sigue formando parte de ti y esto no cambia. Efesios 5:28-29 dice: “Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida”.

Este versículo les habla a los esposos, pero fíjate cómo se describe a cada miembro. Se considera a los dos como la misma carne. Debes tratar a tu cónyuge con el mismo cuidado y amor con el que te tratas a ti mismo. Cuando le demuestras amor a tu cónyuge, también te demuestras amor a ti mismo.

Sin embargo, esta moneda tiene dos caras. Cuando maltratas a tu pareja, también te maltratas a ti mismo. Piénsalo. Ahora, sus vidas están entretejidas. Tu cónyuge no puede experimentar alegría o dolor, bendición o maldición sin que también te afecte. Así que cuando atacas a tu pareja, es como atacar a tu propio cuerpo.

Es hora de permitir que el amor cambie tu forma de pensar. Es hora de entender que tu cónyuge forma parte de ti de la misma manera que tu mano, tu ojo o tu corazón. Tu esposa también necesita que la amen y la valoren. Y si hay algo que le cause dolor o frustración, deberías preocuparte por estas cosas con el mismo amor y cuidado con el que tratarías una herida del cuerpo. Si tu esposo tiene alguna herida, deberías considerarte un instrumento que ayude a traer sanidad a su vida.

Con esta perspectiva, reflexiona en cómo tratas el cuerpo físico de tu cónyuge. ¿Lo valoras como el tuyo? ¿Lo tratas con respeto y ternura? ,¿Te deleitas en tu cónyuge tal cual es? ¿O acaso lo haces sentir tonto y avergonzado? De la misma manera en la que atesoras tus ojos, tus manos y tus pies, deberías atesorar a tu cónyuge como un regalo invalorable.

No dejes que la cultura que te rodea determine el valor de tu matrimonio. Compararlo con algo que puede descartarse o reemplazarse es deshonrar el propósito de Dios para el matrimonio. Sería como amputarse un miembro. En cambio, debería ser una imagen de amor entre dos personas imperfectas que eligen amarse mutuamente sin importar lo que suceda.

Cada vez que un hombre mira a su esposa a los ojos, debería recordar que el que ama a su esposa se ama a sí mismo. Y la mujer debería recordar que cuando ama a su esposo, también se da amor y honra a sí misma.

Cuando miras a tu cónyuge, lo que ves es parte de ti. Así que trátalo bien. Habla bien de él. Aprecia y valora al amor de tu vida.

El desafío de Hoy:

¿Qué necesidad de tu cónyuge podrías satisfacer hoy? ¿Puedes hacer un recado? ¿Quizá darle un masaje en la espalda o en los pies? ¿Podrías ayudar con las tareas de la casa? Elige un gesto que diga: «Te Valoro» y hazlo con una sonrisa.

Escribe en tu libreta-diario:

¿Qué elegiste para demostrar que valoras a tu pareja? ¿Qué aprendiste de esta experiencia?



Y dirigiéndose a él, Jesús le dijo: ¿Qué deseas que haga por ti? (Marcos 10:51)




♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

jueves, 28 de agosto de 2014

El amor es incondicional - Día 10 de El desafío del amor



Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8

Si alguien te preguntara: “¿Por qué amas a tu esposa?” o “¿Por qué amas a tu esposo?”, ¿qué dirías?

La mayoría de los hombres mencionarían la belleza de su esposa, su sentido del humor, su bondad, su fortaleza interna. Quizá, hablarían de su capacidad para cocinar, su don para decorar o de lo buena madre que es.

Probablemente, las mujeres dirían algo sobre lo atractivo que es su esposo o sobre su personalidad. Lo elogiarían por su firmeza y por su carácter estable. Dirían que lo aman porque siempre está allí cuando lo necesitan. Es generoso. Es servicial.

¿Pero qué sucedería si con el correr de los años, tu cónyuge dejara de ser todas estas cosas? ¿Seguirías amándolo? En función de lo que contestaste antes, la única respuesta lógica sería “no”. Si todas las razones por las que amas a tu cónyuge tienen que ver con sus cualidades (y luego esas mismas cualidades desaparecen de repente o con el tiempo) el fundamento de tu amor se esfuma.

El amor sólo puede durar toda la vida si es incondicional. La verdad es la siguiente: al amor no lo define la persona amada sino la que decide amar.

La Biblia se refiere a esta clase de amor con el uso de la palabra griega ágape. Es distinto de las otras clases de amor: fileos (la amistad) y eros (el amor sexual). Por supuesto, tanto la amistad como el sexo ocupan un lugar importante en el matrimonio y forman una parte esencial del hogar que construyen juntos como esposo y esposa. No obstante, si tu matrimonio depende por completo de tener intereses en común o de disfrutar de una vida sexual saludable, los cimientos de tu relación son inestables.

El fileos y el eros son más receptivos por naturaleza y pueden fluctuar según los sentimientos. Por otro lado, el amor ágape es desinteresado e incondicional. Así que a menos que esta clase de amor constituya el cimiento de tu matrimonio, el desgaste del tiempo lo destruirá. El amorágape es un amor que se manifiesta “en la salud y la enfermedad”, “en la prosperidad y en la adversidad”, en buenos y malos momentos. Es la única clase de amor verdadero.
Esto se debe a que es la clase de amor que Dios tiene. No nos ama porque lo merezcamos sino porque Él es amoroso. La Biblia dice: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10). Si Él quisiera que probáramos ser dignos de su amor, fracasaríamos de manera lamentable. Sin embargo, el amor de Dios es una elección que toma por su cuenta. Es algo que recibimos de su parte y que luego transmitimos a los demás. “Nosotros amamos, porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).

Si un hombre le dice a su esposa: “Ya no estoy enamorado de ti”, lo que en realidad está diciendo es: “Para empezar, nunca te amé en forma incondicional”. Su amor se apoyaba en sentimientos o circunstancias en lugar del compromiso. Es el resultado de edificar un matrimonio sobre el amor fileos o eros. Los cimientos deben ser más profundos que una simple amistad o la atracción sexual. El amor incondicional, el amor ágape, no oscilará con el tiempo ni las circunstancias.

Sin embargo, no quiere decir que el amor que haya comenzado por razones erróneas no pueda ser restaurado y redimido. Es más, cuando reconstruyes tu matrimonio Con el ágape como fundamento, los aspectos de amistad y romance de tu amor se vuelven aún más atractivos que nunca. Cuando el disfrute mutuo como mejores amigos y amantes tiene su fundamento en un compromiso inquebrantable, experimentas una intimidad que no puede lograrse de ninguna otra manera.

No obstante, a menos que le permitas a Dios que comience a cultivar este tipo de amor dentro de ti, lucharás y no lograrás alcanzar esta clase de matrimonio. El amor que “todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Corintios 13:7) no surge en nuestro interior. Sólo puede venir de Dios.

Las Escrituras dicen que “ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38-39). Es la clase de amor que Dios tiene. Y por fortuna (si quieres) puede transformarse en tu clase de amor; pero primero, debes recibirlo y transmitirlo.

Y cuando tu cónyuge comience a vivir cómodamente bajo su sombra, no debes sorprenderte si amarlo te resulta más fácil que antes. Ya no dirás: “Te amo porque...” Ahora, dirás: “Te amo y punto”.

El desafío de Hoy:

Haz algo fuera de lo común por tu cónyuge: algo que pruebe (tanto a ti como a él) que tu amor tiene su fundamento en tu decisión y en nada más. Lava su automóvil. Limpia la cocina. Compra su postre favorito. Dobla la ropa lavada. Demuéstrale amor por la pura satisfacción de ser su compañero en el matrimonio.

Escribe en tu libreta-diario:

En el pasado, ¿tu amor ha estado basado en los atributos y en la conducta de tu cónyuge o en tu compromiso? ¿Cómo puedes seguir demostrando amor cuando no es recíproco como esperabas?

Al que confía en el Señor, la misericordia lo rodeará. (Salmo 32:10)

♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

miércoles, 27 de agosto de 2014

El amor causa una buena impresión - Día 9 de El Desafío del amor

El amor causa una buena impresion
Saludaos unos a otros con un beso de amor. 1 Pedro 5:14
Hasta ahora, has tratado muchos temas importantes en esta travesía. Aprender a demostrar aspectos del amor como la paciencia, la bondad y el aliento no siempre es fácil pero sin duda es fundamental para una relación saludable. Así que quizá parezca intrascendente hablar sobre la manera en que saludas a tu cónyuge todos los días, pero esta pequeña cuestión tiene una importancia sorprendente.

La manera en que una pareja se saluda dice mucho de su relación. Se puede ver en la expresión, el semblante y en la manera en que se hablan. El contacto físico lo hace aún más evidente. ¿Pero cuánta importancia deberías darle a un saludo?

La Biblia tiene para decir sobre los saludos más de lo que quizá supongas. El apóstol Pablo se tomó tiempo para alentar a sus lectores a saludarse con calidez cuando se encontraran.

Es más, cerca del final de su carta a los romanos, les pidió a los creyentes que saludaran de su parte a 27 de sus amigos y seres queridos. Incluso se tomó el tiempo
para enumerarlos por su nombre.

Sin embargo, no se trata solo de tus amigos. Jesús observó en el Sermón del Monte que aun los paganos les hablan con amabilidad a las personas que quieren. Eso es sencillo para cualquiera. Sin embargo, Jesús fue más allá y dijo que para ser piadoso, también había que ser lo suficientemente humilde y misericordioso como para tratar con bondad a los enemigos.

Esto plantea una pregunta interesante. ¿Cómo saludas a tus amigos, a tus compañeros de trabajo y a tus vecinos? ¿Y a tus conocidos y a los que encuentras en público?

Quizá te encuentras con alguien que no te agrada demasiado, pero lo saludas por cortesía. Así que si eres tan agradable y educado con las demás personas, ¿no se merece tu cónyuge lo mismo? ¿Diez veces más?

Es probable que no pienses en esto muy a menudo: en lo primero que le dices a tu pareja al despertar por la mañana, en la expresión de tu rostro cuando entras al auto, en la energía de tu voz cuando hablas por teléfono; pero aquí tienes otra cuestión que probablemente no te detengas a considerar: lo distinto que sería el día de tu cónyuge si expresaras con todo tu ser lo feliz que estás de verlo.

Cuando alguien comunica que está feliz de verte, aumenta tu autoestima. Te sientes importante y valorado porque un buen saludo crea un marco para una interacción positiva y saludable.

Al igual que el amor, te impulsa a seguir adelante. Recuerda la historia del hijo pródigo que contó Jesús. Este joven rebelde exigió el dinero de su herencia y lo malgastó en un estilo de vida insensato; pero pronto, sus malas decisiones lo alcanzaron y llegó a comer las sobras de una pocilga. Humillado y avergonzado, ensayó sus disculpas e intentó pensar en la mejor manera de volver a su casa y enfrentar a su padre. Sin embargo, no lo recibieron como esperaba. “y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó” (Lucas 15:20).

De todas las posibles situaciones que este joven había imaginado, es probable que esta haya sido la última que esperaba. ¿Cómo crees que se sintió al recibir el abrazo de su padre y escuchar su tono agradecido? Sin duda, se sintió amado y apreciado una vez más. ¿Cuál crees que fue el resultado en la relación entre ellos?

¿Qué clase de saludos harían que tu pareja se sintiera de esa manera? ¿Cómo podrías despertar sus distintos sentidos con una simple palabra, un toque o un tono de voz? Un saludo amoroso puede bendecir a tu cónyuge por medio de lo que ve, escucha y siente.

Piensa en las oportunidades que tienen de saludarse regularmente. Cuando llegas a casa. Cuando se encuentran a almorzar. Cuando se dan las buenas noches. Cuando hablan por teléfono.

No es necesario que seas siempre audaz y espectacular; pero añadir calidez y entusiasmo al trato te da la oportunidad de tocar el corazón de tu pareja de maneras sutiles y tácitas.

Piensa en tu forma de saludar. ¿La usas bien? ¿Tu cónyuge se siente valorado y apreciado? ¿Se siente amado? Aun si no se están llevando muy bien, puedes disminuir la tensión y otorgarle valor por tu modo en que lo saludas.

Recuerda, el amor es una decisión. Así que decide cambiar tu forma de saludar. Elige amar.

El desafío de Hoy:

Piensa una manera específica en la que te gustarla saludar hoy a tu cónyuge. Hazlo con una sonrisa y con entusiasmo.

Luego, decide cambiar tu forma de saludar para reflejar tu amor por él (ella).

Escribe en tu libreta-diario:

¿Cuándo y en dónde elegiste llevar a cabo tu saludo especial? ¿Cómo cambiarás tu forma de saludar de ahora en adelante?

Pues he llegado a tener mucho gozo y consuelo en tu amor. (Filemón 7)





♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

martes, 26 de agosto de 2014

Eres capaz de esperar?

Su matrimonio se ha desbaratado. Su esposo quiere el divorcio o ha encontrado a otra persona. Usted ha clamado al Señor y El dice que El restaurará y reconstruirá su matrimonio, dándole una promesa, pero usted tiene que ser paciente.

"Qué? Que yo espere?"... Sí, sea paciente. Mi pregunta es: esperará usted?. Usted quiere su matrimonio restaurado hasta que yo le diga que usted tiene que esperar el tiempo del Señor. En la pelicula A Prueba De Fuego hay una canción, que canta John Waller llamada “Mientras espero”, el escribió esta canción mientras estaba esperando la respuesta a una oración que le hizo al Señor. Le recuerdo que mientras usted está esperando por la restauración de su matrimonio hay muchas personas que están esperando también por respuestas a cosas muy importantes en su vida, como trabajo, un mejor sitio para vivir, un bebé, la sanación de una enfermedad o que un hijo o hija regrese a casa y deje su rebeldía y ls drogas o dejen esa vida descarriada. Todos debemos esperar por el tiempo del Señor en nuestras vidas.

Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor; por la mañana te presento mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta. Salmo 5-3

No se queje o murmure como los israelitas hicieron a Moisés y a Dios. Recuerde, en el Antiguo Testamento Dios se puso muy enojado con el pueblo ingrato y en su dureza de corazón. Recuerde el significado de la palabra paciencia para que pueda recibir la promesa, para usted, su matrimonio y su famillia. Si paga esperar por el tiempo del Señor.

Yo, Señor, espero en ti; tú, Señor y Dios mío, serás quien responda.Salmo 38:15

Necesita aprender a confiar en el Señor, crecer espiritualmente y dejarle a El que le dirija en su vida paso por paso. Usted se verá premiada y usted podrá soportar la espera con gozo. Desarrollará paciencia teniendo un corazón bueno, a través de las penalidades y los sufrimientos, mientras se le prueba la fé y no perdiendo la esperanza en el Señor. Espere con paciencia por su tiempo.

Guarda silencio ante el Señor, espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados. Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal.

los que esperan en el Señor heredarán la tierra. Pero tú, espera en el Señor, y vive según su voluntad, que él te exaltará para que heredes la tierra. Cuando los malvados sean destruidos, tu lo verás con tus propios ojos. Salmo 37:7-9, 34

Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca y me plantó en terreno firme. Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Al ver esto, muchos tuvieron miedo y pusieron su confianza en el Señor. Dichoso el que pone su confianza en el Señor y no recurre a los idólatras ni a los que adoran dioses falsos. Salmo 40:1-4

Cuando leemos a través de la Biblia vemos como la gente tenía que esperar pacientemente por los milagros, las visiones y las promesas. Esperar pacientemente es desarrollar su carácter cristiano y va siendo un ejemplo a otros mientras esprea. Esperemos, siempre alabando al Señor y no quejándonos, confiando y perseverando, nunca desesperando o tratando de rendirnos. Usted será bendecido con un matrimonio restaurado para toda la vida si es paciente, esperando por el Señor que rompa las cadenas y las ataduras y abriéndole los ojos y los oidos espirituales a su esposo o hijos en cualquier momento. Recogeremos de lo que sembramos, por lo tanto, esperemos nuestra promesa de restauración.
Por tanto, hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia guarda las temporadas de lluvia. Así también ustedes, manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya se cerca. No se quejen unos de otros, hermanos, para que no sean juzgados. ¡El juez ya está a la puerta! Hermanos, tomen como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas que hablaron en el nombre del Señor. En verdad, consideramos dichosos a los que perseveraron. Ustedes han oído hablar de la perseverancia de Job y han visto lo que al final le dio el Señor. Es que el Señor es muy compasivo y misericordioso. Santiago 5:7-11

Fuente : Charlyne Steikanmp
♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

lunes, 25 de agosto de 2014

Oración por tu matrimonio

Oración por tu matrimonio

Amado Padre,
quiero agradecerte por mi matrimonio, por mi cónyuge, por la familia que me has regalado. Eres bueno y tu amor por nosotros no tiene límites, por eso acudo a ti en este momento de dificultad, sabiendo que eres un Padre amoroso y hacedor de milagros.
Mira mi matrimonio que está pasando por este tiempo de crisis, en el cual nada parece estar bien. Estamos sin fuerzas, desanimados y nos tratamos muy mal el uno al otro. Si bien recordamos el pacto que hicimos al casarnos, en estos tiempos difíciles dudamos de haber tomado una buena decisión en aquel momento y solamente queremos que termine este sufrir.
Creo en Ti, que todo lo puedes, por eso te ruego que obres milagros en nuestra relación. Trae perdón y reconciliación, para que podamos acercarnos sin enojo ni rencor. Ayúdanos a conversar y escucharnos para poder encontrar un punto de restauración.

Que tengamos los frutos del Espíritu para tratarnos mutuamente y nos veamos como Tú nos ves.
Que dejemos de lado los reclamos y las palabras hirientes.
Que pongamos el bienestar común primero en lugar de nuestras propias intenciones egoístas.
Que estemos dispuestos a comenzar de nuevo, a pesar de lo difícil de lo vivido.
Mira nuestros hijos, que están sufriendo por nuestro malestar, y acarrean las consecuencias de nuestros errores. Sana sus corazones, y ayúdalos a estar fortalecidos en ti. Protégelos para que nada los afecte y puedan refugiarse en tus brazos durante el proceso.
Te pido especialmente, Señor, que cambies mi corazón, que me ayudes a dejar de lado todas las ideas que tenía acerca del matrimonio, y todos los "modelos matrimoniales" que intento seguir, dándome una nueva percepción y un nuevo conocimiento de cuál es tu voluntad para nuestro matrimonio.
Perdóname todo lo que he pensado, lo que dije, lo que intenté hacer, y sáname de toda mi maldad. Reconozco que no soy competente por mi misma, sino que todo lo bueno que pueda hacer proviene de Ti. Crea un nuevo corazón en mi y en mi cónyuge, y habita Tú primero entre nosotros.
En el nombre de Jesús.
Amén

♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

El amor no es celoso - Día 8 de El Desafío del amor

El amor no es celoso
Fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Sol, los celos; sus destellos, destellos de fuego. Cantar de los Cantares 8:6

Los celos son uno de los impulsos más fuertes que el hombre conoce. La raíz de “celos” proviene del latín zélus, que significa “arder con un fuego intenso”. Las Escrituras dicen con claridad: “Cruel es el furor e inundación la ira; pero ¿quién se mantendrá ante los celos?” (Proverbios 27:4).

De hecho, existen dos formas: los celos legítimos, que tienen su fundamento en el amor, y los celos ilegítimos, que tienen su fundamento en la envidia. Los celos legítimos se despiertan cuando alguien a quien amas y que te pertenece aleja su corazón y te reemplaza con otra persona. Si una esposa tiene una aventura amorosa y se entrega a otra persona, su esposo puede tener un enojo celoso justificado debido a su amor por ella. Anhela volver a tener lo que le pertenece por derecho.

La Biblia dice que Dios tiene esta clase de celo justo por su pueblo. No es que tenga envidia de nosotros y que quiera lo que tenemos (porque ya es el dueño de todo). Élnos anhela profundamente y desea ser nuestro primer amor. No quiere que dejemos que nada sea más importante que Él en nuestro corazón. La Biblia nos advierte que no adoremos a nada más que a Él porque “el Señor vuestro Dios es fuego consumidor, un Dios celoso” (Deuteronomio 4: 24).


Ahora bien, nos concentraremos en la clase ilegítima de celos que se opone al amor: la que se arraiga en el egoísmo. Se trata de estar celoso de alguien, estar motivado por la envidia.

¿Te cuesta no tener celos de los demás? Tu amiga es más popular así que sientes odio hacia ella. Tu compañero de trabajo obtiene el ascenso, y no puedes dormir esa noche. Quizá no haya hecho nada malo, pero te amargas debido a su éxito. Se dice que a las personas no les molesta que tengas éxito, mientras que no sea mayor que el de ellas.

Los celos son una lucha común. Se disparan cuando otra persona te eclipsa y obtiene algo que tú quieres. Esto puede ser sumamente doloroso, según tu nivel de egoísmo. En lugar de felicitar a la otra persona, estás que echas chispas y piensas mal de ella. Si no tienes cuidado, los celos se meten como una víbora en tu corazón y atacan tus motivaciones y relaciones. Pueden envenenarte y evitar que tengas la vida de amor que Dios diseñó para ti.

Si no disipas tu enojo aprendiendo a amar a los demás quizá, con el tiempo, comiences a conspirar contra ellos. La Biblia dice que la envidia lleva a las peleas, a las riñas y a toda cosa mala (Santiago 3:16,4:1-2).

En las Escrituras, podemos observar una sucesión de celos violentos. Provocaron el primer asesinato cuando Caín despreció la aprobación de Dios a la ofrenda de su hermano. Sara despidió a su sierva Agar porque podía tener hijos y ella no. Los hermanos de José se dieron cuenta de que era el preferido de su padre, así que lo arrojaron a un pozo y lo vendieron como esclavo. Jesús era más amoroso, poderoso y popular que los sumos sacerdotes así que, por envidia, tramaron traicionarlo y crucificarlo.

En general, los extraños no te producen celos. Más que nada, te sientes tentado a tener celos de los que están en el mismo ámbito que tú. Trabajan en tu oficina, están en tu equipo, se mueven en tu círculo... o viven en tu casa. Sí, si no tienes cuidado, los celos también pueden infectar tu matrimonio.

Cuando te casaste, se te asignó la tarea de transformarte en el mayor animador de tu cónyuge y en el capitán de su club de admiradores. Los dos se transformaron en uno y tienen que participar del placer del otro. No obstante, si reinan los celos cualquier cosa buena que le suceda a solo uno de ustedes puede ser un catalizador de envidia en lugar de felicitaciones.

Quizá él disfrute de jugar al golf durante el fin de semana mientras que ella se queda en casa limpiando. Le cuenta a su esposa que disparó las bolas con mucha precisión y ella tiene ganas de dispararle a él.

O quizá, a ella la invitan constantemente a salir con amigas mientras que el esposo se queda en casa con el perro. Si no tiene cuidado, él puede tener celos de la popularidad de su esposa.

Como el amor no es egoísta y coloca a los demás en primer lugar, no deja que entren los celos. El amor te lleva a celebrar los éxitos de tu cónyuge en lugar de sentirte contrariado por ellos. A un esposo amoroso no le molesta que su esposa sea mejor en algo, que se divierta más o que reciba más elogios. Percibe que lo completa, no que compite con él.

Cuando él recibe elogios, le agradece a su esposa en forma pública por su apoyo al ayudarlo a obtener su propio éxito. Se niega a alardear de manera que su esposa no se ofenda. Una esposa amorosa será la primera en alentar a su esposo cuando tenga éxito. No compara su propia debilidad con los puntos fuertes de él. Celebra en lugar de tener lástima de sí misma.

Es hora de dejar que el amor, la humildad y la gratitud destruyan todo celo que surja en tu corazón. Es hora de permitir que los logros de tu pareja los unan y les den mayores oportunidades para demostrar el amor genuino.

El desafío de Hoy:

Decide transformarte en el mayor admirador de tu cónyuge y rechazar cualquier pensamiento de celos. Como ayuda para que tu corazón se incline a tu cónyuge y puedas concentrarte en sus logros, toma la lista de atributos negativos que hiciste ayer y quémala con discreción.

Luego, dile a tu cónyuge cuánto te alegra algo que haya logrado hace poco.

Escribe en tu libreta-diario

¿Te resultó muy difícil destruir la lista? ¿Qué experiencias positivas puedes celebrar de la vida de tu cónyuge? ¿Cómo puedes alentarlo para que tenga éxito en el futuro?





Gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran. (Romanos 12:15)

♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

domingo, 24 de agosto de 2014

7 Anhelos de todo esposo temeroso de Dios


7 anhelos de todo esposo temeroso de Dios
Esposas, no pueden dejar de leer este mensaje!
  1. Perdona y olvida el pasado. El fundamento para iniciar la restauración de cualquier matrimonio comienza con el perdón genuino. Mateo 6:12 “Perdónanos, como nosotros también hemos perdonado.”
  2. El esposo desea respeto y admiración. Ellos anhelan ser motivados a cumplir cada responsabilidad que tienen con su hogar a través de las palabras y actitudes de la esposa. Tu debes ser su admiradora numero 1. Efesios 5:22 “Que las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor.
  3. Asegúrate que tu hogar sea un lugar donde tu esposo nunca quiera salir de ahí, ni por un momento. Génesis 24:67 “Isaac hizo entrar a Rebeca en la tienda que había sido de Sara, su madre. Tomó a Rebeca por esposa y con su amor se consoló de la muerte de su madre.”
  4. El esposo desea una esposa honesta, sincera. Se que Dios te dará la sabiduría para poder comunicar lo que hay en tu corazón. Proverbios 14:1 “La mujer sabia edifica su casa.”
  5. El esposo desea una mujer que se cuide en todas las áreas de su vida. Ester 2:12-17 “A cada una de las doncellas le tocaba su turno para presentarse ante el rey Asuero. Esto era después de haberse sometido a un embellecimiento de doce meses, según era la costumbre para ellas: seis meses eran tratadas con aceite de mirra, y otros seis meses con perfumes y cosméticos femeninos. Sólo entonces, y después de pedir todo lo necesario para presentarse debidamente ataviada, podía la doncella salir de la casa de las mujeres al palacio real para presentarse ante el rey. Ester fue llevada a la casa real en el mes décimo, que es el mes de Tebet. Era el año séptimo del reinado de Asuero cuando ella se presentó ante él. Ester se ganó el favor y la benevolencia del rey por encima de las otras doncellas, y éste amó a Ester más que a todas ellas, así que puso en su cabeza la corona real y la proclamó reina en lugar de Vasti.”
  6. Todo esposo desea una esposa con la que pueda divertirse libremente. Cantares 6:3 “yo soy de mi amado, y mi amado es mío.”
  7. Un hombre desea una ayuda idónea. Génesis 2:18 “No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él.”
♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
Leer más→

viernes, 22 de agosto de 2014

7 anhelos de una esposa temerosa de Dios

7 anhelos de una esposa temerosa de Dios


¡Todo esposo tiene que leer esto, les ayudara en su matrimonio.!

Nuestra felicidad va muy ligada a lo que vivimos en nuestro hogar, por esta razón tenemos que esforzarnos a lograr disfrutar la plenitud del matrimonio.

¿Que desea una esposa de parte de su esposo?
  • La esposa quiere un esposo que la ame por completo! Efesios 5:25 “Esposos amen a sus esposas, así como Cristo amo a la iglesia y se entrego por ella.”
  • La esposa quiere un hombre que sea sacerdote en el hogar! Un hombre espiritual. 1 Pedro 2:9 “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel
    que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.”
  • La esposa anhela un hombre digno de toda su confianza! Proverbios 20:6-7 “Hay muchos que afirman ser leales, pero nadie encuentra gente confiable 7 Dios bendice a los hijos del hombre honrado, cuando ellos siguen su ejemplo.”
  • La esposa desea un esposo que es emprendedor y de iniciativa! Efesios 5:23 “Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza de su iglesia, y también su Salvador. Cristo es la cabeza, y la iglesia es el cuerpo.”
  • La esposa desea un hombre de familia, que se involucra en la educación de los hijos! Proverbios 22:6 “Educa a tu hijo desde niño, y aun cuando llegue a viejo seguirá tus enseñanzas.”
  • La esposa quiere un esposo proveedor para su familia! 1 Timoteo 5:8 “El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.”
  • La esposa anhela un esposo con el que se pueda comunicar y ante todo es muy divertido! Proverbios 17:22 “No hay mejor medicina que tener pensamientos alegres. Cuando se pierde el ánimo, todo el cuerpo se enferma.”
  • Johana Castellanos
    ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
    Leer más→

    jueves, 21 de agosto de 2014

    El amor no se irrita - Día 6 de El Desafío del amor


    El amor no se irrita
    Mejor es el lento para la ira que el poderoso y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad. Proverbios 16:32

    El amor es tardo para ofenderse y rápido para perdonar. ¿Con cuánta facilidad te irritas y te ofendes? Algunas personas tienen el siguiente lema: “Nunca dejes pasar una oportunidad para enojarte con tu cónyuge”. Cuando algo va mal, aprovechan la situación con rapidez y expresan lo heridos o frustrados que se encuentran. Sin embargo, esta reacción es opuesta al amor.

    Ser irritable significa “estar cerca de la punta de un cuchillo”. Es fácil pincharse. Las personas que son irritables están listas para reaccionar en forma exagerada.

    Cuando se encuentra bajo presión, el amor no se pone agrio. Los problemas menores no producen grandes reacciones. El amor no se enoja ni se siente herido a menos que haya una razón legítima y justa a los ojos de Dios. Un esposo amoroso permanecerá tranquilo y paciente, demostrará misericordia y controlará su carácter. Una esposa amorosa no es demasiado sensible ni malhumorada

    sino que ejerce el dominio propio en el ámbito emocional. Elige ser la flor entre las espinas y responder bien en situaciones difíciles.

    Si caminas bajo la influencia del amor, serás una fuente de gozo en lugar de molestia. Hazte esta pregunta: ¿Soy una brisa tranquilizadora o una tormenta inminente?

    ¿Por qué las personas se vuelven irritables? Hay al menos dos razones clave que contribuyen:

    El estrés. El estrés te agobia, agota tu energía, debilita tu salud y te invita a estar de mal humor. Puede producirse por causas relacionales: las discusiones, la división y la amargura. Hay causas por exceso: trabajar demasiado, exagerar y gastar demasiado. Además hay deficiencias: no obtener suficiente descanso, nutrición o ejercicio. A menudo nosotros mismos nos clavamos estos puñales y nos predisponen a estar irritables.

    La vida es un maratón, no una carrera corta. Debes equilibrar, priorizar y controlarte. Muy a menudo, echamos la precaución por la borda y avanzamos a toda velocidad, según nos parece bien en el momento. Al poco tiempo, estamos jadeando, tensos y a punto de estallar. La presión creciente puede desgastar nuestra paciencia y nuestra relación.

    La Biblia puede ayudarte a evitar el estrés poco saludable. Te enseña a dejar que el amor guíe rus relaciones para que no tengas discusiones innecesarias (Colosenses 3:12-14). Te enseña a orar en medio de la ansiedad en lugar de resolver las cosas a tu manera (Filipenses 4:6-7). Te enseña a delegar cuando estás agotado (Éxodo 18:17-23). Te enseña a evitar los abusos (Proverbios 25'16).

    Además, te exhorta a que tomes un día sabático de reposo todas las semanas para adorar y descansar. Esto tiene la ventaja de darte tiempo para recargarte, volver a concentrarte y le añade un respiro o un margen a tu agenda semanal. Será como colocar almohadones entre tú y las presiones que te rodean, reduciendo el estrés que hace que estés con los pelos de punta cerca de tu pareja. Sin embargo, hay una razón más profunda por la cual puedes volverte irritable:

    El egoísmo. Cuando estás irritable, el principal problema se encuentra en el corazón. Jesús dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34, RVR1995). Algunas personas son como los limones: cuando la vida los exprime, su respuesta es ácida. Y otras se parecen más a los duraznos: cuando hay presión, el resultado aún es dulce.

    Enojarse con facilidad indica que hay un área escondida de egoísmo o inseguridad en donde se supone que debería reinar el amor. Además, el egoísmo se coloca muchas otras máscaras:

    La lujuria, por ejemplo, es resultado de ser desagradecido por lo que tienes y elegir codiciar algo prohibido o arder de pasión con ello. Cuando tu corazón es lujurioso, se frustrará y enojará con facilidad (Santiago 4:1-3). La amargura se arraiga cuando respondes de manera sentenciosa y te rehúsas a resolver tu enojo. El enojo sin resolver de una persona amargada se filtra cuando se la provoca (Efesios 4:31). La codicia de más dinero y posesiones hará que te frustres con deseos sin cumplir (1 Timoteo 6:9-10). Estos anhelos intensos, junto con la insatisfacción, te llevan a arremeter contra cualquiera que se interponga en tu camino. El orgullo hace que actúes con dureza para proteger tu ego y tu reputación.

    Estas motivaciones nunca pueden satisfacerse, pero cuando el amor entra a tu corazón, te tranquiliza y te inspira a dejar de concentrarte en ti mismo, y a despojarte de las cosas innecesarias.

    El amor te llevará a perdonar en lugar de guardar rencor, a ser agradecido en lugar de codicioso, a conformarte en lugar de meterte en más deudas. El amor te alienta a ser feliz cuando otra persona tiene éxito en lugar de no poder dormir de la envidia. El amor dice “comparte la herencia” en lugar de “pelea con tus parientes”. Te recuerda que le des prioridad a la familia en vez de sacrificarlos por un ascenso en el trabajo. En última instancia, el amor disminuye tu estrés en cada decisión y te ayuda a despedir el veneno que puede generarse en el interior. Luego, te prepara el corazón para responder frente a tu cónyuge con paciencia y aliento en lugar de enojo y exasperación.

    El desafío de Hoy:

    Frente a las circunstancias difíciles en tu matrimonio decide reaccionar con amor en lugar de irritación. En primer lugar, realiza más abajo una lista de las en las que necesites añadir un margen en tu agenda. Luego, enumera cualquier motivación equivocada que debas eliminar de tu vida.

    Escribe en tu libreta-diario:

    ¿En dónde necesitas añadir un margen en tu vida? ¿Cuándo reaccionaste en forma exagerada últimamente? ¿Cuál fue tu verdadera motivación subyacente? ¿Qué decisiones tomaste hoy?

    Me esfuerzo por conservar siempre una conciencia irreprensible delante e Dios y delante de los hombres. (Hechos 24:16)

    ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
    Leer más→

    miércoles, 20 de agosto de 2014

    5 consejos para mejorar la convivencia en el matrimonio

    Cómo mantener el gozo del noviazgo después del matrimonio? Algunas parejas sienten esto como un gran desafío debido a la falta de tiempo, a las exigencias del trabajo, a la atención que deben compartir entre cónyuges e hijos, las tareas del hogar y las responsabilidades en la comunidad
    donde residen y de variada índole. Sin embargo, es posible “vivir felices para siempre” en un ambiente armonioso si ambos cónyuges se esfuerzan por cooperar mutuamente y crear tiempo para hallar la felicidad plena en sus familias. A continuación describiré cinco ideas para mantener el gozo que perdura:

    1. Continuar las citas luego del matrimonio: cada pareja de novios es experta (podríamos afirmar) en hacer tiempo para salir en citas durante el cortejo. Eso puede mantenerse luego del matrimonio también y el establecer un día (que puede ser flexible) para salir como matrimonio para hacer algo juntos puede fortalecer los vínculos afectivos
    y ayudar a que la pareja pueda dialogar, divertirse y renovar sus energías para apreciar el tiempo que pasan con sus hijos. Tales actividades podrían incluir: asistir a un concierto, ver una película en el cine, salir a un parque, dar una caminata, salir a cenar o visitar amigos.

    2. Participar en actividades hogareñas: existen muchas actividades en las cuales los cónyuges pueden fortalecer su amistad al participar juntos, tales como limpiar la casa, lavar el auto, regar las plantas en el jardín, recolectar hojas, caminar, o aún limpiar otros objetos mediante los cuales pueden continuar el diálogo y demostrar aprecio uno por el otro.

    3. Tomar decisiones juntos: la felicidad que dura para siempre también está relacionada con tomar decisiones de importancia en conjunto, dado que los matrimonios tienen mayor posibilidad de tomar decisiones acertadas al tomar en cuenta ambas perspectivas.

    4. Dejar notas en lugares estratégicos: toda persona se siente feliz cuando le demuestran aprecio. Los cónyuges podrían dejar notas de agradecimiento y/o de aprecio por diferentes motivos debajo de la almohada, en el refrigerador, en el bolsillo de una camisa, blusa o pantalón, donde la otra persona lo pueda encontrar en el momento menos esperado. Escribir una nota no lleva mucho tiempo y es tan valioso para el que lo lee y/o recibe.

    5. Apartar un día especial para hacer algo tradicional juntos: este “día especial” puede ser uno en que la pareja podría hacer algo que se convierta en un hábito válido para continuar.

    Cualquiera sea la tradición que deseen establecer juntos, valdrá la pena, porque el hacer tiempo para llevarlo a cabo es recompensado por una amistad perdurable en el matrimonio. Mi esposo y yo también lo hemos extendido a nuestros hijos al explicarles que esa cita o determinada salida juntos es necesaria y que ellos van a quedar con una persona que les cuidará pero que pronto nos volverán a ver. Eso les ha ayudado a tener una actitud positiva hacia nuestra salida y hasta colaboran en su comportamiento y nos alientan a salir porque saben que cuando regresamos, lo hacemos de manera feliz y fortalecidos, además del hecho que nos apreciamos aún más. Es recomendable establecer esto lo antes posible para empezar a disfrutar la realidad de la frase “vivir juntos para siempre”



    ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
    Leer más→

    martes, 19 de agosto de 2014

    El amor no es grosero - Día 5 de El desafío del amor

    El amor no es grosero
    Al que muy de mañana bendice a su amigo en alta voz, le será contado como una maldición. Proverbios 27:14
    Nada irrita más rápido a los demás como la mala educación. Ser grosero significa decir o hacer algo innecesario que le haga pasar un mal momento a la persona que esté cerca. Ser grosero es actuar en forma indecorosa, vergonzosa o irritante. En el matrimonio, podría tratarse de tener una boca sucia, malos modales en la mesa o el hábito de hacer bromas sarcásticas. Desde cualquier punto de vista, a nadie le gusta estar cerca de una persona grosera. La conducta grosera puede parecerle insignificante a quien la práctica, pero es desagradable para los que están cerca.

    Como siempre, el amor tiene algo para decir al respecto. Cuando un hombre es impulsado por el amor, se comporta en forma intencional de una manera que a la esposa le resulte más agradable. Si ella desea amarlo, resuelve evitar lo que lo frustra
    En esencia, el amor genuino cuida sus modales.

    Adoptar este concepto podría traer aire fresco a tu matrimonio. Los buenos modales le expresan a tu esposa o esposo: “Te valoro lo suficiente como para ejercer algo de dominio propio cerca de ti. Quiero ser una persona con la que sea un placer estar”. Cuando permites que el amor cambie tu conducta (aunque sea de la manera más insignificante) restauras una atmósfera de honor en la relación. Por lo general, las personas que practican una buena etiqueta aumentan el nivel de respeto en el ambiente donde están.

    Casi siempre, la etiqueta que usas en tu casa es totalmente distinta a la que usas con tus amigos, o incluso con extraños. En tu casa, puedes gritar o poner mala cara, pero si suena el timbre, abres con una gran sonrisa y lleno de amabilidad. Sin embargo, si te atreves a amar, también querrás dar lo mejor de ti mismo a los tuyos. Si no dejas que el amor te motive a realizar los cambios necesarios en tu conducta, la calidad de tu relación matrimonial sufrirá.

    Las mujeres suelen ser mucho mejores que los hombres con ciertos
    modales, aunque pueden ser groseras de otras maneras. El rey Salomón dijo: “Más vale habitar en un rincón de la azotea que compartir el techo con mujer pendenciera” (Proverbios 25:24 NVI). Son los hombres en especial quienes necesitan aprender esta importante lección. La Biblia dice: “Bien le va al hombre que se apiada” (Salmo 112:5). El hombre discreto averiguará qué es apropiado y ajustará su conducta en consecuencia.

    Hay dos razones principales por las que la gente es grosera; la ignorancia y el egoísmo. Por supuesto, ninguna de las dos cosas es buena. Los niños nacen sin saber nada sobre los buenos modales, y necesitan mucha ayuda y enseñanza. Sin embargo, los adultos demuestran su ignorancia de otra manera. Conoces las reglas, pero puedes no darte cuenta de cómo las rompes o ser demasiado egoísta como para que te importe. De hecho, quizá no te des cuenta de lo desagradable que puede ser vivir contigo.

    Ponte a prueba con las siguientes preguntas:

    · ¿Qué piensa tu cónyuge de la manera en que hablas y actúas cuando estás cerca de él?

    · ¿Qué efecto tiene tu conducta en la valía y la autoestima de tu pareja?

    · ¿Tu cónyuge diría que eres una bendición o que eres condescendiente y lo avergüenzas?

    Si piensas que tu cónyuge (y no tú) es el que tiene que hacer cambios en esta área es probable que sufras de un caso grave de ignorancia, con efectos secundarios de egoísmo. Recuerda que el amor no es grosero sino que te lleva a obrar con principios superiores.

    ¿Te gustaría que tu cónyuge dejara de hacer todo eso que te molesta? Entonces, es hora de dejar de hacer todo eso que le molesta. ¿Serás lo suficientemente considerado y amoroso como para descubrir y evitar la conducta que hace que la vida le resulte desagradable a tu pareja? ¿Te atreverás a ser encantador?

    Aquí tienes tres principios orientadores que se refieren a practicar los buenos modales en tu matrimonio:

    1. Respeta la regla de oro. Trata a tu pareja de la misma manera en la que quieres que te trate (ver Lucas 6:31)

    2. Nada de distintos criterios. Ten la misma consideración con tu cónyuge que con los extraños y con los compañeros de trabajo

    3. Cumple las peticiones. Considera lo que tu esposo o esposa ya te ha pedido que hagas o que no hagas. Si tienes dudas, pregunta.

    El desafío de Hoy:

    Pídele a tu cónyuge que te diga tres cuestiones que le incomodan o le irritan de ti. Debes hacerlo sin atacar ni justificar tu conducta. Su perspectiva es la importante en este caso.

    Escribe en tu libreta-diario:

    ¿Qué cosas señaló tu cónyuge sobre ti que necesitan tu atención? ¿Cómo actuaste al escucharlas? ¿Qué planeas hacer para mejorar esas áreas?

    Llenas de gracia son 1as palabras de la boca del sabio. (Eclesiastés 10:12)

    ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
    Leer más→

    lunes, 18 de agosto de 2014

    El amor es reflexivo y considerado - Día 4 de El Desafío del amor

    ¡Cuán preciosos también son para mí [ ... ] tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! Si los contara, serían más que la arena. Salmo 139:17-18
    El amor piensa. No es un sentimiento mecánico que fluye en oleadas de sentimientos y se duerme mentalmente. Mantiene la mente ocupada al saber que los pensamientos amorosos anteceden a las acciones amorosas.
    Cuando apenas te enamoraste, te resultaba bastante natural ser reflexivo. Pasabas horas soñando con tu ser amado, te preguntabas qué estaría haciendo, ensayabas cosas admirables para decir y luego disfrutabas los dulces recuerdos de los momentos que pasaban juntos. Confesabas con sinceridad: «No puedo dejar de pensar en ti».

    En la mayoría de las parejas, las cosas comienzan a cambiar luego de casarse. La esposa al fin tiene a su hombre; el esposo tiene su trofeo. Las chispas del romance se consumen hasta transformarse en brasas grisáceas, y la motivación para la reflexión se enfría. Poco a poco, tu atención se vuelca a tu trabajo, a tus amigos, a tus problemas, a tus deseos personales, a ti mismo. Luego
    de un tiempo, comienzas a ignorar las necesidades de tu pareja sin darte cuenta.

    El matrimonio ha añadido otra persona a tu universo. Si no aprendes a ser reflexivo, al final lamentas las oportunidades que pierdes de demostrar amor. La falta de consideración es un enemigo silencioso para una relación amorosa.

    Seamos sinceros. Los hombres luchan con la consideración más que las mujeres. Un hombre puede concentrarse como un láser en una cosa y olvidarse del resto del mundo. Aunque esto puede ser beneficioso por un lado, también puede hacer que pase por alto otras cuestiones que necesitan su atención.

    Por otro lado, la mujer puede prestar atención a varios asuntos y estar pendiente en forma increíble de distintos factores a la vez. Puede hablar por teléfono, cocinar, saber en dónde se encuentran los hijos en la casa y preguntarse por qué su esposo no la ayuda... todo al mismo tiempo. Además, es consciente de todas las personas conectadas con esa tarea.

    Estas dos tendencias son ejemplos de cómo Dios diseñó a la mujer para que completara al hombre. Dijo Dios en la creación: «No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea» (Génesis 2:18). Sin embargo, estas diferencias también crean oportunidades para los malentendidos.

    Por ejemplo, los hombres tienden a pensar en forma de titulares y a decir exactamente lo que quieren decir. No se necesita demasiado para comprender el mensaje. Sus palabras son más literales y no habría que analizarlas demasiado; pero las mujeres piensan y hablan entre líneas. Tienden a insinuar. A menudo, los hombres deben escuchar lo que está implícito para comprender todo el mensaje.

    Si una pareja no entiende estas diferencias, las consecuencias pueden ser desacuerdos interminables. Él se siente frustrado y se pregunta por qué su esposa habla con acertijos en vez de decir algo en forma directa. Ella se siente frustrada y se pregunta por qué su esposo es tan desconsiderado y no ata cabos para comprender las cosas.

    La mujer anhela profundamente que su esposo sea considerado y reflexivo. Esto es clave para ayudarla a que se sienta amada. Cuando ella habla, el hombre sabio escuchará como un detective para descubrir las necesidades y los deseos tácitos que insinúan sus palabras. Sin embargo, si ella siempre tiene que decirle cómo son las cosas, se pierde la oportunidad de que el esposo demuestre que la ama.

    Esto también explica por qué las mujeres se enojan con sus esposos sin decirles por qué. Ella piensa: “No debería tener que explicarle todo. Tendría que poder mirar la situación y darse cuenta de lo que sucede”. Al mismo tiempo, él sufre porque no puede leerle la mente a su esposa y se pregunta por qué se lo castiga por un crimen que ignoraba haber cometido.

    El amor exige consideración (de las dos partes); la clase de consideración que construye puentes con la combinación constructiva de la paciencia, la amabilidad y el desinterés. El amor te enseña a llegar a un acuerdo, a respetar y valorar la manera única en la que piensa tu cónyuge.

    El esposo debería escuchar a su esposa y aprender a considerar sus mensajes tácitos. La esposa debería aprender a comunicarse con sinceridad y no decir una cosa cuando en realidad quiere decir otra.

    Sin embargo, muchas veces te enojas y te frustras, y sigues el patrón destructivo de “Preparen, apunten, ¡fuego!”. En el momento, hablas con dureza; y más tarde, decides si deberías haberlo dicho. Por el contrario, la naturaleza reflexiva del amor, te enseña a usar la mente antes de usar la boca. El amor piensa antes de hablar. Filtra las palabras a través de una rejilla de verdad y bondad.

    ¿Cuándo fue la última vez que pasaste algunos minutos pensando sobre cómo podrías comprender mejor a tu cónyuge y demostrarle amor? ¿Qué necesidad inmediata podrías satisfacer? ¿Para qué acontecimiento próximo (aniversario, cumpleaños, día festivo) podrías prepararte? Los grandes matrimonios surgen de la reflexión profunda.

    El desafío de Hoy:

    Ponte en contacto en algún momento del día. Sin ninguna otra intención, pregúntale cómo está y si puedes hacer algo por él.

    Escribe en tu libreta-diario:

    ¿Qué aprendiste de ti mismo o de tu cónyuge al hacer esto hoy? ¿Cómo podría transformarse en una parte más natural, rutinaria y sumamente útil de tu estilo de vida?

    Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros. (Filipenses 1:3)


    ♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥
    Leer más→