miércoles, 26 de octubre de 2016

La clave para seguir adelante en tu matrimonio

El matrimonio es como un diamante: tiene muchas facetas. En un matrimonio podemos apreciar el amor, los proyectos, la familia que conforman y las bendiciones compartidas, y también, los conflictos, las pruebas y los malestares que acarrean. 

Aunque el amor entre esposo y esposa sea fuerte, 
es inevitable que las dificultades y conflictos aparezcan sin dar aviso previo.

Cuando estos conflictos se prolongan, todo parece ponerse peor. Muchos dicen "se terminó el amor" y llegan a terminar con el compromiso que asumieron "hasta que la muerte los separe". Sin embargo la principal causa de los divorcios no es el fin del amor. Lo que sigue separando matrimonios hoy en día es la falta de perdón.

La clave para que el matrimonio siga adelante 
a pesar de las tormentas por la que atraviese, 
es el perdonar a tiempo y pedir perdón.



¿Qué pasa cuando tu cónyuge no quiere pedir disculpas?

¿Qué sucede cuando tú no quieres perdonar?

Pedir perdón y perdonar no siempre es fácil. Tal vez lo hayas hecho una vez, pero no es fácil de mantener en el tiempo. Pero puedo asegurarte que practicar el perdón puede sanar la ruptura en tu corazón y en tu relación.

La Palabra de Dios dice:

Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.
 Colosenses 3: 12-13

Tal vez te digas a ti mismo/a

¿Perdonar?  Pero, ¿cuántas veces he perdono a mi marido (o a mi esposa) y sigue haciendo mal contra mí, no se va a disculpar, niega humillarse o arrepentirse, y nada cambia?

Pedro hizo una pregunta similar a Jesús ...


Pedro se acercó a Jesús y le preguntó:
—Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces? —No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces —le contestó Jesús—. 
Mateo 18: 21-22

Jesús dice: perdona. Y más que eso, el ejemplo de Jesús de ir a la cruz por nosotros muestra que él no espera una disculpa! Se entregó a sí mismo, su vida, por todos, independientemente de si te disculpaste con él o no.

Por lo tanto, en caso de que tengas que perdonar a su marido o a tu esposa, ¿hay que hacerlo aunque él/ella no esté arrepentido o te haya pedido perdón?

Así es.

¿Será fácil?

Probablemente, nunca. Solamente quienes son valientes pueden hacerlo, basando su valentía en las promesas de Dios, y creyendo que Dios hace bien todas las cosas, y tiene el poder necesario para transformar el odio en amor, el resentimiento en perdón y la separación en unidad inquebrantable.

¿Serás libre de la esclavitud de la amargura de ser herido/a y ofendido/a? ¿Te ayudará a ser capaz de abrazar tu relación con tu cónyuge en la fe de que ustedes dos van a crecer juntos siendo uno?

¡Absolutamente SÍ!

Veamos qué abarca el perdonar, según las definiciones de esta palabra:
  • dejar de sentirse enojado o resentido hacia alguien por un delito, fallo o error. 
  • cancelar una deuda. 
  • dejar de sentir rabia hacia alguien que ha hecho algo malo.
  • dejar de culpar a alguien.
  • indultar.
  • dejar de sentir resentimiento contra un delincuente.
Vamos a tomar estas definiciones, y aplicarlas a nuestra propia vida.
Perdonar significa:
  • dejar de sentirse enojado o resentido con tu cónyuge por una falta, fallo o error. 
  • cancelar una deuda en contra de tu cónyuge. 
  • dejar de sentir rabia hacia tu cónyuge porque ha hecho algo malo.
  • dejar de culpar a  tu cónyuge.
  • perdonar a tu cónyuge.
  • dejar de sentir resentimiento en contra de  tu cónyuge
Perdonar es una palabra de acción. Se requiere que no te limites a decir "te perdono", aunque esas son palabras de gran alcance que hay que decir... sino que también requiere que abandones tu mala cara y el sentir amargura y resentimiento, y en cambio te atrevas a tener nuevos y amorosos sentimientos para con tu cónyuge, si no los tienes, pídele a Dios que transforme el lamento en baile en tu matrimonio.

Además, no te olvides de este versículo en la Biblia, imprescindible para tener en cuenta cuando estés considerando si debes o no perdonar a tu cónyuge:

Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.
Mateo 6:15

♥ El matrimonio es diseño de Dios ♥

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Oleh

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